Ídem
Reseñas generales
El cine y la televisión nos ha vendido la idea de la relación ideal, del amor eterno y los finales felices.
Muchas veces nos preguntamos que pasa luego del felices para siempre, que sucede después de ese beso de amor que sella el compromiso y la entrega a ser feliz para toda la vida con esa persona que se ama de verdad.
Sam es mi verdadero amor. Y te contaré cómo me devolvió a la vida en un suspiro, como un beso se convirtió en nuestro felices para siempre. Y decir para siempre es quedarme corta, porque tengo la certeza y la firme creencia que nuestra felicidad es eterna.
Regresé a casa con la plena confianza que los dos estaríamos bien, que de ahora en adelante solo habría satisfacción en nuestros corazones.
Entendí que la felicidad es una elección y había decidido ser feliz con tu recuerdo, que haber amado es un logro y ser amado amado es un premio, así que debo decir que siento haber logrado el mayor de los premios al conocerte.
Puede ser que volver a la realidad de nuestra casa me haga sentir tu ausencia, pero nunca te había sentido más cerca en mi vida.
Aunque cada rincón de la casa me recuerda que ya no estás, siento que no estaría mejor en otro lugar que no sea este que construimos para los dos,
Cada rincón de la casa trae tu aroma y aunque no me yo no me lo crea y tú no lo entiendas el torno te extraña, recuerda los momentos en que me ayudabas a moldear piezas de arte en arcilla y a veces se entristece tanto que las piezas se derrumban de nostalgia y debo volver a empezar a formar las nuevas piezas que pronto voy a exponer. Es que ahora siento que puedo tener eso que creíste que podía lograr; abandonar el miedo a mostrar mi arte y entender que el este es una expresión propia y solo mía.
Mis expresiones artística tienen más valor que antes y eso se lo he demostrado al mundo.
Estoy completamente segura que ahora los críticos tendrán mejores opiniones y que ya no le temo a sus comentarios
Hice amistades y aprendí a reconocer la verdadera amistad, de quienes están de tu lado y desean lo mejor y lo bueno para mí.
Te amo.
Y me amaste, ya lo sé. Aunque no lo dudé en ningún momento, siempre cuestioné cuando tendrías el valor de decírmelo y dejar la típica respuestas cuando yo te lo decía.
Si. Quiero decir que después de ese beso, sin palabras habías demostrado tu verdadero amor, sentí que tan grande e increíble eran nuestros sentimientos y que de alguna manera te lo llevaste contigo, pero que me llena por completo.
Verte partir y que tu adiós fuera un “te amo" me regaló el vedadero final feliz.
Y dejamos en el olvido esa respuesta a mis “te amo” que tanto te reproché “ídem”
Monólogo de Molly
Gost: la sombra del amor.


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