Ghost7777
Reseñas generalesGhost7777 era un científico brillante llamado Jared Lerzundi, especializado en física cuántica y tecnología de camuflaje. Durante un experimento secreto con energía de dimensiones paralelas, su cuerpo fue parcialmente desmaterializado, convirtiéndolo en una entidad espectral atrapada entre el mundo físico y el plano etéreo.
Abandonada desde hace décadas, la antigua estación de metro San Vito era ahora hogar de ratas, recuerdos y algo más… algo que vibraba con energía maligna. Ghost7777 flotó a través del techo, su silueta etérea brillando levemente. Las paredes estaban cubiertas de símbolos que sólo se veían con luz espectral. Era una trampa.
— "Te estábamos esperando, espectro."
Una figura surgió de las sombras: el Doctor Cuarzo, un científico renegado que había creado un generador de frecuencia inversa, capaz de solidificar fantasmas. Con un clic, la estación entera retumbó. Líneas de energía roja surgieron del suelo, y Ghost7777 sintió cómo su forma se volvía pesada, rígida.
— "Creíste que podías acecharme como un espectro más. Pero yo... yo fabrico jaulas para los muertos."
Ghost7777 cayó al suelo, semisólido, gimiendo como un eco malformado. Pero justo entonces, tocó el viejo reloj de bolsillo de su padre, que siempre llevaba consigo. Su ancla.
— "Aún estoy aquí."
Con un grito silencioso, su cuerpo se encendió en azul. La energía espectral brotó con furia. Se desvaneció de la trampa en un destello y emergió por detrás del Doctor Cuarzo, intangible, invencible. Lo atravesó como un rayo fantasma, provocando un cortocircuito total en su equipo.
Las luces parpadearon y se apagaron. El generador colapsó. Cuarzo cayó al suelo inconsciente.
Ghost7777 se desvaneció por los túneles, dejando solo el susurro del viento y tres cifras quemadas en la pared: 777.
Ghost7777: El Lamento del Abismo
Continuación de “Ecos en la Estación Subterránea”
Horas después de derrotar al Doctor Cuarzo, Ghost7777 siente una perturbación. Una ruptura violenta entre dimensiones. Las paredes del plano espiritual se están agrietando... y algo intenta cruzar.
Los susurros lo llaman por su nombre real.
— "Elías... vuelve a casa."
El viejo hospital psiquiátrico se alza como un cadáver de concreto. Clausurado desde 1989, es un nido de ecos y penas no resueltas. Ghost7777 atraviesa sus muros y cae en un abismo de oscuridad absoluta. Allí lo espera alguien. Ella.
Una entidad espectral mucho más antigua. En vida, fue una parapsicóloga que intentó trascender la muerte. Lo logró. Pero perdió su alma en el proceso. Ahora comanda a los Rotos: almas atrapadas entre mundos, deformadas por el dolor.
— "Tú usas la frontera entre mundos. Yo soy la frontera" — dice con una voz que parece venir de todas las direcciones.
Ghost7777 se lanza, atravesando columnas de vapor negro. Esquiva tentáculos etéreos y cae en picado, invocando su energía azul espectral. Carga contra los Rotos. Su cuerpo brilla como un cometa de muerte silenciosa.
Atravesarlos no sirve. Se reforman. La Dama del Humo atrapa su alma con cadenas hechas de recuerdos olvidados. Cada cadena lo arrastra a su pasado: su padre muriendo, su experimento fallido, la culpa. Elías grita, lucha por recordar su propósito. Toca el reloj… y recuerda:
"No soy un error. Soy la consecuencia."
Con un rugido espectral, se convierte en pura energía. Su forma se disuelve en millones de fragmentos, cada uno cortando las cadenas del alma. Libera un estallido de luz espectral que barre el hospital entero.
La Dama del Humo se retira, herida, pero no destruida.
— "Vendrá el día, Elías. Y no tendrás a nadie que te recuerde."
Ghost7777 se arrodilla en medio del hospital. Roto. Solo. Pero vivo.
De su pecho brilla tenue la marca triple: 7-7-7.
Y una nueva pregunta arde en su mente:
¿Y si la frontera se rompe del todo... qué quedará de nosotros?

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