Blanca No es ...
Reseñas generales
Miren, yo iba con la esperanza de ver una adaptación mágica, llena de nostalgia y enanitos cotorros, pero lo que encontré fue un discurso motivacional de casi dos horas con menos alma que caldo de hospital. ¿Dónde está la fantasía? ¿Dónde está la magia? ¿Dónde están los siete enanos y no una bola de desconocidos random con menos carisma que un mueble de Coppel?
Desde el inicio, la película parece más interesada en dar sermones que en contar una historia entretenida. Blanca Nieves, que se supone era el símbolo del encanto clásico de Disney, ahora es más rebelde que adolescente en crisis, y el príncipe... ah no, espera, ¡no hay príncipe! Porque aquí el amor romántico es opcional, pero el tedio es obligatorio.
Y no es que uno quiera quedarse en los cuentos de antes, pero si vas a cambiar algo, mínimo hazlo interesante. Aquí los cambios se sienten como si hubieran agarrado un libro infantil y dicho: “¿Cómo hacemos que esto sea más denso y aburrido?” Y tómala, lo lograron. La historia se siente plana, sin chispa, sin momentos memorables, como si hubieran metido el guion en una licuadora y solo quedaran puras migajas de lo que una vez fue un clásico.
Los efectos visuales, pues ahí están, existen, pero no salvan la película de ser una experiencia tan emocionante como hacer fila en el banco. Y el villano, que antes era una reina malévola con porte y presencia, aquí parece más preocupada por su skincare que por ser realmente aterradora.
En resumen, Blanca Nieves pasó de ser un cuento de hadas a un cuento de hueva. Mejor vean la original, o mejor aún, cualquier otra cosa. Esta película no es ni un “Érase una vez”, es más bien un “Ya ni me acuerdo”.


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