Viejo querido
Reseñas generales“La ultima y me voy”. Esa es una mentira que nos hacemos a nosotros mismos. Sabemos perfectamente que no será la ultima. Estoy sentado en un bar, solo con la compañía de una cerveza. Ya ni se cuantas voy. Les juro que no tengo ningún problema con el alcohol, pero estos años han sido complicados.
En la mesa dejo una botella a media terminar y un billete de propina. Agarro mi abrigo y me dirijo a mi auto. Esta lloviendo. La lluvia es intensa y me penetra. Pero no me importa.
Estoy manos al volante. Una oscura ruta. El ruido de los parabrisas que se deslizan a una velocidad desenfrenada y una lagrima que recorre mi cara.
Tengo 45 años. He tenido una vida plena. No me ha faltado salud. Tengo una esposa y dos niñas que me esperan en casa. Soy contratista y me va bien. La verdad que no me puedo quejar. Pero por alguna razón, estoy infeliz.
Hace unos meses me diagnosticaron depresión. Nunca he creído en ir a psicólogos y esas cosas…pero la verdad que la terapia me ha ayudado bastante.
Llego a casa, mastico un chicle para disimular. Entro. despido a mis niñas. Les doy un beso, les deseo buenas noches. Pero me descoloca una de sus preguntas.
-Papá ¿Podemos mañana llevarle flores al Abu?
Por un momento quedo helado. Mi padre ha fallecido años antes de que ella naciera. Hace mucho que no visito a mi padre al cementerio. Te extraño tanto viejo querido.
Apago la luz del cuarto y me dirijo a mi dormitorio. No termino de entrar por la puerta y mi mujer me reclama.
-¿Otra vez tomaste Adrián?
No respondo y me recuesto sobre mi cama. Nota mi tristeza. Se acerca y besa mis labios suavemente. Se gira hacia su lado y se va a dormir. Me quedo mirando el techo por un momento. Pero luego me duermo.
Creo despertarme. Me levanto de mi cama. Me dirijo a la puerta principal. Todo esta blanco. Una inmensidad blanca. Todo desaparece excepto yo. Camino hacia ninguna dirección. Un lindo camino lleno de arboles y hojas secas aparece. Al final del camino veo un banco, en donde se encuentra un señor.
Creo recordar el lugar. Un parque que visitaba, que estaba cerca de mi casa de soltero. Recuerdo ese banco, es donde escribía mis historias.
Llego al final del camino. El señor me transmite paz. Me siento a su lado.
-Hola cabeza. ¿Cómo has estado?
Es mi padre. Me cae una lagrima. Pero no puedo abrazarlo. Solo le respondo y le cuento mi vida. Le hablo sobre mis hijas, sobre mi trabajo, sobre mi mujer, mis amigos, ¿Ya dije mis hijas?
El se alegra mucho y me cuenta que el ve crecer a mis hijas, y que las acompañara por el resto de sus vidas. Sonrió y lloro a la vez. Pero mi padre todavía quería saber algo mas.
-¿Como vas con la escritura?
Mi viejo sabe muy bien que mi sueño siempre fue ser escritor. Pero por razones de la vida, no pude seguir mis sueño. Las presiones sociales de que ese trabajo no iba a darme de comer, terminaron quitándome las ganas de hacer lo que tanto anhelaba. Han pasado tantos años desde que no escribo algo, que ya me había olvidado de lo tanto que quería eso. Pero esta pregunta me revuelve el estomago. Me hace pensar que quizas….es lo que necesito.
-Te extraño tanto viejo querido.
Lo abrazo fuerte. otra vez todo se torna blanco y desaparece poco a poco. Abro mis ojos y rompo en llanto.
Ahora tengo 60 años. Han pasado unos 15 fenomenales años. He tenido un hijo varón que tanto buscábamos. Los he visto crecer. Mis hijas ya son mujeres adultas. Estoy muy orgulloso de los 3. Con mi mujer, estoy mejor que nunca. Ella nota mi felicidad. A partir de ese sueño o revelación, o como quieran llamarlo, se me abrió la cabeza. He cumplido el sueño de ser escritor, hasta he escrito varios libros y estoy trabajando en otros.
Pero hoy vengo a hablarles del hecho que cambio mi vida. Incluso cuando creía que mi vida ya estaba resuelta. Por eso, quiero decirles que nunca se rindan y que luchen por sus sueños incluso cuando crean todo perdido.
A día de hoy. Intento ir cada semana a visitar a mi padre y hablarle un poco. Nunca mas tuve una revelación como esa, pero siento que tengo una fuerte conexión con mi papá.
-Te extraño tanto viejo querido.

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