El Efecto Emma Watson
Reseñas generalesConocida mundialmente por su papel como Hermione Granger, Emma Watson ha dejado una huella imborrable en el mundo del cine. Los niños actores suelen tener muchos problemas de adaptación, pero este no es su caso. Se ha convertido en un ejemplo a seguir como icono feminista y de DDHH, en especial en Disney, uno de los conglomerados más grande del mundo, conocidos por explotación y atropellos hacia sus actores, exigiendo estándares de belleza casi imposibles.
Es muy bien sabido que Disney, se ha dedicado en mantener estándares de belleza tan irreales, que suelen afectar severamente a sus actores, al igual que los niños y niñas que crecen teniendo aquellos modelos. Con reglas que rayan en lo absurdo, absorbiendo casi por completo a sus actores, controlando sus vidas y sus cuerpos, dictándoles qué y cómo hablar, qué comer, cómo vestir, absolutamente cada aspecto de la vida de estos actores, es controlado por el gigante de entrenamiento infantil, pero aquella que más alerta causa, es el peso que deben mantener sus actores, en especial desde que pasó de caricaturas a los live-action.
Un hecho que alarmó al mundo fue cuando en 2015, la actriz que interpretó a Cenicienta, Lily James, se vio con una cintura tan delgada, que asustaba. Contado por la misma actriz, tuvo que seguir una dieta líquida y usar un corsé muy ajustado que redujera su cintura a 43cm.
Pero cuando fue el turno de Emma de darle vida a la carismática Bella, de la película La Bella y la Bestia, la actriz no podía decepcionarnos. Firme a sus convicciones y a la lucha feminista en la que Watson lleva inmersa después de abandonar la escuela de magia y hechicería. La actriz no se negó a usar las prendas propias de la época, incluyendo el corsé, pero si solicitó que rediseñaran todo el vestuario, adaptándolo a su tipo de cuerpo, y no al revés, dando un rotundo no, a modificar su cuerpo para promover un estereotipo de cuerpo y belleza insano para el público infantil.
Fue tan fuerte su impacto, que después de ella, quedó resonando en los rincones del canal “el efecto Emma Watson”, por negarse a cumplir con aquel estándar de “belleza” física que perjudicaba tanto a las actrices, como a las pequeñas niñas que veían sus princesas favoritas, queriendo llenar ese molde, cambiando las reglas de juego, y pavimentando el camino a las actrices que continuaron con los Live-action siguientes, al promover la aceptación de los diferentes tipos de cuerpo y belleza en la industria. Ni Naomi Scott en Aladín (2019), ni Halle Bailey, La Sirenita (2023), se vieron obligadas a una “adaptación corporal” para interpretar a sus princesas.
Convirtiendo a Emma Watson es una precursora, que no solo revolucionó el mundo del cine, promoviendo estándares de belleza saludables, sino que además protegió la mente de aquellas pequeñas niñas, que apenas comienzan a ver el mundo desde sus inocentes ojos, creyendo que una cintura de 43cm, podría ser un molde que deben llenar para ser hermosas.


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