And The Oscar goes to... Mikey Madison!!!
Reseñas generalesSi estas leyendo este artículo es porque de seguro al igual que yo te sorprendió escuchar el nombre de Mikey Madison para el máximo galardón como mejor actriz la noche de los Oscars 2025, cuando la gran favorita de todos (incluyéndome) era Demi Moore, aunque no se pone en duda que ambas merecían el galardón, si la triunfadora hubiera sido Demi, más que premiar su actuación, era un premio a su trayectoria de más de 40 años en el mundo del cine y la televisión, y eso, a muchos nos llenaba de satisfacción. Sin embargo, el nombre mencionado no fue el Demi, sino el de Mikey Madison, cuya trayectoria en el cine apenas comienza, bastando solo este premio para comenzar a escribir su historia, y dejando un mensaje poderoso para las mujeres y la juventud.
Mikey es quizás para mucho una actriz desconocida en su totalidad para todos. Con apenas 25 años comenzó su carrera actuando en cortometrajes, interpretó a Susan Atkins en la película de comedia dramática de época de Quentin Tarantino, Once Upon a Time in Hollywood (2019) y a Amber Freeman en la película de terror Scream (2022). Para sorpresa de muchos, su primer gran proyecto fue en el año 2024 con Anora, dirigida por Sean Baker, siendo elogiada por la crítica cinematográfica, recibiendo múltiples nominaciones a mejor actriz en los Globos de Oro, los Premios BAFTA y los Premios Óscar, entre otros, resultando ganadora en las dos últimas entregas de premios por su actuación.

Anora, una cenicienta moderna?
Una de las definiciones que se le da a la historia de Anora y al personaje en sí, es que es una representación moderna de la cenicienta, pero desde mi punto de vista, es un calificativo que entorpece la realidad de la historia del personaje, o al personaje en sí, la cual no busca romantizar al amor como una necesidad o una obligación, sino más bien como un acto natural del ser humano, que los guía hacia su propia forma, destacando ese factor que cada persona posee como cualidad que le ayuda a dar al amor una forma diferente según corresponda. Anora no es una damisela que desee la presencia de un príncipe para sentirse realizada como mujer y eso lo vemos desde los primeros segundos de la película, Anora o Ani, es una trabajadora sexual en la definición exacta de la palabra, ella reconoce al amor más como gesto que como un profundo sentimiento, y la búsqueda constante de su personalidad queda a un lado en la película, ya que ella tiene en claro quién es, lo que hace que reconozca con facilidad cada una de sus ambiciones.
El aporte que le da Mikey Madison en este aspecto al personaje, es un logro que la desvincula en la misión de verse afectada por el fracaso en el amor, y es un detalle que puede venir directo de esas situaciones a que los trabajadores sexuales pueden estar acostumbrado en sus experiencias, debido a que el placer no representa en ningún momento al amor, y el amor está sujeto muchas veces a intereses personales.

Anora y el amor...
Siempre he pensado que el amor debe ser egoísta, no como un reflejo de no compartir, sino como un intercambio mutuo o individual sujeto a ganar y perder en partes iguales. La finalidad de esta teoría deja una línea muy delgada a como muchos pueden ver al amor últimamente. Anora sintetiza esa línea y la deja en evidencia con facilidad, porque en ningún momento pude ver el amor reflejado en los ojos de Ani, como tampoco lo vi ni un segundo en los ojos de Vanya, y fue un aspecto sorprendente, la forma en que los actores internalizaron ese detalle para darnos a entender que no veíamos una historia de amor.
Anora se aleja de la realidad de las películas románticas y de amor actualmente, su visión cruda y realista sobre las relaciones, representa un conflicto sobre los que muchos les gusta ver en el cine. Su mensaje es claro y poderoso, porque lo que nos dice es; no soy una película romántica, no soy una película de amor, no soy una cenicienta moderna, soy Anora, soy Ani, simplemente, y esta es mi historia, te guste o no.

Anora, La Mejor Película del Año.
Si, así es, aunque a muchos nos sorprenda. Solo basto una dirección única, un par de actuaciones sorprendentes y una historia sencilla y simple pero irreverente, deslindada completamente de las situaciones más clichés del amor. Ver a Anora alzarse con la majestuosidad de este premio, me dio muchas esperanzas en la que el cine aún está en buenas manos, y estará en buenas manos, claro está, gracias al talento de Mikey Madison, porque sin duda alguna es la mejor, y es la idea de lo que siempre hemos pedido y esperado del cine, actuaciones desgarradas desde lo más profundo del corazón.





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