Dios nos ama

Reseñas generales

Dios nos ama y nos guía. Amemos a Dios con todo nuestro corazón, alma y mente, y al prójimo como a nosotros mismos. Cuando enfrentemos situaciones difíciles, acudamos a Dios en oración. Él nos dará fuerza y coraje para seguir sus caminos. Si confiamos en Él, nos guiará por el camino correcto.
 

Dios nos da gracia para vivir como Él quiere. Si desobedecemos, perdemos Su unción. No hay que hacer nada para ganarla, sólo elegir seguir Su dirección. Jesús murió para que tengamos acceso al Espíritu Santo. Estén listos para recibir Su gracia. Si tratan de seguir su propio camino, pídanle a Dios que los guíe. Él siempre estará ahí para darles Su gracia.


 

No puedo crear imágenes directamente, pero puedo


 

1. **Filipenses 4:13**: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece."

2. **Salmo 23:1**: "El Señor es mi pastor; nada me faltará."

3. **Jeremías 29:11**: "Porque yo sé los planes que tengo para ustedes, dice el Señor, planes de bienestar y no de calamidad, para darles un futuro y una esperanza."

4. **Isaías 41:10**: "No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios; te fortaleceré, te ayudaré y te sustentaré con la diestra de mi justicia."

5. **Romanos 8:28**: "Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien."


 

Oh Señor, acompáñame en mi viaje desde ahora hasta que descanse en tu presencia para siempre. Que tu gracia me guíe y me proteja. Amén. Dios nos ofrece consuelo. Jesús sintió el dolor y el tropiezo que conocemos. Él fue entregado a la muerte para nuestra salvación. Por su gracia, mediante la fe en Jesús, seremos resucitados. Nuestras almas pueden sentirse inquietas, pero siempre encontramos descanso en Jesús. Ven a Él para descansar.


 

Oh Señor, acompáñame en mi viaje desde ahora hasta que descanse en tu presencia para siempre. Que tu gracia me guíe y me proteja. Amén.


 

Como aquel que da fuerza y esperanza a  su madre, así yo Jesus les daré fuerza y esperanza a ustedes hijos e hijas.


 


 

¡La fuerza y esperanza de una madre! Ah, es la ternura misma. ¡Cómo se adentra una madre en el dolor de su hijo! ¡Cómo lo estrecha contra su pecho, y trata de extraerle toda su aflicción para trasladarla a su propio corazón! Él o Ella puede contarle todo a ella, ya que se identificará con el problema como nadie podría hacerlo. Entre todos los consoladores, el niño o niña prefiere a su madre, e incluso hombres y Mujeres adultos han descubierto que esto es así.

¿Acaso Jesús condesciende a hacer el papel de una madre? Esto, en verdad, es bondad. Podemos percibir con facilidad que Él sea un padre ; pero ¿será también como una madre? ¿Acaso no nos invita esto a una santa familiaridad, a una confianza sin reservas, a un reposo sagrado? Cuando Dios se convierte en “la fuerza y esperanza ” ninguna angustia puede permanecer por largo tiempo. Cada uno de nosotros ha de contarle su problema, aunque los sollozos y los suspiros se conviertan en nuestra primera expresión. Él no nos despreciará por nuestras lágrimas; nuestra madre no lo hizo. Él considerará nuestra debilidad así como lo hizo ella, y quitará nuestras faltas, sólo que lo hará de una manera más cierta y más seguro de lo que nuestra madre podría hacerlo. No procuraremos llevar solos nuestro dolor: eso sería rudo para Uno tan gentil y tan amable. Comencemos el día con nuestro amante Jesús , y, ¿por qué no lo terminamos en la misma compañía, puesto que las madres nunca se cansan de sus hijos?


 

Aparta de ti la perversidad de la boca, Y aleja de ti la iniquidad de los labios.


 

Las palabras tienen un gran poder. Pueden edificar o destruir. Pedro aprendió esto cuando dijo a Jesús que era el Mesías. También cuando contradijo la voluntad de Dios. Las Escrituras nos advierten sobre la importancia de usar nuestra lengua con sabiduría. Para reflejar la gloria de Dios y no corromper su imagen. Hagamos uso de nuestras palabras para edificar y bendecir.


 

Oh Señor, guíame para que mis palabras sean una bendición para los demás. Que mi boca sea un instrumento para honrar Tu nombre y glorificar Tu grandeza. Llename con Tu sabiduría para que mis palabras sean una fuente de alabanza. Amén.

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