Una mujer controvertida
Reseñas generalesUn salto, el cuerpo invierte su dirección, la cabeza semeja una punta de flecha en picada, cruza la línea entre aire y agua, se sumerge, la cinta rueda. La acción es continua. Es la primera cámara filmando bajo el agua.
Hay otras cámaras colocadas en lugares insólitos, se han cavado huecos en la tierra para poder filmar a ras de suelo, se las lleva en aviones, en globos aerostáticos, se producen equipos para largos travelling horizontales y verticales. La tecnología es una herramienta potente y eficaz para crear una estética innovadora al servicio de imponer un nuevo orden. Todo eso fue pensado y puesto en práctica por una mujer.
Ella es Leni, directora de Olimpia, film que documenta las Olimpiadas de Berlín de 1936.

El dramatismo de los planos alternándose entre cortos y panorámicos, la puesta de cámaras, la luz, el montaje, la música vuelve a aquellos atletas soberbios, casi irreales. Todo trabaja para un mismo fin: Exaltar la destreza y la superioridad de cuerpos tan perfectos que no parecen humanos. Hasta hoy la forma de documentar los eventos deportivos tiene su sello. Ella dirige de una manera que cambia para siempre el modo de hacer cine. Apenas más de 30 años, es Leni Riefenstahl, la cineasta de Hitler.
Dos años atrás había puesto su talento para rodar el Triunfo de la voluntad. En ella es clara la intención de convertir a un hombre cuasi ridículo en un semidiós capaz de llevar a un pueblo oprimido al triunfo, a la cima de todos los pueblos
Aquellos actos multitudinarios, la escenografía de largas y verticales banderas rojas con la esvástica. La mano de Hitler que se extiende y saluda a un pueblo enardecido que contesta con el mismo gesto. Picados y contrapicados, planos cortos del führer se alternan con planos abiertos de un gentío obnubilado. Aun sin palabras es un dialogo claro entre un líder y su pueblo. El lenguaje cinematográfico genera un dramatismo poco común en un documental. Hemos visto estas imágenes infinidad de veces, son impactantes. No es común saber quién está detrás de aquellas cámaras, quien pensó hasta el más mínimo detalle para convertir a aquel hombre pequeño en un símbolo. Un hombre que cambiará el curso de la historia de la humanidad aun sin ganar la guerra. Hitler con el Nacional Socialismo escribió una de las páginas más negras de la historia. El rol de la propaganda fue tan importante como el de las armas. Dotar a un pueblo de un líder carismático es un elemento vital para el ejercicio del poder y Riefenstahl no podría haberlo hecho mejor. Es cierto que tenía a su disposición todos los medios imaginables pero esto no quita la genialidad con la que cumplió su objetivo.
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Años después de finalizar la guerra se internó en África y filmó durante meses a una tribu. Sus imágenes muestran la raza negra tan majestuosamente como la aria en aquellas olimpiadas, intentando así desmarcarse del racismo del nazismo. Al ser enjuiciada se declaró inocente y alegó desconocer el exterminio. Ella solo filmaba .Esto es difícil de creer dada la cercanía que tenía con Hitler .Aun así sostuvo este argumento hasta su muerte.
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En estos tiempos las banderas de la intolerancia a lo diferente vuelven a levantarse y las deportaciones son el pan de cada día. La historia da cuenta del mal final de aquellas prácticas. No es posible que una historia se repita pero sí que resuene similar a otra.
Más allá de los esfuerzos de algunos movimientos por desterrar una estética hegemónica la propaganda aún la mantiene en el podio. Un podio que nos recuerda a aquellos de Olimpia. ¿Y si supiéramos que la estética publicitaria actual nunca pudo desprenderse del concepto de supremacía física que Leni imprimió en Olimpia?
¿Qué rol juega el arte y los medios de propaganda en los procesos sociales?. El mal puede tener una estética sublime. El poder y la belleza son armas de seducción masiva, piedra fundamental de un modelo que aún consensuado socialmente como no válido subyace fuertemente en nuestras creencias actuales.
Hanna Arendt pone sobre la mesa "La banalidad del mal", explica lo fácil que es ser parte de esta maquinaria sin siquiera ser consciente de ello. La gente de a pie es un engranaje fundamental para que acontezca la monstruosidad. El consenso social es imprescindible en estos procesos. Hitler surge como catalizador del descontento masivo de un pueblo empobrecido. La intolerancia, el odio y la idea de supremacía serán el combustible de una aceitada y precisa máquina de muerte. Riefenstahl volvía aquel fenómeno bello y poderoso, haciendo el mejor cine de propaganda que hasta hoy se haya visto. No es casual los casi idénticos planos de Star War como simbología de un poder supremo. La influencia no solo técnica y estética sino conceptual de esta mujer sigue vigente hasta nuestros días.

Su nombre y su arte aún generan controversia pero sin duda fue una mujer que revoluciono la manera de hacer y pensar el cine y lo hizo detrás de las cámaras sobreponiéndose al machismo de una disciplina casi exclusivamente masculina que la boicoteo una y otra vez por ocupar un rol que por ser mujer no le correspondía. Su obra demuestra lo contrario.
En estos días donde la imagen juega un rol fundamental tanto en lo personal como en lo social es preciso pensar sobre su poder.
Podría escribirse mucho más sobre ella pero mejor es invitarlos a ver sus extraordinarias y multipremiadas películas. Reflexionar sobre todo lo implican es quizás su mejor legado.

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