"La Última Canción"

Reseñas generales

 

En un pueblo perdido junto al mar, Daniel, un viejo músico ciego, pasaba sus días en una cabaña de madera que se mecía con el viento salado. Todas las tardes, cuando el sol se hundía en el horizonte, sus dedos temblorosos acariciaban las cuerdas de su violín, arrancándole una melodía tan dulce como dolorosa. Los pescadores decían que tocaba para Elena, su esposa, quien se había esfumado en una tormenta hacía más de treinta años.

Una noche, el cielo se partió en dos con relámpagos. Entre el estruendo, Daniel escuchó algo que le heló la sangre: una voz que conocía demasiado bien. "Daniel…", susurró Elena, apareciendo ante él como un fantasma de otro tiempo. Su vestido, blanco y empapado, goteaba agua salada sobre el suelo de madera. "Es hora de irnos", le dijo, extendiendo una mano fría como la niebla.

El anciano no dudó. Con una sonrisa que no usaba desde hacía décadas, tomó su violín y tocó aquella canción, la misma que los había unido en su juventud. Las notas se mezclaron con el rugido del mar mientras, afuera, la luz del faro parpadeaba… y luego se apagaba para siempre.

Al amanecer, los vecinos encontraron el violín abandonado en la arena, pulido por las olas. Junto a él, dos conjuntos de huellas se adentraban en el mar, como si alguien hubiera caminado hacia las profundidades… sin mirar atrás.

Los días siguientes al extraño suceso, el pueblo quedó sumido en un silencio incómodo. El violín de Daniel, cuidadosamente rescatado de la orilla, fue colocado en la iglesia del pueblo como una reliquia. Nadie lo tocaba, pero a veces, en las noches de tormenta, los más ancianos juraban escuchar su melodía flotando entre el viento.

El Diario Perdido

Un año después, una joven llamada Clara, nieta de uno de los pescadores, encontró un cuaderno escondido entre las tablas sueltas del piso de la cabaña de Daniel. Era su diario. Las páginas, amarillentas y desteñidas por la humedad, contenían confesiones desgarradoras:

"Hoy soñé con Elena otra vez. Me dijo que el mar no se la llevó… que ella eligió irse. Pero no entiendo por qué. Cada nota que toco es una pregunta sin respuesta."

La última entrada, fechada la noche de la tormenta, decía:

"Ella volvió. Y esta vez, no dejaré que se vaya sola."

El Secreto de Elena

Clara, obsesionada con la historia, comenzó a indagar entre los viejos del pueblo. Fue así como descubrió la verdad que todos habían callado: Elena no había muerto ahogada.

Esa noche, hace décadas, ella y Daniel habían tenido una discusión. Él, cegado por los celos, la acusó de amar a otro. Elena, herida, salió corriendo hacia el muelle bajo la lluvia. Nunca la volvieron a ver.

Pero un pescador borracho, esa misma noche, juró haber visto a una mujer de blanco caminar hacia las olas… y a alguien más arrastrándola hacia las profundidades.

El Violín Maldito

Clara, temerosa, decidió tocar el violín de Daniel en el mismo lugar donde lo encontraron. En cuanto sus dedos rozaron las cuerdas, una ráfaga de viento helado la envolvió.

Y entonces lo vio.

Daniel y Elena, jóvenes otra vez, abrazados en la orilla. Pero no era un reencuentro feliz. Elena forcejeaba, gritando algo que el viento ahogaba. Daniel, con lágrimas de furia en los ojos, la arrastraba hacia el agua.

Antes de que Clara pudiera reaccionar, el violín se deshizo en cenizas entre sus manos. Y en la distancia, como un eco, resonó un sollozo.

Fin.

Comentarios 1

E
Escritor Ocult@29 de abril de 2025
Muy pero muy bueno la verdad! Saludos y exitos!