Lo que veo

Reseñas generales

 


Título: Hollywood no nos quiere para pensar: nos quiere para actuarlos.

"Me llaman para hacer de mexicano traficante. ¿Para qué?", dijo Darín. Y ahí quedó flotando el silencio. Porque lo que dijo no era una queja de actor mimado. Era una bomba. Una verdad incómoda que Hollywood prefiere meter abajo de la alfombra roja.

La industria más grande del cine no sabe qué hacer con los latinos si no tienen un arma, una gorra o un uniforme de mozo. Si vas con tu historia, tu cara y tu idioma, te miran como si hubieras llegado a la fiesta equivocado de traje.

Si no sos cartel, sos fondo de escena
Andá a fijarte cuántos papeles principales hay para latinos que no sean criminales, mucamas o “el otro”. El que tiene cara de peligro pero que al final muere. O el que se sacrifica para que el blanco llegue al final feliz.

Si hablás con acento argentino, peor. Te van a preguntar si podés hacer de “mexicano genérico” o si sabés bailar salsa, como si todos los que hablamos español estuviéramos hechos de la misma masa.

¿Y sabés qué es lo más triste? Que muchos, con tal de entrar, lo hacen. Agachan la cabeza y dicen: “Sí, señor director. Yo hago del traficante número 4.”

¿Y la industria latina? ¿Nos salva?
Mmm... no tanto. Acá también hay clichés. La pobre buena, el narco canchero, el drama de villa contado por alguien que vive en Palermo. Pero por lo menos los actores no tienen que disfrazarse de algo que no son. Al menos tienen nombre. Al menos pueden decir boludo sin que les pidan repetirlo en neutro.

¿Qué busca Hollywood?
Busca vendernos como producto exótico. Que parezcamos salvajes pero sexys. Que se note el sudor, pero con buena luz. Que parezcamos reales, pero no tanto como para incomodar.

La diversidad que venden es una etiqueta. Una excusa para subir un video a Instagram diciendo que tienen “elenco inclusivo”. Pero en los créditos seguimos siendo “hombre latino sospechoso” o “empleada doméstica con corazón de oro”.

La trampa del sueño americano
Y lo peor: muchos compran esa trampa. Van a Los Ángeles, alquilan un monoambiente con cucarachas, se sacan una foto en el cartel de Hollywood y dicen: “estoy cumpliendo el sueño”. Pero el sueño es un casting eterno donde siempre sos el segundo.

¿Y si no queremos ser eso?
Entonces no entrás. O hacés tus propias pelis, como Gael, como Llinás, como Martel. Pero sabés que te van a mirar de reojo, que no vas a ganar el Oscar fácil, que te van a decir “es una peli difícil” (como si eso fuera algo malo).

Y entonces suena Madonna
Porque claro, Hollywood brilla. Y duele. Y te seduce. Y te rompe. Madonna la vio clarito hace 20 años:

"Everybody comes to Hollywood
They wanna make it in the neighborhood
Like the smell of it in Hollywood
How could it hurt you when it looks so good?"

Y sí. Parece lindo. Pero masticás y es de plástico.

Nos quieren exóticos pero obedientes. Que hablemos bajito y actuemos de lo que ellos creen que somos. Pero algunos ya no queremos actuar. Queremos escribir. Dirigir. Y si eso molesta, mejor. Que se molesten.

Porque si no les gusta nuestra voz, que doblen.

Se me acaba el argumento y la metodología ♡


 

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