Filadelfia
Reseñas generalesFiladelfia, Estados Unidos; finales de los años setenta; un lugar que no era elegido para un gran evento deportivo; solo para una presentación agendada fácil, una pelea de las tantas pactadas para que el campeón defienda su título.
Era un estado donde operaban las mafias, la delincuencia y el desorden; donde los hijos de los inmigrantes que llegaron en búsqueda del sueño americano copaban los suburbios y donde no había mas opción que trabajar en las calles o en las fábricas; siendo explotados, persuadidos para entender que era imposible ser alguien en la vida.
Fue en el Spectrum Estadio donde nació la leyenda; la de un hombre que llevo a Filadelfia a lo más alto, un héroe que demostró que con corazón y hambre de gloria todo se podía: “Corazón y Fuego”.
Solía conseguir peleas como amateur por unos cuantos billetes en los encuentros clandestinos, había perdido hasta su espacio en el gimnasio; y ya eran pocas las opciones que tenia de vivir de lo que más amaba.
Lo que sobresalía era su don de buena persona, sin maldad y siempre dispuesto a ayudar a los demás, que no concordaba con su trabajo de matón para la mafia italiana.
Y como a veces ocurre y debería ocurrir siempre, el universo lo puso donde tenía que estar.
Ante la noticia de que al adversario de Creed había sufrido una lesión y que no podía pelear; este convirtió el evento en un espectáculo, convocando a Rocky, un ciudadano ítalo americano a disputar el título mayor de los pesos pesados, fecha pactada para el Día de Acción de Gracias; un suceso insólito que permitiría a los organizadores del evento no asumir como perdidas los gastos realizados y al mismo tiempo triplicar las ganancias.
Filadelfia estaba en boca de todos, y fueron opuestas las opiniones públicas, estaban quienes decían que era una estafa, una pelea arreglada, y quienes interpretaron de manera positiva y ejemplar esta posibilidad que daba el campeón a un amateur local.
Rocky era puño sur, un luchador que tomo muy enserio esta oportunidad que le daba la vida.
Así fue como las calles de la ciudad lo vieron entrenar, correr y hasta pasar horas en un frigorífico cercano utilizando las medias reses como bolsa de boxeo.
El amor también toco su puerta en ese momento, sentimiento que Rocky supo capitalizar como recurso y motivación; y como si fuera poco encontró un padre en su viejo entrenador quien lo ejercito basado en técnicas de la vieja escuela.
Sucedió en Filadelfia, y fue una historia de autosuperación, que quedó plasmada en una frase, una estrategia; el real motivo de aprovechar la oportunidad: “nadie había mantenido la distancia con Creed, solo había que mantener la distancia; porque si la ultima campana sonaba y él todavía se encontraba de pie, en ese momento preciso iba a saber que no era un simple vago más del barrio”.
Recibió mil golpes, callo en varias oportunidades, pero siempre encontró las fuerzas para levantarse; y aunque el resultado de la pelea no fue a su favor, dejo un claro ejemplo de que quien pelea por sus sueños, aunque se encuentre con mil obstáculos y caídas los consigue.




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