Al Zheimer
Reseñas generales
Hoy debe ser sábado... seguro que es sábado...
En el café de siempre... o era otro?
Pido lo de costumbre, delante mío el mozo que parece un tanto malhumorado... me apura... Por qué si el resto de las mesas están vacías?
- Un café doble y una ginebra. -le pido.
Frunce el seño, lo ví patente, como si poseyera el privilegio de juzgarme. Ni se mueve Roberto... o Joaquín... mire usted si voy a recordar el nombre de todos los mozos de Buenos aires, habráse visto...
El tipo, ya de nombre lo despojo, ni se mueve. Querrá aparentar ser la estatua al mozo?
Reitero mi pedido alzando apenas la voz. Este muchacho, sin cambiar de gesto, al final se mueve, refunfuñando...
Pasado un lapso considerable, escribí mientras, cinco líneas de este último cuento, aparece trayendo lo que creo haberle pedido. Con una descortesía que vos viste, Tomás... Tomás eras, no? Bah... dá lo mismo, porque Tomás o Adrián o el que fuera, se levantó de la silla y se fue por dónde vino. Por dónde vino es un decir, qué se yo por dónde vino?
Termino el chopp despacio, quién me apura? Retomo el hilo de mi escrito... para eso tengo que releerlo desde la primera mayúscula. En un principio dejé de lado la cuestión autobiográfica, qué le tengo que narrar parte de mi historia a cualquier hijo de vecino, no?
Arranqué con unas líneas que llevaba guardadas en la memoria:
Un hombre, que no soy yo, se sienta a la mesita de un café donde el mozo, digámoslo así, lo maltrata, poca bolilla le dá cuando el hombre le pregunta si ahí se puede fumar, poco caballero el tipo este, le indica con gesto desganado, que cualquiera puede leer lo que le venga en gana.
Revuelvo la cucharita en la taza de café espumoso, paladeando cada
pedacito de dulce de leche como si fuera el último, Perdón... pocas veces me distraigo. Retomo el hilo del cuento breve, tan corto que huele a poema y a tortas fritas... Para tortas fritas mí abuela... o era mamá? Sea como fuere los tallarines con estofado eran un lujo. Casi tanto como los que hacia Alicia mí hermana... o era Alejandra mi prima?
Conocí cierta vez a una hermana.
Flor de piba era, claro está que no pasamos de un noviazgo platónico al fondo del Convento de la Santísima Trinidad o de algún otro
Je! No pienso caer en el chiste remanido de "dejó los hábitos?" No sólo se tuvo que arremangar... no recuerdo qué cosa.
Otra vez me dispersé...la pucha...
Vuelvo al relato de la anciana en el cine. Era en el Gaumont o en el Lorca. Otros no pudieron haber sido. La película era "El hijo de la novia".
Nuestro hombre no entendió ni j. Mal le fue cuando se lo comentó a la jovencita.
- Salí de acá, viejo baboso. -le dijo.
Claro está que nuestro héroe de joven no tenía nada
Me enojé bastante con la mujer... tratar así a un pobre tipo.
A esa altura de mi relato, habiendo ocurrido tantas vicisitudes, ya no supe para donde disparar. Salí del Multicine de Lavalle, creo, sin rumbo fijo.
Quién me esperaba y dónde? No sé muy bien por qué mis personajes, no todos, la mayoría digamos, siempre van por la vida con poca plata.
Quieren creer que no hicimos cinco o diez pasos que se largó a llover? Obviamente ni mi personaje ni yo teníamos paraguas, piloto ni cosa parecida.
- Como le pifian con el pronóstico, eh...
Habrá dicho él, porque lo que es yo, la palabrita 'pifian" no suelo utilizarla.e parece un tanto cursi.
Nos despedimos en Corrientes y Callao, justo cuando se largó un tormeton de aquellos. Vivo Eneas, mi personaje, se zambulló en el subte sin pronunciar palabra el muy turrito... O fui yo el que lo dejé pagando?
De un modo u otro, tarde me dí cuenta que el breve manuscrito se lo había llevado él. Cosa que no me afectó demasiado, si lo había memorizado.
Esperando un taxi que ni idea tengo de dónde me tiene que llevar, mentalmente fui casi tarareando:
La trama comienza con la mujer que sale de un cine, se cruza a un café, pide un té con masitas
Al rato se dirige al sanitario y nunca más vuelve a salir... tengo que completarlo pulirlo, etc. Miro la hora qué tarde que se hizo!
Le avisé a mi hijo que pase a buscar? Por dónde?
Mmm... y hasta dónde?
Fin
Eduardo Antonio López
23 de marzo de 3036

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