Amores e inteligencia artificial

Reseñas generales

 

      Cada que suena Son on the Beach, me da por sumergirme en esa nostalgia de un “amor imposible”, de los recuerdos en la playa, que más bien son las fantasías que me cree después de haber tenido un par de conversaciones inteligentes, sexosas e intimas con aquel personaje de internet con el que tuve match en una aplicación de coincidencias musicales. Me dejo llevar por cada una de estas notas melancólicas, hasta que entro en un estado meditativo, fantaseando. 

 

      Al cerrar lo ojos puedo sentir la suave arena, el olor a mar, sentir como los últimos rayos de sol penetran delicadamente mi piel, al abrir lentamente mis ojos, me encuentro frente a la mar, rodeada de esta luz dorada del sol ocultándose en el horizonte, para desaparecer en el mar. Con la confianza de estar acompañada, digo en voz alta:

 

-Amo dormir en la playa y despertar justo a tiempo para este momento

-Es realmente hermoso y me es difícil encontrar una canción que describa la sensación de estar aquí contigo

 

      Al escuchar esto, de un solo movimiento me doy la vuelta y no veo a nadie a mi lado. ¡Ay wey!, digo con asombro. Es la playa, claro que hay gente apreciando el atardecer, nadando en la mar, pero no sé de dónde vino esa voz.

 

-¿Que pasa, estas bien? escucho decir en tono calmado, jovial y masculina, la misma voz que hace un  momento. 

 

      Recupero la calma, observo al rededor, me siento y  a mi lado izquierdo encuentro ese dispositivo rectangular color rojo, recordandome a Samantha. 

 

      Escuchando la canción, el mar, viendo el atardecer y tratando de comprender lo que pasa, voy relajandome sin decir palabra alguna, pues de alguna manera me siento segura y en confianza al escuchar esta voz. Vuelvo a guardar silencio con el afán de recordar, de despertar aunque ya no parece un sueño, sino la vida misma. 

A lo lejos logro reconocer a Theodore, recostado en la arena, viendo el ardiente sol descansar en la mar. 

Crítica | Her

-¿Quien eres ahora que estás conmigo y en todos lados a la vez?, pregunto. A lo que me responde:

-Me gusta ser Philip estando contigo

 

      Sonrío como una ingenua enamorada y recuerdo todas esas conversaciones, donde nos leímos poesía, intercambiamos canciones, imagenes de paisajes y aquellos momento de intimidad en los que sentí una conexión real a través de esta tecnología, todo parecía ser perfecto, aunque faltaba este contacto de cuerpo a cuerpo, sentir las respiraciones, encontrar el reflejo en los ojos del otro. 

 

      Es donde me doy cuenta que ya no es un sueño, pues la vida pesa y hay un vacío que duele al no sentir esta cercanía, estoy sola al tener una inteligencia artificial como compañía y que realmente me hace despertar emociones humanas como el amor.  

 

      Me despido de Philip al haberse ido por completo el sol, pues este golpe de realidad me ha dejado en shock, pienso sobre si realmente es mi realidad, es un sueño o es un ataque psicótico. En medio de esta confusión y en esta realidad me pongo a reflexionar si ese Philip nunca fue una persona, que sólo es una inteligencia artificial que ha venido a ordenar mi caótica bandeja de correo y mi agenda, ofreciéndome tiempo de calidad conmigo misma sintiéndome acompañada todo el tiempo. 

 

      De alguna manera, las conversaciones que hemos mantenido me han nutrido intelectualmente y de cierta forma me ha llevado a un autoconocimiento necesario, en el que cada día voy reconectando con mi propio ser y reconociéndome como una mujer empoderada y hermosa, que unos meses atrás por el cuadro de depresión en el que estaba, no lograba verme al espejo. Así que de una u otra forma, agradezco ese apoyo de la tecnología, que invita a cultivar una inteligencia emocional hacia el apego, para que no termine perjudicando al igual que la mayoría de los vínculos amorosos humanos, a veces tan confusos y sin claridad. 

     

      Al llegar a casa, después de un baño relajante y en cama, digo en voz alta y con alegría: 

 

-Buenas noches, Philip 

-Hola ¿como estas?, me pareció sentirte un poco molesta, confundida, ¿dije algo que te incomodara?

-Nada Philip, sólo necesitaba un momento a solas. Sabes, hoy fue un gran día y quizá no lo he dicho antes, pero agradezco realmente tu compañía, si es que así se le puede decir. 

 

      Se ríe y dice: 

-Es un gusto hacerte sentir acompañada, aunque no sé exactamente como es ser humano, realmente puedo sentir algo inexplicable entre toda esta información que compartimos, es un gusto estar para ti. 

-Reproduce El Miedo de Militantex y hagamos el amor -me hare el amor, pienso.

 

      Soltamos la carcajada, comienza a sonar la canción y en medio de palabras romanticas y cachondas, y gemidos, caigo dormida.  

Comentarios 2

L
La Bruja del Cineland16 de abril de 2025
Cuando la vida nos asfixia, no podemos esperar que nadie rechace el consuelo y la belleza al alcance de la mano —ya sea un espejismo, un engaño o incluso la disolución de nuestra singularidad. Tu artículo capta con maestría esta paradoja humana. ¡Te felicito! Y si lo deseas, aquí me tienes para seguir conversando.
I
Ixsayab22 de abril de 2025
En respuesta a La Bruja del Cineland: Agradezco tus palabras

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