La escena eterna

Reseñas generales

Desperté envuelta en seda, en una cama que parecía flotar entre nubes doradas. A mi lado, una mesa con frutas que jamás había visto. Me levanté lentamente, sentía el cuerpo liviano, casi ingrávido. Caminé hacia un espejo... pero no vi mi reflejo.

—Bienvenida, viajera —dijo una voz masculina detrás de mí.

Me giré. Era un hombre vestido como salido de una película épica: capa, botas, una espada brillante al cinturón.

—¿Dónde estoy? —pregunté.
—En el Reino de Kalandria. La Cámara del Origen te ha elegido. Has cruzado el velo.

¿Velo? ¿Kalandria? Yo solo recuerdo haberme dormido en mi cama…

—Esto es una película, ¿cierto?

Él sonrió con tristeza.

—No. Tú eras parte de una película. Pero tu alma quedó atrapada en ella cuando soñaste demasiado fuerte. Ahora estás dentro del guion… y el guion está vivo.

—¿Qué quieres decir con que el guion está vivo? —pregunté, sintiendo cómo mi corazón latía con fuerza.

—Todo lo que fue escrito... está ocurriendo. Todo lo que no, depende de ti —dijo, acercándose lentamente—. Kalandria está en peligro. Tú eres la protagonista, la única capaz de reescribir el final.

Negué con la cabeza. Yo no era actriz. Ni siquiera recuerdo cómo llegué aquí.

—No entiendo nada —susurré, mirando mis manos—. Solo sé que me dormí después de ver una película.

—Una historia basada en hechos reales, aunque nadie lo sabe en tu mundo —explicó—. Cada cierto tiempo, alguien como tú sueña tan intensamente, que cruza el umbral. Y ahora, la historia te necesita despierta.

Un cuervo negro atravesó el cielo, graznando con fuerza. El hombre alzó la vista y frunció el ceño.

—Debemos irnos. El Guardián de las Escenas ha notado que estás fuera de libreto. Si te atrapa antes de que recuerdes tu propósito… no despertarás jamás.

Me aferré a su brazo, sin pensar.
Y entonces, en un destello de luz, el suelo desapareció.

Caímos.

Directo a una escena que aún no había sido escrita.

Aterrizamos en un bosque azul. Sí, azul: árboles de hojas luminosas, raíces que murmuraban al tocarlas y un cielo con dos lunas.

—¿Dónde estamos ahora? —pregunté, tratando de mantener el equilibrio.

—En la Escena Suspendida —respondió él, ya en guardia con su espada—. Aquí es donde nacen las historias que aún no han sido contadas.

Se arrodilló y dibujó un símbolo en la tierra: un círculo con tres espirales dentro.

—Tu misión es encontrar el Cristal del Recuerdo —dijo sin rodeos—. Solo él puede devolverte la conciencia completa de quién eres aquí… y allá.

—¿Y si no lo encuentro?

Él me miró con gravedad.

—Te quedarás atrapada en un personaje sin guion. Y cuando eso pasa… el alma se disuelve en ficción.

Tragué saliva. No era solo una aventura: era una lucha por no desaparecer.

—¿Dónde está ese cristal? —pregunté, decidida.

—Dentro de la Torre de Escenas Olvidadas —señaló hacia un valle lejano, donde una torre flotaba entre nubes—. Pero no irás sola.

A mi lado, surgió una criatura luminosa, mitad zorro, mitad humo.

—Él es Yune. Te guiará. Pero solo si confías en tu intuición… no en lo que ves.

Yune me observó con ojos brillantes. Sentí un lazo instantáneo, como si ya nos conociéramos.

—Vamos —susurré—. Antes de que el Guardián nos alcance.

Y entonces, comencé a correr. Hacia lo desconocido. Hacia mi historia. 

 

Fin


 

Comentarios 1

N
Nimbo1 de mayo de 2025
Muy buen artículo, interesante!! Te dejo mi like