Kill Bill Vol. III

Reseñas generales

Sangre, Venganza y Legado
Habían pasado muchos años, por lo menos 20, desde que “La novia” había llevado a cabo su venganza. Tal vez lo sabía o tal vez lo ignoraba, tal vez lo había escuchado o tal vez simplemente se lo imaginaba… la venganza es camino que no tiene fin, es la mamba negra que muerde su propia cola. 


Bang! Bang… he shot me down.
Bang! Bang… i hit the ground 
Bang! Bang… That awful sound
Bang! Bang… my baby shot me down

 

El camino que con sangre había trazado Beatrix Kiddo fue laborioso y sacrificado. A pesar de tener motivos y habilidades para llevar a cabo todos sus planes había cometido una serie de errores que la llevaron a pagar con su sangre el precio. 
Había dejado, aunque muy herida, a Sofie Fatale, ese fue su primer error. Tal vez perdida en el resentimiento que le hicieron sentir. Ignoro el resentimiento que ella misma podía causar. 

 

 

La tarde que se enfrentó a Vernita Green cometió su segundo error. Había permitido que Nikki Green sea testigo del asesinato de su madre, aunque esa no fuese su intención. Nikki recordaría por siempre las palabras de Beatrix: “ Tu madre se lo merecía. Cuando crezcas, si aún te sientes mal por ello… te estaré esperando. 
Sofie Fatale, con el respaldo de la fortuna que manejaba de Bill y sabiendo el origen de Nikki, fue a sacarla del orfanato y la entreno con los mejores clanes ninjas que aún quedaban en Japón. Al cumplir Nikki 18 años, Sofie le dijo entregándole una fina Katana Hattori Hanzo: “Esta espada era de tu padre, Beatrix lo mató, al igual que a tu madre. La venganza no es una opción para ti, pero debes saber que tienes una hermana, B.B. Kiddo si no se cambio de nombre. Debe tener más o menos tu edad”.

 

 

El tercer error y el que la llevo a la muerte fue no asegurarse de la muerte de Elle Driver, si bien la había dejado ciega y de eso no tenía dudas, no confirmo que la mamba negra hubiera mordido y asesinado a Elle. Sin dudas fue mordida, pero por su entrenamiento Elle se había vuelto inmune a muchos venenos, luego de haber asesinado a Pai Mei se había metido de lleno en el mundo de los venenos y antídotos. Salió arrastrándose de la caravana y se las ingenio para salir adelante y valerse por si misma con su ceguera, agudizó sus demás sentidos hasta el punto de sentir las vibraciones de su entorno, chasqueaba la lengua y podía saber, atreves de las ondas de sonido, todo lo que había a su alrededor. 

 

 

 

La noche en que Beatrix Kiddo murió, la luna se ocultó tras las nubes, como si el destino mismo quisiera apartar la mirada de lo que estaba por ocurrir. Nikki Green, consumida por la ira y el dolor, había esperado este momento toda su vida. Con cada golpe que recibió durante su entrenamiento, con cada técnica perfeccionada, con cada noche en vela planeando su venganza, había preparado su cuerpo y su alma para hacer lo que debía: matar a la mujer que le arrebató a su madre.

 

En una caravana en las afueras de Lancaster, California, se encontraba Beatrix meciéndose en la entrada con una guitarra de 4 cuerdas en las manos, no tocaba muy bien, lo sabía, pero el seco vibrar de las notas le hacía no pensar en otra cosa que no sea la canción que intentaba tocar. 


Bang… Bang! He shot me down…


Su hija le dijo que iba en camino así que decidió esperarla con una cena, no era mejor en la cocina de lo que era con la guitarra, pero el poder preparar la cena a su hija le llenaba el corazón, se lo habían negado cuando B.B. era pequeña y ahora lo disfrutaba siempre que podía. 
La felicidad del momento le hizo bajar la guardia tal vez. Tal vez la vida tranquila que ahora llevaba le hizo olvidarse de estar alerta. La última vez que había agarrado una espada había sido hace 15 años cuando llevo a B.B. a entrenar el arte de la katana con el mismo Hattori Hanzo. 


La oscuridad era propicia para Nikki que de negro vestía, como la muerte. 
Un chasquido se oyó en la penumbra, Beatrix no lo oyó estando dentro de la caravana, Nikki se quedó quieta, vio una silueta que se le adelantó y entro en el pequeño hogar que olía a romero y carne asada, a lo lejos una camioneta se acercaba, pero aun estaba lejos como para llegar a tiempo. 


“Mamba negra, siempre supe que ese apodo no era adecuado para ti” – dijo Elle Drive desde la puerta.
Beatrix sin pensarlo le arrojó los trastes que estaba usando, Elle no sudo en esquivarlos.
“Increíblemente estás más fea que la última vez que te vi, ese antifaz no te molesta la vista” dijo Kiddo con un cuchillo en la mano.
“De hecho ahora puedo ver mejor, veo incluso el futuro y tu ya no tienes”
Se abalanzó con su katana en un corte limpio, Beatrix lo bloqueo bien pero su cuchillo barato no fue una defensa digna contra la legendaria katana que partió la hoja en dos y en el mismo corte atravesó a su vieja compañera del hombro a la cadera, cayó al suelo sin soltar lo que le quedaba de cuchillo. 


Elle chasqueo la lengua y notó a alguien más en la escena. 
“Niña, vete a casa, ya no queda para ti”
“Beatrix era mía” dijo Nikki mientras desenvainaba.
El chirrido de la hoja contra la funda le trajo un sonido familiar a Elle, lo reconoció casi de inmediato. -La katana de Bill- se dijo dentro suyo. 
“Es una espada interesante la que traes, ¿de dónde la sacaste?”
“Era de mi padre” respondió con la guardia en alto, en desconfianza. 
“Ya entiendo, eres la pequeña Nikki… nunca tuve nada contra tu madre. Solo que nunca entendí porque Bill tuvo una hija con ella y no conmigo. En fin, historia supongo. Voy a llevarme esa katana sino te importa, puedes dármela y seguir tu camino, te aseguro que no querrás probar tus habilidades contra mi”
Nikki sintió como se le erizaba la piel. Estaba muy segura de sus habilidades, pero ahora no era un entrenamiento, esto era vida o muerte. 
Se oyó una camioneta estacionar afuera.
Una joven rubia bajo, en su mano, la katana de su madre. “¿Quién eres tu?” le pregunto a Nikki, dentro de la caravana se oyó un chasquido. “¿Quién está contigo?” volvió a preguntar.
Elle Drive comenzó a salir, Nikki retrocedía sin responder. 
“Esto ya se parece a una tragedia griega, ahora si ya estamos todos los cabos sueltos” dijo Elle saliendo afuera.
“¿Qué esta pasando? ¿Dónde está mi madre?”

 

 

La mujer con una venda en los ojos golpeó con su katana ensangrentada el borde de la puerta, como invitando a pasar a B.B. ella entro con cautela entre ambas mujeres, las 3 con su katana en alto.
Encontró a su madre agonizando, tomo su mano con lágrimas en los ojos. Beatrix con mucho esfuerzo y sangre en los labios dijo:
“¿Recuerdas el día que siempre dije que llegaría? Pues ya llegó mi pequeña, no estés enojada con la joven, que está afuera, ella también es como yo fui alguna vez. Pero a la otra, no la perdones. Es una asesina, hazla pedazos y vuelve aquí con esa joven, no tengo mucho tiempo, pero las esperare”


B.B. salió afuera, decidida, Elle chasqueo y levantó su katana que chocó con la de B.B. que había atacado con el destello de un rayo. El enfrentamiento fue breve pero brutal. Elle Drive, aunque más vieja, seguía siendo letal. Sin embargo, B.B. no era una niña indefensa.


Nikki sintió un impulso de luchar también, la adrenalina le recorría todo el cuerpo, pero no sabía que bando tomar. La determinación con la que se había acercado aquella noche había desaparecido, aquella mujer ciega parecía conocerla, o al menos a su madre, no parecía tener nada en su contra pero le dijo que se llevaría su espada. Eso no le gustó.  
Por otra parte la joven rubia estaba claramente perdiendo la pelea, no la conocía, pero si la joven perdía, aquella mujer ciega luego iría por la katana de Bill, no estaba segura de poder vencerla ahora que había visto la destreza con la que luchaba. 
Nikki se quedó de pie en la puerta, observando a la mujer que había sido su pesadilla desde la infancia, Beatrix la miraba desde el suelo empapada en su propia sangre y temblando de frio. Por fin, su madre estaba vengada, pensó, pero en realidad ella no había hecho nada. Estaba frustrada y enojada. Entendió que la joven que luchaba afuera era hija de Beatrix y si las historias que había escuchado eran ciertas, también era hija de Bill. Notó que Elle estaba por dar el golpe final y en un movimiento casi involuntario, freno la estocada con su katana.


La ciega chasqueo. Retiró su katana y volvió a atacar, ahora tenía nueva contrincante. Nikki y B.B. se complementaban atacando de una manera que fluía como agua de rio, una defendía y la otra cortaba, una atacaba por abajo y la otra hacia una finta por arriba, cortes pequeños hacían que poco a poco el traje de Elle se fuera tiñendo de carmín. Sus chasquidos ya no le ofrecían ningún resultado, se fueron apagando poco a poco, aunque nunca perdió su sonrisa. La mantuvo hasta el final. Incluso cuando B.B. le separó la cabeza de los hombros, ella sostuvo su sonrisa. 


La joven rubia entró en la caravana con la cabeza de Elle aun sonriendo, la arrojó al lado de su madre, atrás de ella entro Nikki, con su katana en guardia, a pesar de que Beatrix agonizaba la joven morena no la miraba con compasión, quería terminar el trabajo. 
“Lamento que no pueda ofrecerte una digna venganza, sin duda alguna te la merecías” dijo Beatrix. “pero bien por ti. No has olvidado a tu madre, yo respeto eso” extendió en su mano el cuchillo partido en dos que sostenía, era similar al que había usado contra Vernita green. Nikki se acercó a tomarlo pero B.B. se interpuso con su katana. Hubo silencio. 
Beatrix dijo: “B.B. nunca te interpongas entre una mujer y su venganza, lamento no poder seguir contigo pero, me alegro de haberte encontrado, tu me salvaste mi niña y ahora, déjame terminar esto de una vez. Te amo”
B.B. entendió que era su despedida y era lo que su madre queria.
“También te amo”, dijo tomando su mano y poniendo su cara muy junto a la suya mientras sus lágrimas se mezclaban con la sangre de su madre. 
Se puso de pie, guardó su katana, paso por al lado de Nikki mirándola a los ojos sin decir una palabra y salió de la caravana. 


La joven morena se acercó y tomó el cuchillo que se le ofrecía, estaba cubierto de sangre, lo coloco en el pecho de Beatrix, está le sonrió esperando la muerte. 
“Una vez escuché que… una katana puede cortar la carne, pero también el destino, ¿crees que eso es verdad?” -preguntó Nikki con algunas lágrimas. 
Beatrix asintió “Te he quitado mucho, pero aún debo pedirte algo, cuida a tu hermana” dijo y su corazón se detuvo. 
Nikki salió de la caravana y se acercó a B.B. que estaba sentada sobre el capote de su camioneta amarilla. “Al parecer el juego de la venganza nunca termina, solo cambia de jugadores. Pero yo me retiro” tras decir esto Nikki se dio media vuelta y precedió a retirarse. 
“oye, ¿Puedo acercarte a alguna parte?” dijo B.B. limpiando sus lágrimas.

Comentarios 4

U
User-134794936314 de marzo de 2025
buen articulo
L
Lucas Rusinoff14 de marzo de 2025
En respuesta a User-1347949363: Muchas gracias!
P
PAULA CASAZZA13 de marzo de 2025
Excelente artículo. SSsbias que la espada lleva un diseño de un gato? Dato
L
Lucas Rusinoff13 de marzo de 2025
En respuesta a PAULA CASAZZA: Oooh eso no lo sabía. Gran detalle 🫶

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