𝘓𝘰𝘴 𝘊𝘪𝘯𝘤𝘰 𝘚𝘪𝘭𝘦𝘯𝘤𝘪𝘰𝘴
Reseñas generalesHace veinte años, fueron los más grandes: El Velo, Centella, Garra de Acero, Sombra Carmesí y Oráculo. Héroes con nombres que estremecían a criminales y leyendas que los niños contaban susurrando antes de dormir.
Pero un día desaparecieron. Sin explicaciones. Sin despedidas.
Hoy, Alex Mercer, un joven periodista obsesionado con los misterios de la vieja guardia, recibe un sobre sin remitente. Dentro, una nota escrita con letra temblorosa:
"Cuando caiga la tercera luna roja, volveremos. Si es que queda algo por lo que luchar."
Esa misma noche, Alex investiga viejos archivos clasificados y descubre que Los Cinco Silenciosos, como se les llamó tras su retiro, no desaparecieron… los obligaron a retirarse. Traicionados por su propio gobierno tras descubrir un proyecto secreto: Umbra, un arma diseñada para eliminar metahumanos y reemplazarlos por réplicas obedientes.
Los originales se escondieron, heridos, envejecidos… pero vivos.
Y ahora, en los cielos aparece una tenue luz rojiza: la primera luna roja.
El mundo cree que está en paz. Pero la verdadera guerra apenas comienza.
El resplandor carmesí de la primera luna roja tiñó las nubes como una herida abierta en el cielo. Desde su desordenado departamento, Alex observó el fenómeno astronómico que sólo había sido registrado dos veces en la historia… ambas, precedidas por desapariciones masivas.
Tomó el sobre con manos sudorosas. En la parte trasera había una marca que antes no había notado: un pequeño emblema con forma de ojo tachado.
El símbolo de Sombra Carmesí.
Alex no lo pensó dos veces. Recordó los rumores sobre un viejo taller mecánico en la periferia de la ciudad donde uno de los héroes, Garra de Acero, se escondía como un ermitaño. Según decían, era un hombre que había cambiado las armas por herramientas… pero que aún conservaba sus reflejos de cazador.
Llegó pasada la medianoche. El lugar olía a metal quemado y aceite viejo. Llamó a la puerta oxidada.
Nada.
Cuando se giró para marcharse, una mano callosa lo sujetó por el cuello de la chaqueta y lo arrastró hacia dentro.
—¿Quién te envió? —gruñó un hombre enorme, con barba canosa y ojos de acero opaco.
Alex mostró la nota. El viejo la leyó y palideció.
—Ya empezó. —susurró.
Encendió una vieja radio de onda corta, de esas que nadie usa desde hace décadas. Giró el dial hasta que encontró estática, y entre el ruido emergió una voz:
"Operación Umbra fase 3 iniciada. Primer blanco: El Velo."
Los ojos del viejo héroe brillaron de furia.
—Van a acabar lo que empezaron. No esta vez. —dijo.
Garra de Acero abrió un compartimiento secreto en el suelo. Dentro, descansaba su viejo brazo mecánico, reluciente y preparado.
—Reúne a los demás. Y prepárate, muchacho. Porque si nos fallas… te enterrarán con nosotros.
Alex tragó saliva.
Y en algún lugar de la ciudad, una figura envuelta en humo plateado —El Velo— percibió su sentencia, y sonrió.
Porque a veces, los héroes no mueren. Sólo esperan su momento.
(esto es solo algo que se me vino a la mente de forma random cuando estaba dibujando, no me juzguen por favor :v)

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