La Biblioteca de Babel
Reseñas generalesHace unos años estaba grabando unas entrevistas para el trabajo de un colega. Yo hacía la cámara mientras otro amigo hacía las preguntas a unos adolescentes en condiciones de vulnerabilidad. En determinado momento se me acercó uno de los chicos con un lápiz amarillo y un trozo de papel en la mano y me pidió le escribiera y además le redactara una carta. La cuestión era que la carta era para él mismo, una carta que le permitiera recordar un suceso que había acabado de acontecer y que no quería perder en su memoria. Ummm ¿para qué lo quieres escrito? pregunté, pensando en su situación: no sabía leer, punto. Por años esta anécdota que pudiera parecer pueril y tal vez tonta, me ha quitado un buen par de horas de sueño.
Aunque desde siempre he tenido cierta inclinación a escribir, hasta ahora siento esta inclinación como una necesidad. Tal vez mi caso sea como el del chico que no quiere perder sus recuerdos, no importa que no exista una forma de recuperarlos. Lo importante es que queden registrados, de otra forma como quedaría constancia de mi paso por este mundo. En algún lugar tienen que residir todos los recuerdos de todas las personas (Que el cielo exista, aunque mi lugar sea el infierno, recuerdo que así grito Borges en su biblioteca de Babel).
Ahora en pleno otoño de mi vida el apuro que me aqueja es perder la memoria del poco o mucho cine que haya visto en mi vida y me recuerda a Venganza, la película Johnnie To. Entre otras cosas no tengo definido un hilo conductor que me lleve por este nuevo camino de escritor de críticas y ensayos cinéfilos, mi memoria adicionalmente también es desordenada y llena huecos con momentos felices como si del Vals de Ari Folman se tratara.
Siempre me detuvo el no creerme lo suficiente erudito o inteligente para publicar o permitir que alguien mas lea lo que escribo. Que pueden pensar de mi, un simple mortal que opina que meryl streep es la actriz joligudense mas sobrevalorada de esa industria o que Anthony Hopkins siempre me ha parecido un mayordomo acartonado en todos y cada uno de sus papeles. ¿Quién querría leerme después de semejante sacrilegio cometido? Aunque si me imagino a muchos con ganas de golpearme. Pero tengo mis argumentos para defenderme.
Sin dar más vueltas, tome un aire y empecé con esta diatriba insulsa con la firme promesa de mejorar y comentar acerca de este bello arte y construir de alguna manera un diario en esta comunidad, en esta Biblioteca de Babel.
Un abrazo




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