Reel del Infierno

Reseñas generales

Prólogo

Desperté con una sensación metálica en la boca, como si hubiera masticado monedas en mis sueños. La habitación estaba bañada por una luz azulada parpadeante que provenía de un televisor antiguo en una esquina. A su lado, una cámara de cine apuntaba directamente hacia mí. No recordaba haber llegado allí. No recordaba nada, en realidad. Ni mi nombre.

En la pantalla, una frase apareció una y otra vez:

“Toma 1: El protagonista ha despertado”.


Capítulo 1: Escena inicial

Me incorporaré lentamente. Estaba en lo que parecía un equipo de grabación abandonado. El lugar olía a madera húmeda, polvo y algo más... sangre. Las paredes estaban cubiertas de archivos de películas de terror clásicas: El Resplandor, Psicosis, El Exorcista. Pero había algo extraño: los rostros de los personajes habían sido reemplazados por el mío. Incluso en el de Regan, la niña poseída. Sentí un escalofrío en la nuca.

Salí del cuarto, y el pasillo frente a mí era largo y cubierto de neblina. Luces rojas parpadean en el techo. En el fondo, se esperaba una silueta inmóvil. Cuando avancé hacia ella, la luz explotó y la figura desapareció.

Un sonido metálico resonó detrás de mí. Giré. Nada. Solo el eco.

“Toma 2: El protagonista investiga su entorno”. 
Acción.


Capítulo 2: La directora

En una sala oscura, con paredes cubiertas por pantallas, la encontré: una mujer alta, con una bata de director de cine, sosteniendo una claqueta. Su rostro era hermoso, pero sus ojos... vacíos. Como si alguien los hubiera filmado en negativo.

—Bienvenido a tu historia —dijo sin emoción—. Te dimos el papel principal. Cada elección cuenta. Si mueres, no hay segundas tomas.

—¿Quién eres? —pregunté.

—Soy la directora de tu pesadilla.

Presionó un botón en su consola y una puerta detrás de mí se abrió violentamente, revelando una escena de hospital. Sin pensarlo, fui arrastrado dentro por una fuerza invisible.


Capítulo 3: La escena del hospital

Desperté amarrado a una camilla. Doctores con máscaras de cuero y bisturís oxidados se acercaban lentamente, murmurando guiones como si fueran rezos. Uno de ellos levantó la máscara y vi mi propio rostro, sonriendo.

— ¿Sabías que todos tus miedos están escritos aquí? —me mostró un libreto con mi nombre: “PROTAGONISTA: tú”. Las páginas estaban manchadas con sangre.

Grité. La cámara me enfocó desde el techo.

“Toma 3: El protagonista se enfrenta a su trauma”. 
Perfecto. ¡Sigue grabando!

Me desaté como pude y corrí por el pasillo del hospital, que se transformaba con cada paso. Ahora estaba en una casa abandonada. Luego, en una iglesia. Después, un cementerio.


Capítulo 4: La cinta prohibida

Encontré una sala de proyección. Dentro, una cinta giraba sin fin. En la pantalla: todas las personas que él conoce, siendo asesinadas una por una. Mi madre. Mi mejor amigo. Yo mismo, varias veces. En cada muerte, apareció esa directora, susurrando al oído de las víctimas.

Traté de detener el proyector, pero mis manos atravesaron la máquina como si fuera humo. No podía cambiar nada. Solo observar.

En un rincón, encontré un espejo roto. En él, vi a alguien más: un joven con mirada perdida, grabando con una cámara. No entendía lo que veía… hasta que se giró lentamente hacia mí.

Era yo. Desde antes. Desde fuera de la película.


Capítulo 5: Fuera de escena

Las paredes comenzaron a derrumbarse. Voces gritaban desde todas partes: “¡Corte!”, “¡No era así!”, “¡Repite la escena!”. Pero ya no podía obedecer. No tenía guion. Solo miedo.

Corrí, sin saber hacia dónde. Todo el mundo se volvió a película: las nubes eran celuloide quemado, los árboles eran utilería. No había salido.

Hasta que la vi de nuevo: la directora.

—¿Listo para el final? —preguntó.

—No quiero actuar más —dije.

—Pero tú no eres el actor —respondió ella con una sonrisa perturbadora—. Tú siempre fuiste el guionista.

Entonces me entregó un cuaderno negro. En él, una sola página escrita:

ESCENA FINAL:
El protagonista acepta la locura. 
El protagonista se convierte en parte de la película. 
El protagonista ya no despierta.


Epílogo

Si estás leyendo esto, probablemente ya estés dentro. 
Revisa tu reflejo. 
¿Estás actuando… o dirigiendo?

Recuerda: 
No hay escape del guion… solo nuevas escenas.

“Toma 99: El espectador ha sido atrapado”. 
Acción.

Comentarios 1

L
lulu ballester11 de abril de 2025
Muy buena historia, trepidante de terror. Valdría la pena filmarla.