Chicas pesadas 2
NarrativaCady
Aún recuerdo cuando era parte del grupo de las plásticas, sinceramente extraño a Regina, Gretchen y a la tarada de Karen. Este año en la universidad ha sido terriblemente aburrido, los amigos que tengo son muy estúpidos y ninguno me saca una sonrisa.
Y es por eso que decidí volver a empezar.
Pasé un labial rosa con brillo por mis labios, con el espejo de mano mirándome en el campus de la universidad.
Caminé con seguridad y empujé a una tonta que posaba para una fotografía.
—¡Lo siento, querida! —proclamé soltando una risita.
Debo encontrar mi grupo de nuevo, las plásticas tienen que regresar.
Y tan pronto me lo propuse, lo logré.
Le mentí a Regina George que Aaron Samuels fue atropellado por un camión trás ser acosado por un grupo de porristas. Ella dijo por teléfono “Okey” y se unió a mí. Gretchen la encontramos por el campo caminando y la tumbé al suelo, me observó de pies a cabeza y se arrastró a Regina y a mí para besarnos los pies. ¡Claramente no la deje porque no soy así! Y ahora, ya íbamos las tres plásticas caminando por los pasillos de la universidad empujando a los tarados que se posaban en nuestro camino. Porque este es nuestro mundo, el mundo dominado por las plásticas. La única faltante es Karen y vamos por ella a su salón de clases, al entrar al aula, le pedí que me dijera si iba a llover y me dijo “Mis senos en este momento no tienen buena información pero, puedo ir con ustedes y descubrirlo”. No la dejé terminar, la sacamos de clases y ahora vamos las cuatro plásticas.
—¡Tenemos que dominar este lugar! —dijo Regina.
—¿Qué sugieres? —pregunté.
Regina volteó a ver detrás de mi.
—Creo que tengo la respuesta. —dijo Gretchen con un libro rosa en sus manos—. Podemos volver a empezar.
—¡Si! —dijo Karen—. ¡Me encanta!
—¡Bien! —dijo Regina—. Pero empezaremos por esas porristas acosadoras que provocaron la muerte de Aaron.
—¡Si! —dije—. ¡Empecemos de nuevo!
¿Es malo escribir sobre las personas verdad?
Pero bueno, empezamos con mentiras y seguiremos con ellas. Realmente las porrista si lo acosaban pero, Aaron no está muerto, él simplemente cayó en la calle por un desmayo y el camión se detuvo a tiempo. Y bueno, tengo lo que deseaba, a mis plásticas y mis dos amigos nerds.
—¿Quién empezará?—preguntó Regina.
Tomé el libro y un bolígrafo.
—¿Cuál es el nombre de esas porristas? —pregunté con malicia.
—¡Lilia, Sofía, Kate, Mary… y Elizabeth! —dijo Gretchen.
—¡Vaya, si que eres una verdadera chismosa! —dijo Regina.
—¡No, soy una buena investigadora! —dijo con una sonrisa!
Mordí mis labios con el bolígrafo en mi mano derecha. ¿Qué debería de escribir? ¿Probablemente que alguna de ellas estudio en casa? Sería buena idea.
—Lilia, es una estudiante de casa que no sabe ni siquiera el idioma inglés. —dije escribiendo.
—¡Me encanta! —dijo Regina.
Le pasé el libro del mal número dos a Karen.
—¡Tu turno!
Ella lo tomó con entusiasmo.
—¡Karen es adorable! —dijo Regina.
—Chicas… —las llamé—. ¡A partir de hoy, las plásticas regresan a su posición, es momento de volver a hacer las mismas! Y para eso, necesitamos seguir las mismas reglas del pasado.
—¡Claro! —dijo Karen—. ¡Los miércoles usamos rosa!
Bailamos en casa de Regina de felicidad, todo ha vuelto a la realidad, ya todo es como antes. Felicididad y maldad.
Chicas pesadas 2


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