Cannes 2025: Nouvelle Vague, Demonios y Política
Industria
Cannes es indudablemente la fiesta más grande del cine. Puede que peque de pretenciosa la mayoría de las veces, pero no se puede negar que es la puerta de entrada para nuevas voces, una pasarela repleta de esnobismo y una segunda chance para las más viejas, sin faltarle el respeto a los dinosaurios que vagan por la alfombra roja. Es la ventana definitiva para el cine de autor, pero es también la oportunidad de homenajear gloriosamente a leyendas vivas. Es un acto artístico y político, es glamour y sencillez. Es una contradicción que refleja fielmente los tiempos que vivimos: algunos luchando por un lugar después de mucho sacrificio y otros disfrutando fácilmente del estrellato.
Claro, sería imprudente de mi parte no reconocer que aquellos que tienen hoy su lugar asegurado en el cine, y sobre todo en Hollywood (sí, podría estar escribiendo tranquilamente sobre Pedro Pascal o Joaquin Phoenix), lo están gestando desde hace un tiempo, y ese privilegio no es más que dedicación, paciencia, pero, sobre todo, trabajo. El simple hecho de estar en Cannes representa para muchos la gloria máxima (cruzo los dedos), y para otros la oportunidad de dar un discurso político que no viene al caso (o por lo menos para mí). En la 78va edición la Palma de Oro Honorífica fue entregada en persona por Leonardo DiCaprio a Robert De Niro (un acto EXTREMADAMENTE simbólico), culminando con algunas lágrimas y también algunas palabras contra el presidente de Estados Unidos Donald Trump:
“En mi país luchamos con uñas y dientes por la democracia que antes dábamos por sentada. Y eso nos afecta a todos porque las artes, nuestras artes democráticas, son inclusivas. Unen a la gente, como esta noche. El arte busca la verdad. El arte abraza la diversidad. Y por eso el arte es una amenaza.”
Es interesante la postura del legendario actor a tan solo un par de meses de su otro intento propagandístico al que le pueden dar play en Netflix titulado 'Día Cero'. Pero vamos a lo que nos compete: el cine y su poderoso arte transformativo. Este año en las costas francesas se estrena lo nuevo de Julia Ducornau, Wes Anderson, Ari Aster, Lynne Ramsay, Richard Linklater, Spike Lee, Joachim Trier o Kelly Reichardt, por nombrar algunos. Algunos de ellos serán protagonistas de mis recomendaciones, o más bien, mis intereses a futuro. Seguí leyendo para saber cuáles son.

DIE, MY LOVE
Basada en la primera novela en inglés de la escritora argentina Ariana Harwicz, la adaptación a cargo de la directora escocesa Lynne Ramsay parece estar sincronizada perfectamente con el tono general de su corta filmografía. Confesarlo de eosta manera puede parecer bastante obvio, pero pocos cineastas han sabido capturar la esencia del material de origen con lo que quieren expresar mediante imágenes y sonidos.
Esta historia sobre la frágil mente de Grace, una mujer con riesgo de colapso mental interpretada por Jennifer Lawrence (de la cual dicha performance me ha llegado la info de que huele a posible nominación al Oscar) se cuenta desde el corazón de una protagonista acechada por ella misma, que se siente intrusa en su propio hogar, mientras vaga por los alrededores teñidos de verde y plagado por animales en los que ella se refleja. Robert Pattinson acompaña a Lawrence como Jackson, el marido que intenta proporcionarle cordura al relato. Yo ya estoy adentro desde hace un tiempo, ¿ustedes?

EDDINGTON
La mente maestra detrás de 'Hereditary' y 'Midsommar' puso al genio contra el popular en el western moderno de visionado obligatorio que se estrenó ayer en Cannes. No he leído ni visto nada al respecto, pero al parecer todo indica que estamos nuevamente ante la versión más alocada y ácida de Ari Aster, un cineasta dispuesto a asquearnos y mostrarnos el costado más vil y extremo del ser humano. Ambientada en un remoto pueblo de Nuevo México llamado Eddington que está atravesando tiempos del COVID-19, esta comedia oscura nos cuenta la historia de la rivalidad que surge entre el Sheriff Joe Cross (Joaquin Phoenix) y el Alcalde Ted García, con visiones e ideologías político-sociales bastante diferentes.
Algo me dice que estamos ante una experiencia que nos sugiere apartar la mirada, casi como echándonos de nuestras futuras butacas en el cine. Pero ahí reside su extraño encanto, aún sin haberse estrenado. Hablamos de un creador de experiencias, un prestidigitador que hace magia con su lente. Y hace malabares con nuestras cabezas. No sé bien qué esperar de Eddington, y es justamente ese misterio lo que la pone en mi podio de lo más esperado.

ALPHA
Si hablamos de expectativas que no se cumplen, tenemos que discutir la visión de Julia Ducornau. Pero sanamente, sin prejuicios. La directora francesa sorprendió a todo Cannes el 14 de mayo de 2016 con el estreno de 'Raw', una coming-of-age con elementos del body horror que más tarde se repetirían en su versión más adulta y aún más transgresora (y también ganadora de la Palma de Oro hace ya cuatro años), 'Titane'. Una visión de la vida, pero sobre todo del amor, que resulta sorpresivamente incondicional y no determinista.
En ‘Alpha’ existe un relato crudo alrededor de esta idea, con el agregado del rechazo, uno que resulta infaltable para la realizadora. La protagonista es una niña de once años que se ve marcada por un acontecimiento escolar, mientras la noticia del SIDA hace estragos en la sociedad. Los ochenta se presentan como el escenario temporal ideal. Mañana será el estreno casi a la medianoche. Pero las ganas de ver algo distinto son instantáneas. Ducornau promete no defraudar.

NOUVELLE VAGUE
Richard Linklater es, antes que escritor, director y productor, un profundo amante de la experiencia cinematográfica. Un cinéfilo, podríamos decir en sencillas palabrasa. Su (esperemos que no lo sea) último intento por dar fe de ello es la fiel recreación de la caótica producción de ‘Sin Aliento’, ópera prima de Jean-Luc Godard y, para muchos, una obra revolucionaria. 'Nouvelle Vague' es un homenaje a una forma de hacer cine que parece haber muerto y a la vez un mensaje para aquellos que comenzaron a perder esperanzas en la forma de contar historias.
Para su cosplay recreativo eligió a actores inexpertos, tal como lo hizo el legendario francés con un jovencísimo Jean-Paul Belmondo hace ya más de sesenta años. El cine, una vez más, se retroalimenta.
POR JERÓNIMO CASCO
Publicado el 18 de MAYO del 2025, 15.40 PM | UTC-GMT -3
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