Havoc: La glorificación EXTREMA de la violencia
Reseñas generales“Si vives en este mundo, tomas decisiones.”
Pocas son las palabras que realmente aportan a la historia de Estragos, la nueva apuesta por el cine de autor que impulsa con cierta suavidad, y muy de vez en cuando, nuestra queridísima y también a veces odiada Netflix. “En realidad, mucho no importa qué historia cuentes. La mayoría está todo contado. Lo que importa son las formas pibe”. Eso me dijo hace muchos años un profesor en la carrera de Artes Audiovisuales, y si bien en parte es muy cierto, puede que a veces ese concepto se contraponga sorpresivamente con lo que uno busca a la hora de ver y sentir cine como tal. Nada más decepcionante que caer en la falsa creencia de que todo está dicho y que es hora de adaptarnos a nuevos formatos. Y si es así, ¿para qué seguimos mirando películas?
La frase con la que inicio este artículo es a su vez lo primero que se escucha como voz en off en este sombrío thriller de acción/venganza. Un apesadumbrado Tom Hardy nos habla a nosotros como audiencia haciendo catarsis y se habla a sí mismo para liberar una carga emocional. Pensativo, sentado en algún lugar de su remota cabaña, recuerda un momento en específico en el que siente que la cagó -perdón por la expresión, pero resulta ser la más acertada-, que cambió su vida para siempre. Que todo lo bueno que había hecho hasta ese entonces dejó de tener sentido y no vale nada. Sale de su cabaña empujando un barril en dirección al final del muelle, este detalle nos indica que no sólo quiere enterrar ese recuerdo en el fondo de sus pensamientos, sino que también tiene que deshacerse de una parte física del mismo. Estamos ante alguien que se ensucia las manos fácilmente.

Muchos piensan que lo último del director británico Gareth Evans había sido su thriller de suspenso psicológico en clave horror folk Apóstol en el 2018. Algo raro para un director que siempre se atuvo a unas reglas muy estrictas dentro de los códigos del género de acción. El coqueteo es necesario y refrescante, pero lo que no muchos saben es que dos años después del estreno de aquella agobiante experiencia protagonizada por Dan Stevens en tierras galesas, se metió de lleno en Gangs of London, una espectacular serie cocreada junto a su mano derecha en la fotografía Matt Flannery ambientada en el mundo criminal de la capital inglesa.
Para su proyecto hecho realidad junto al más badass del Hollywood actual como protagonista, y en conjunto a la mega plataforma de streaming, se decidió por volver a los orígenes, a lo que lo destaca y sin dar muchos rodeos: en ‘Havoc’ cada cinco diálogos aparece de la nada una coreografía violentísima, desatada, exagerada al punto de que no podamos disociar entre realidad, ficción audiovisual, videojuego o fantasía gore. La secuencia que le sigue a esta breve intro nos presenta una persecución con gráficos que pueden estallar las retinas (en el buen sentido) de los más gamers. Con algunos planos imposibles, mucho ruido de por medio y una precisa estética neo noir se desata el conflicto. Por lo menos el primero de tantos.

Algún lugar de Estados Unidos con mucha nieve. Época actual. Patrick Walker (Tom Hardy) es un policía corrupto, de eso no hay duda. Pero no tanto como el resto de sus colegas. Él quiere cambiar, aunque parezca ser muy tarde para eso. Se metió en un enorme dilema moral, de esos que es difícil de volver si se toma la decisión equivocada. Divaga por las calles de la ciudad tapadas por nieve, caretaje, drogas y corrupción. Diría que parece Ciudad Gótica, pero Bruno Díaz está dormido al parecer. Debajo de los puentes se respira desigualdad y entre medio de una fogata reconfortante para algunos aparece sin escrúpulos la acción. Un negocio ilegal sale mal y en él se encuentran involucrados el hijo del alcalde, su novia, y un par de policías corruptos. Sí, los mismos que pegan fuerte en la pesadilla eterna de Walker.
El cansado veterano da círculos con su rutinario patrullaje junto a la principiante pero audaz Ellie, una joven policía que parecería estar en el mismo camino que Walker inició hace un par de décadas. A fin de cuentas, todos cumplen su ciclo en esta comunidad. Algunos pierden más, otros menos. Lo que parecía ser un ajuste de cuentas entre los polis corruptos y el hijo del alcalde se transforma en una ensalada de problemas que suma también a la mafia china (¿declaración de intenciones políticas de Evans o un simple aderezo en la trama?) y mucha, pero mucha envidia y rencor familiar. Como en todo buen thriller de estas características es imposible empatizar con alguien, o por lo menos no de la manera en la que uno está acostumbrado.

Walker escucha en la radio policial de un altercado que dejó un baño de sangre tan grande como la ciudad. Se da cuenta que está en el final de su carrera: tiene a los excolegas que lo quieren desaparecer, a un alcalde al que le debe un favor, a una policía bastante inteligente que puede hundirlo profesionalmente…y a los chinos en el medio de todo esto. A partir de este entonces inicia una carrera contra el tiempo para atar algunos cabos, desatar malos recuerdos y poder ser un tipo común. Como vos, como yo. La historia podría haber girado en torno a muchas cosas, pero prefiere glorificar la violencia como un acto religioso. Morir de mil maneras puede resultar ser un espectáculo para nuestros ojos. Ponemos caras de “Wow, que tremenda pelea” porque no es algo que podamos llegar a experimentar, probablemente.
Disfrutamos del dolor ajeno, y creo, es la primera vez que lo pienso viendo una película. No me sucedió con el último Batman mientras veía a Pattinson pegarse los palos más grandes de su vida y salir ileso. Ciertamente no lo pensé con la espectacularidad sanguinaria de '300' y estoy más que seguro que en ‘V de Venganza’ nunca se me pasó por la cabeza la idea de la mortalidad del icónico V. Son los primeros ejemplos que se me vienen a la cabeza, pero en todos hay un elemento destacado: el mensaje de la obra. 'Havoc' ni como obra ni como experiencia “cinematográfica” contiene alguno. Son secuencias calcadas de otras, con el único propósito de hacernos gesticular ante un desmedido amor que tiene el director por las muertes creativas. Eso sí, es sencillamente brutal.
POR JERÓNIMO CASCO
Publicado el 15 de MAYO del 2025 | 01.25 AM | UTC-GMT -3
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