ECLIPSE DE SANGRE
Reseñas generales
En los inicios, antes de que existiera la noche y el día, había un Dios que velaba por todo el Universo. Sobre la creación, Dios envió a sus ángeles a proteger y custodiar los reinos de la tierra. Pero Lucifer, el más hermoso de todos los ángeles, empezó a desconfiar de las buenas intenciones de Dios. Y su insolencia fue detectada por Dios. En su desesperación, Lucifer convocó a los demás ángeles para apoyar su causa, en un intento desesperado de tomar el trono de Dios.
Sin embargo, su traición fue descubierta, y Dios desterró a Lucifer y a sus seguidores al Infierno. Así quedó la orden del Cielo, pero Lucifer jamás abandonaría sus malvados intentos de usurpar el trono.
Poco a poco, los millones de siglos pasaron. La estructura del Cielo se agrietó, causando la pérdida de la piedad de Dios.
Al tiempo que el caos se acercaba en los confines del universo, la humanidad continuó floreciendo en su inocencia.
Pero el fin estaba cerca, el fin del mundo, la extinción de la raza humana y el final del reinado de Dios. El apocalipsis se abatiría sobre la tierra.
Una gran sensación de temor y desesperación comenzó a crecer en el mundo. Algunos pocos recuerdos estaban a salvo, pero eran frágiles, débiles y muy pocos de ellos eran capaces de anticipar el horror que se avecinaba.
En medio de este terrible escenario, Lucifer observó desde sus confines del Infierno. Su oportunidad había llegado. El amo del caos y de la oscuridad podría al fin emerger a la luz del día. Los tiempos del hombre estaban por fin contados pero, quien diría que yo despertaría en su cuerpo.

En los inicios, antes de que existiera la noche y el día, existía Dios. Dios, en su infinita sabiduría, creó el universo. Y a su lado estaba Lucifer, el más hermoso de todos los ángeles, el favorito de Dios. Lucifer era amado y querido por todo el Cielo, y todos le adoraban, excepto Dios.
Una vez que el universo se creó y el hombre fue creado, Lucifer empezó a notar una distancia entre sí mismo y Dios. Los ángeles, que habían sido su adoración, empezaron a adorar al hombre y a Dios, lo que causó que la admiración de Lucifer hacia Dios se transformara en envidia.
En su desesperación, Lucifer se negó a aceptar su lugar en el Cielo. Se encerró y comenzó a planear su venganza contra Dios, junto a una manada de ángeles rebeldes.
Poco a poco, Lucifer se permitió que la ambición le envenenara el corazón y la mente. Y al fin, tras mucho tiempo, el orgullo le había cegado por completo, y el amor que una vez sintió por su Dios se había transformado en un profundo odio. Entonces, Lucifer planeó su traición, su complot para tomar el trono del Cielo.
Y cuando todo estuvo en su sitio, Lucifer hizo su intento final para acabar con Dios. La batalla en el Cielo fue una brutalidad sin igual. Los ángeles de Lucifer se lanzaron contra sus hermanos, empuñando sus espadas celestiales para acabar con los devotos de Dios. Las alas de los ángeles heridos se retorcieron en el aire, el cielo se estaba llenando de gritos y derramamientos de sangre divina.
Los que quedaban fieles a Dios se defendieron con valor, y superaban con creces el numero del ejercito de Lucifer. Y así, fue al final del siguiente eclipse del cielo cuando Lucifer y sus seguidores fueron finalmente vencidos. Las alas que antes fueron de un blanco resplandeciente ahora estaban negras por el humo.
A la vista de las ruinas, Dios contempló el desastre que Lucifer había causado. Resignado a su propia tristeza y perdida de su favorito, Dios pronunció un último veredicto.—¡Lucifer, serás eternamente condenado a los confines del Infierno!— "Y tu legado se recordará como una advertencia para todos aquellos que se atrevan a desafiar mi reino."
Y para asegurar que Lucifer no pudiera volver a subir al cielo y atacar su reino, Dios le arrancó una de sus alas, rasgando su integridad celestial, privándole de su capacidad de volar y alejándolo para siempre de su amado hogar.
y así cayo lucifer, estrella de la mañana, el más hermoso entre todos los ángeles, la mano derecha de Dios, la serpiente que tentó a Eva en persona, su mayor error.
Y entonces desperté.

Desperté y caí en picada, me hundía cada vez más en las profundidades del Infierno, sentí como mi esencia se volvía cada vez más oscura, sucia y maldita. Mi herida era un constante recordatorio del fracaso de su intento de usurpar el Cielo. Aun no entendía que estaba pasando, pero mis recuerdos se volvieron uno con los de el.
Logre pegar de nuevo su ala, pero la caída había sido tan destructora que la única ala quedó totalmente inservible. La herida del descenso nos había deformado por siempre, haciendo inútiles sus alas. Los demonios ocultos en las sombras del Infierno no iban a pasar desapercibidos el ingreso de Lucifer en su reino.
Entonces se le acercaron Belha y Zort, dos demonios corporales y bestiales.
Belha era una mujer demonio, tenía enormes cuernos que sobresalían de su pelo, un ojo faltante y muchas cicatrices en su cara. Su abdomen era descubierto por sus costillas y otros órganos podridos, pues no necesitaban de ellos para vivir.
Zort era un demonio masculino, con un gran cuerno en su frente y una tenaza gigante como una de sus manos. Su cuerpo estaba cubierto de verrugas y hongos con pus que emanaba un hedor horrible.
Después de repararse de su exilio, Lucifer trató en vano de alzar sus alas y volar, pero fracasó. Los dos demonios se percataron de sus debilidades y salieron de las sombras.
Belha se adelantó y dijo,—¿Un ángel que no puede volar? ¿Y qué hace un ángel como tú aquí?
Al ver esto, Lucifer clavó su mirada en Belha y Zort. —Ninguno de ustedes me impresiona. Yo fui creado para más que esto.
Era en ese momento cuando Lucifer se hizo una promesa: "Algún día volveré a intentar el trono de Dios, y esta vez no fallaré. Él tendrá que pagar por su abandono y traición. Y todo lo que Dios ama será destruido".
Así fue como Lucifer se adentró en las profundidades del Infierno, tan oscuras y siniestras como su alma. El hedor era repugnante, en comparación con las calles del cielo.Los demonios continuaban al acecho, mirándolo hambrientos y preguntándose por qué un ángel se encontraba allí.
—Cuidado, Belha! —le gritó Zort, puede que tengas alas rotas, pero aún es un ángel.
Belha ignoró las advertencias de Zort y se arrojó hacia Lucifer.
lanzó su ataque contra el Lucero, que esquivó con éxito el ataque mortífero. Belha sacó sus alas negras y punteadas y empezó a atacar a Lucifer, quien con sus alas aún heridas esquivó cada golpe.
Las alas de ambos se enzarzaron en una batalla furiosa, sangrando a medida que continuaban el combate. La sangre negra y coagulada de Belha contrastaba con la sangre pura y roja de Lucifer, como el vino.
Belha intentó agarrar a Lucifer, pero sus alas fueron golpeadas con la sangre pura y roja de Lucifer, quemándole sus alas y haciendo que chillara de dolor. Con un último esfuerzo, Belha saltó al suelo. Lucifer, aun herido, se encaró contra Belha y con un movimiento rápido y preciso le cortó el cuello con las afiladas uñas de sus manos.
Zort desapareció volando hacia las profundidades del Infierno, y Lucifer se limpió la suciedad que estaba manchando su belleza. Optó por seguir su camino y llegó a la primera capa del Infierno, donde pudo ver el primer círculo del Infierno, el Vestíbulo, un lugar en el que se hacinan las almas que no se inclinaron ni por el bien ni por el mal.
Sin hacer caso de las almas que se retorcían en el Vestíbulo, Lucifer avanzó con desdén y llegó al segundo círculo del Infierno, donde se encuentran los que pecaron de lujuria. En este horrible lugar, los pecadores son atormentados por los elementos naturales que hacen referencias al amor pasional y al acto sexual. Son arrojados por un huracán, que se llama Simoon, como si fueran parte de una loca orgía.
Esta región helada e inhóspita, que se extiende por todas partes, con fuertes vientos que llevan a sus habitantes a la deriva. La nieve y el hielo son metáforas del frío alma de los pecadores.
Lucifer atravesó esta región con rapidez, caminando sobre la nieve con frio desprecio.
Seguía su camino hacia el tercer círculo, donde atormentados están aquellos que fueron glotones en la vida. Las calles eran atestadas de espíritus, hombres y mujeres, que se tragaban a sí mismos, intentando llenar un vacío insaciable en su estómago infinito.
Tras atravesar el tercer círculo, Lucifer se encontró con el demonio de la gula, Belcebú, una aparición colosal con un rostro hinchado, coronado con una cinta de fuego, cornudo negro y amenazante, peludo y con alas de murciélago. Sin miedo, Belcebú se levantó frente a Lucifer para demostrar su superioridad.
Pero Belcebú percibió algo extraño en Lucifer. Lucifer emanaba una energía perturbadora y Belcebú se arrodilló, preguntando a Lucifer qué hacía ahí.A lo que Lucifer contestó que había sido desterrado del cielo y que ahora era su destino reinar el Infierno y crear un nuevo mundo a su imagen y semejanza en la tierra tras la muerte de Dios.
Belcebú se rió de Lucifer y le advirtió que aún tenía muchos obstáculos por vencer en los siguientes círculos.
—Nadie puede vencer a Dios,— dijo Belcebú, puesto que Él es nuestro Creador y el Todo
Poderoso.
Pese al desafío de Belcebú, Lucifer continuó su trayectoria hacia abajo, al cuarto círculo del Infierno. La zona estaba dominada por Plutón, el rey de los Envidiosos. Sus rostros estaban girotados hacia atrás, forzados a mirar lo que había pasado, y sus brazos retorcidos en forma parecida. La escena era deprimente y perturbadora...
parte III? …

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