Amor u obsesión?

Reseñas generales

 Una noche mágica

La noche era perfecta. El cielo estaba despejado, las estrellas brillaban con intensidad y la luna llena iluminaba el camino. Lucius y Calala se habían conocido solo unas horas antes, pero ya se sentían como si hubieran sido amigos durante años.

Habían decidido ir al cine para conocerse mejor, y la película había sido perfecta. Una historia de amor y aventuras que los había mantenido en vilo desde el principio hasta el final.

Después de la película, Lucius había sugerido que dieran un paseo por el pueblo. Calala había aceptado encantada, y ahora estaban caminando por las calles empedradas, disfrutando del aire fresco y de la compañía del otro.

La noche era mágica. La luz de la luna iluminaba sus rostros, y sus ojos brillaban con una conexión especial. Lucius y Calala se sentían como si fueran dos piezas de un rompecabezas que finalmente encajaban.

—Me encanta esta noche —dijo Calala, sonriendo.

—A mí también —respondió Lucius, tomándole la mano.

Calala no se resistió. De hecho, se sintió cómoda con el gesto. La mano de Lucius era cálida y segura, y ella se sentía protegida a su lado.

—¿Qué te gusta de esta noche? —preguntó Lucius, mirándola a los ojos.

Calala se encogió de hombros.

—Todo —dijo—. La película, el paseo, tu compañía...

Lucius sonrió.

—Me alegra que te estés divirtiendo —dijo.

Calala sonrió también.

—Me estoy divirtiendo mucho —dijo—. Gracias por esta noche, Lucius.

Lucius se acercó a ella y la miró a los ojos.

—De nada —dijo—. Me alegra que te guste.

Y en ese momento, bajo la luz de la luna, Lucius y Calala se sintieron conectados de una manera especial. Como si fueran dos luces que se habían encontrado en la oscuridad y ahora brillaban juntas con intensidad.Los días pasaron y Lucius y Calala siguieron en contacto. Se hablaban por teléfono, se enviaban mensajes y se veían siempre que podían. Calala solía visitar a Lucius en su trabajo, una tienda de ropa en el centro del pueblo. Lucius se alegraba mucho de verla y siempre se tomaba un descanso para hablar con ella.

—Hola, ¿cómo estás? —preguntaba Calala, sonriendo.

—Hola, estoy bien —respondía Lucius—. Me alegra verte.

Calala se reía y se sentaba en una silla cerca de Lucius.

—Me alegra verte también —decía—. ¿Qué estás haciendo hoy?

Lucius se encogía de hombros.

—Nada en particular —decía—. Solo trabajando.

Calala sonreía y se levantaba.

—Bueno, te dejo trabajar —decía—. Pero antes, ¿quieres desayunar conmigo mañana?

Lucius sonreía y asentía con la cabeza.

—Me encantaría —decía.

Y así, cada mañana, Lucius y Calala desayunaban juntos en un café cerca de la tienda de ropa. Tomaban café y comían tostadas y panqueques. Lucius se sentía muy feliz de estar con Calala y se daba cuenta de que estaba enamorado de ella.

—Me encanta desayunar contigo —decía Calala, sonriendo.

—A mí también —respondía Lucius—. Me hace sentir como si fuera el hombre más afortunado del mundo.

Calala se reía y se acercaba a Lucius.

—Eres muy dulce —decía—. Me encanta estar contigo.

Lucius sonreía y la abrazaba.

—Me encanta estar contigo también —decía—. Te quiero, Calala.

Calala sonreía y lo abrazaba también.

—Te quiero también, Lucius —decía.

Y así, Lucius y Calala continuaron viéndose y enamorándose cada vez más. Su relación era perfecta, y ellos lo sabían.


Además de desayunar juntos, Lucius y Calala también solían almorzar juntos en la casa de Calala. Ella era una cocinera excelente y siempre preparaba platos deliciosos para Lucius.

—Ven a almorzar conmigo hoy —decía Calala, sonriendo—. Te prepararé algo especial.

Lucius sonreía y aceptaba la invitación.

—Me encantaría —decía—. ¿Qué vas a preparar?

Calala se reía y no decía nada.

—Es una sorpresa —decía.

Y cuando Lucius llegaba a la casa de Calala, siempre se encontraba con un plato delicioso y aromático. Calala era experta en preparar platos de todo tipo, desde pasta y pizza hasta sushi y curry.

—Esto es increíble —decía Lucius, saboreando el plato—. Eres una cocinera genial.

Calala sonreía y se sentaba a su lado.

—Gracias —decía—. Me encanta cocinar para ti.

Y mientras comían, Lucius y Calala hablaban de todo tipo de cosas, desde sus intereses y pasatiempos hasta sus sueños y aspiraciones.

—Me encanta hablar contigo —decía Lucius—. Siempre me siento tan cómodo y relajado.

Calala sonreía y tomaba su mano.

—A mí también me encanta hablar contigo —decía—. Me siento como si pudiera hablar contigo de cualquier cosa.

Y así, Lucius y Calala continuaron disfrutando de sus almuerzos juntos, saboreando la deliciosa comida y la compañía del otro. Su relación era cada vez más fuerte.


Después de las tardes de juegos y películas, Lucius y Calala solían salir a cenar a fuera. Les gustaba probar nuevos restaurantes y disfrutar de la comida y la compañía del otro.

Una noche, decidieron ir a un restaurante que estaba ubicado en la parte alta del pueblo, con una vista impresionante del valle. La noche era cálida y clara, y el cielo estaba lleno de estrellas.

—Es hermoso —dijo Calala, mirando el cielo.

Lucius asintió con la cabeza.

—Sí, es increíble —dijo—. Me encanta mirar las estrellas contigo.

Calala sonrió y se acercó a Lucius.

—A mí también me encanta —dijo—. Me hace sentir como si estuviéramos en un mundo propio.

Después de cenar, Lucius y Calala decidieron tomar un trago en un bar que estaba cerca del restaurante. El bar tenía una terraza con una vista impresionante del valle, y la noche era perfecta para disfrutar de un trago al aire libre.

—¿Qué te apetece tomar? —preguntó Lucius.

Calala se encogió de hombros.

—No sé, ¿qué me recomiendas? —dijo.

Lucius sonrió y pidió un par de cócteles.

—Vamos a tomar algo especial —dijo—. Un cóctel de frutas que es típico de esta región.

Calala se rió y tomó el cóctel.

—Es delicioso —dijo—. Me encanta el sabor de las frutas.

Lucius sonrió y se acercó a Calala.

—Me alegra que te guste —dijo—. Me encanta verte sonreír.

Y así, Lucius y Calala pasaron la noche disfrutando de la comida, el trago y la compañía del otro. 


A medida que pasaban más tiempo juntos, el amor entre Lucius y Calala se volvió cada vez más intenso. Era como si estuvieran conectados por una cuerda invisible que los unía en cuerpo y alma.

Cada mirada, cada toque, cada palabra que se decían era como un rayo de luz que iluminaba su relación. Su amor era puro, sincero y apasionado, y ellos lo sabían.

—Te amo tanto —decía Lucius, tomándole la mano a Calala.

—Yo también te amo —respondía Calala, sonriendo—. Eres el hombre de mis sueños.

Lucius se reía y la abrazaba.

—Eres la mujer de mis sueños —decía—. No puedo imaginar mi vida sin ti.

Calala se sentía emocionada al escuchar esas palabras. Sabía que Lucius era el hombre perfecto para ella, y que su amor era real y duradero.

A medida que pasaban más tiempo juntos, su amor se volvió más intenso y apasionado. Se sentían como si estuvieran en un sueño del que no querían despertar.

—Quiero pasar el resto de mi vida contigo —decía Lucius, mirándola a los ojos.

—Yo también quiero pasar el resto de mi vida contigo —respondía Calala, sonriendo.

Y así, Lucius y Calala continuaron viviendo su amor intenso y apasionado, sabiendo que su relación era algo especial y único.


A medida que pasaban más tiempo juntos, Lucius se dio cuenta de que su amor por Calala era algo que nunca había experimentado antes. Era como si su corazón hubiera encontrado un nuevo ritmo, un ritmo que solo se sincronizaba con el de Calala.

Un día, mientras estaban sentados en el jardín secreto, Lucius tomó la mano de Calala y la miró a los ojos.

—Calala, te prometo que siempre estaré aquí para ti —dijo, con una voz llena de emoción—. Te prometo que nunca te dejaré, que nunca te fallaré. Eres mi todo, mi razón de ser.

Calala sonrió y se acercó a Lucius.

—Te amo, Lucius —dijo—. Siempre estaré aquí para ti también.

Lucius sonrió y la abrazó.

—Lo sé —dijo—. Lo sé.

Pero lo que Calala no sabía era que Lucius había hecho una promesa secreta, una promesa que solo él conocía. Se había prometido a sí mismo que haría cualquier cosa para proteger a Calala, para mantenerla a salvo de cualquier daño.

Y Lucius estaba decidido a cumplir con esa promesa, no importaba lo que tuviera que hacer.

 



La Sombra del Pasado

Lucius y Calala habían estado juntos durante varios meses, y su relación había sido perfecta. Sin embargo, un día, todo cambió. Lucius sufrió un grave accidente de coche mientras conducía por la carretera. Calala recibió la noticia y se sintió devastada.

Llegó al hospital y se encontró con que Lucius estaba en estado de coma. Los médicos le dijeron que no sabían si se recuperaría o no. Calala se sintió desesperada y se quedó al lado de Lucius, rezando para que se recuperara.

Mientras Lucius estaba en coma, algunas personas del pasado de Lucius comenzaron a aparecer en el hospital. Una de ellas era una mujer llamada Inclementia, que decía ser una ex novia de Lucius. Calala se sintió confundida y un poco celosa al ver a Inclementia al lado de Lucius.

—¿Quién eres? —preguntó Calala, tratando de mantener la calma.

—Soy Inclementia—respondió la mujer—. Lucius y yo estuvimos juntos durante varios años. Él me prometió que se casaría conmigo, pero luego me dejó sin explicación.

Calala se sintió conmocionada al escuchar las palabras de Inclementia. No sabía qué creer, ya que Lucius nunca le había hablado de Sofía.

—Lo siento —dijo Calala—. No sabía que Lucius había estado contigo.

Sofía se encogió de hombros.

—No importa —dijo—. Lo que importa es que Lucius se recupere y pueda explicar todo esto.

Calala asintió con la cabeza, sintiendo una mezcla de emociones. No sabía qué creer, pero sabía que tenía que estar allí para Lucius, no importaba lo que pasara.

Pero mientras esperaba a que Lucius se recuperara, Calala no podía evitar preguntarse qué otros secretos había en el pasado de Lucius. ¿Qué otros malos entendidos había? ¿Y qué pasaría cuando Lucius finalmente se despertara?



Pasaron los días y Lucius no estaba bien. Su recuperación fue lenta y dolorosa, y tardó mucho tiempo en recobrar su memoria. Mientras tanto, mucha gente comenzó a aparecer en su vida, incluyendo su padre, que siempre había sido muy exigente con él.

Su padre siempre había sido un hombre muy crítico y nunca había estado satisfecho con nada de lo que Lucius hacía. Ahora, mientras Lucius se recuperaba en el hospital, su padre comenzó a aparecer allí, cuestionando la relación de Lucius con Calala y diciendo que no era lo suficientemente buena para él.

—Ella no es la persona adecuada para ti —decía su padre—. No es lo suficientemente madura ni lo suficientemente estable para manejar tus necesidades.

Calala se sentía herida y confundida por las palabras de su padre. No entendía por qué él no la aceptaba, y por qué siempre estaba tratando de alejarla de Lucius.

—Por favor, déjeme estar con él —decía Calala—. Lo amo y quiero ayudarlo a recuperarse.

Pero su padre no la escuchaba. En su lugar, comenzó a presionar a Lucius para que se alejara de Calala y se concentrase en su recuperación.

—No necesitas distraerte con ella ahora —decía su padre—. Necesitas enfocarte en tu recuperación y en tu futuro.

Lucius, que todavía estaba confundido y desorientado, comenzó a dudar de sí mismo y de su relación con Calala. Comenzó a preguntarse si su padre tenía razón, y si debía alejarse de Calala para enfocarse en su recuperación.

Pero Calala no se rindió. Siguió visitando a Lucius en el hospital, y siguió demostrándole su amor y su dedicación. Y aunque Lucius estaba confundido y dudoso, Calala sabía que su amor era fuerte enough para superar cualquier obstáculo.



Todo fue de mal a peor para Lucius. Mientras estaba en el hospital, recuperándose de su accidente, sus amigos y familiares comenzaron a aprovecharse de su vulnerable situación. Le robaron su dinero, sus propiedades y hasta su negocio. Lucius se sintió traicionado y solo.

Pero lo peor fue que perdió a Calala. Se sintió insuficiente y no podía con todo lo que estaba sucediendo. Se alejó de ella, pensando que no era lo suficientemente bueno para ella.

—No puedo hacer esto, Calala —dijo Lucius, con lágrimas en los ojos—. No puedo protegerte, no puedo proporcionarte la vida que mereces. Me siento insuficiente.

Calala se sintió confundida y herida por las palabras de Lucius.

—¿Qué estás hablando, Lucius? —preguntó—. Yo te amo, no importa lo que pase.

Pero Lucius no la escuchó. Se alejó de ella, sumido en su propia depresión y sentimiento de insuficiencia.

Los días pasaron y Lucius se hundió cada vez más en su depresión. No podía comer, no podía dormir, no podía hacer nada. Se sentía vacío y solo.

Calala intentó contactarlo, pero Lucius no respondió. Se sentía demasiado avergonzado y culpable por haberla alejado.

Pero Calala no se rindió. Sabía que Lucius estaba pasando por un momento difícil y que necesitaba su ayuda. Así que siguió intentando contactarlo, esperando que algún día él se diera cuenta de que la amaba y que ella lo amaba a él.

Pero mientras tanto, Lucius se hundió cada vez más en su depresión, sin saber que Calala estaba allí para él, esperando a que se diera cuenta de que su amor era lo que necesitaba para superar cualquier obstáculo.



Después de meses de depresión y aislamiento, Lucius finalmente se dio cuenta de que no podía seguir así. Estaba solo, sin amigos, sin familia, sin nada. Solo quedaba él mismo, y la determinación de reconstruir su vida.

Comenzó a trabajar en su salud mental, asistiendo a terapias y grupos de apoyo. También empezó a hacer ejercicio regularmente, lo que le ayudó a mejorar su estado de ánimo y a ganar confianza en sí mismo.

Pero la reconstrucción no fue fácil. Tardó muchos meses, incluso años, para que Lucius pudiera recuperar su sentido de propósito y dirección. Tuvo que aprender a perdonarse a sí mismo y a dejar ir el pasado.

Durante este tiempo, Lucius también tuvo que enfrentar la realidad de su situación financiera. Había perdido todo, y tuvo que empezar desde cero. Pero en lugar de dejar que esto lo derrotara, Lucius lo vio como una oportunidad para empezar de nuevo y hacer las cosas de manera diferente.

Con el tiempo, Lucius comenzó a reconstruir su vida. Empezó a trabajar en un nuevo proyecto, uno que le permitió utilizar sus habilidades y pasiones para hacer algo que realmente importaba. También comenzó a reconstruir sus relaciones, haciendo nuevos amigos y conectándose con personas que lo apoyaban y lo entendían.

Pero a pesar de todos estos avances, Lucius no podía evitar preguntarse qué había pasado con Calala. ¿Estaría bien? ¿La había perdido para siempre? Estas preguntas lo atormentaban, y Lucius sabía que tendría que encontrar una manera de resolverlas si quería seguir adelante con su vida.



 La Perdida de un Gran Amor

Lucius se sentó en su pequeña habitación, rodeado de las pocas cosas que había logrado reconstruir en su vida. Miró alrededor, sintiendo una sensación de vacío y soledad. Había pasado mucho tiempo desde que había perdido a Calala, y todavía sentía la pérdida de su gran amor.

Se levantó y se acercó a la ventana, mirando hacia afuera. La ciudad estaba llena de vida y energía, pero Lucius se sentía como si estuviera en un vacío emocional. No podía evitar preguntarse qué había pasado con Calala, si estaba bien, si la había perdido para siempre.

Pero Lucius sabía que no podía quedarse estancado en el pasado. Tenía que seguir adelante, construir su vida de nuevo. Así que se enfocó en dar pequeños pasos hacia el futuro.

Comenzó a trabajar en un nuevo proyecto, uno que le permitía utilizar sus habilidades y pasiones para hacer algo que realmente importaba. También comenzó a salir con amigos y familiares, reconstruyendo sus relaciones y conectándose con personas que lo apoyaban y lo entendían.

Pero a pesar de estos pequeños pasos hacia el futuro, Lucius no podía evitar sentir que algo estaba faltando. Sentía que había perdido una parte de sí mismo cuando perdió a Calala, y no sabía cómo recuperarla.

Así que siguió adelante, dando pequeños pasos hacia el futuro, esperando que algún día encontraría la forma de recuperar la parte de sí mismo que había perdido. Y aunque no sabía qué el futuro le deparaba, Lucius estaba determinado a seguir adelante, no importa lo que pasara.



Lucius sabía que tenía que encontrar una manera de dejar de pensar en Calala todos los días. La nostalgia y la tristeza lo estaban consumiendo, y necesitaba algo que lo ayudara a distraerse y a encontrar un nuevo propósito.

Un día, mientras estaba caminando por la ciudad, vio a un grupo de ciclistas subiendo una colina. Algo en ese momento lo inspiró, y decidió que quería intentarlo. Compró una bicicleta de montaña y comenzó a salir a andar por las colinas y montañas cercanas.

Al principio, fue difícil. Su cuerpo no estaba acostumbrado al ejercicio intenso, y se sentía agotado después de cada salida. Pero con el tiempo, comenzó a disfrutar del desafío y del sentido de logro que sentía al llegar a la cima de una colina o montaña.

Mientras andaba en bicicleta, Lucius comenzó a dejar de pensar en Calala. No era que la hubiera olvidado, sino que había encontrado una manera de canalizar su energía y su emoción hacia algo más positivo.

Y aunque nunca más supo de Calala, Lucius siempre deseó que sea feliz. Esperaba que hubiera encontrado a alguien que la amara y la apoyara, y que estuviera viviendo la vida que siempre había querido.

Mientras subía una colina particularmente empinada, Lucius se detuvo a mirar el paisaje. La vista era impresionante, con las montañas y valles extendiéndose hasta el horizonte. Sonrió, sintiendo una sensación de paz y contentamiento que no había sentido en mucho tiempo.

"Espero que estés bien, Calala", dijo en voz baja, mientras miraba hacia el horizonte. "Espero que hayas encontrado la felicidad que siempre mereciste".



Mientras Lucius estaba allí, en la cima de la montaña más alta del valle, sintió una sensación de paz y tranquilidad que nunca había experimentado antes. La vista era impresionante, con las montañas y valles extendiéndose hasta el horizonte. Pero lo que realmente lo conmovió fue el recuerdo de Calala.

En ese momento, se le ocurrió una idea que lo llenó de emoción y determinación. Quería perpetuar su amor en piedra, atesorar por la eternidad su gran amor antes de que él muriera. Quería que su amor fuera recordado para siempre, como un testimonio de la pasión y la devoción que había sentido por Calala.

Lucius se sintió conmovido por la idea de llevar una placa de piedra a la montaña más alta, con la inicial de Calala grabada en ella. Quería que esa placa fuera un símbolo de su amor eterno, un recordatorio de que su corazón siempre había pertenecido a ella.

Con lágrimas en los ojos, Lucius se imaginó a sí mismo llevando la placa de piedra en su bicicleta, subiendo la montaña más alta del valle, y colocándola en la cima, donde el viento y la lluvia la podrían erosionar, pero nunca podrían borrar el amor que representaba.

"Calala", susurró Lucius, con la voz temblando de emoción. "Mi amor, mi corazón, mi todo. Siempre te amaré, siempre te recordaré. Esta placa de piedra será un testimonio de nuestro amor eterno, un recordatorio de que nuestro corazón siempre estará unido".

Lucius se sintió conmovido por la idea de que su amor podría ser recordado para siempre, y que la placa de piedra sería un símbolo de su devoción eterna. Con determinación, se preparó para llevar a cabo su plan, para perpetuar su amor en piedra y atesorar por la eternidad su gran amor.



Con la idea fija en su mente, Lucius comenzó a construir la placa de piedra. Seleccionó una piedra de granito sólido y la talló con cuidado, grabando la inicial de Calala en letras grandes y claras. La placa medía más de un metro de altura y pesaba varios kilos, pero Lucius no se preocupó por eso. Estaba dispuesto a llevarla a cualquier lugar, con tal de que fuera un lugar que significara algo para su amor.

Después de varios días de trabajo, la placa estuvo lista. Lucius la miró con orgullo, sintiendo que había creado algo verdaderamente especial. Ahora, solo tenía que decidir dónde colocarla.

Lucius sabía exactamente el lugar que quería elegir. Había un punto en la montaña, a más de 1500 metros sobre el nivel del mar, desde donde se podía ver todo el valle. Era un lugar donde había vivido lo bueno y lo malo de su vida, donde había compartido momentos felices con Calala y donde había sufrido su pérdida.

Lucius quería colocar la placa en ese lugar, mirando hacia el valle, como un recordatorio de su amor eterno. Estaba dispuesto a llevar la placa hasta allí, aunque significara subir la montaña con ella a cuestas.

Con la placa lista y el lugar elegido, Lucius se preparó para emprender la última parte de su viaje. Sabía que sería difícil, pero estaba dispuesto a hacerlo por Calala. Por su amor. Por su memoria.

Continuará…

 

 

 

Basado en hechos reales. 

Autor: LGM 

Catamarca.valle viejo. Argentina 

 

Comentarios 1

M
Míster Lpc25 de febrero de 2025
Hechos reales, próximamente el corto de la película. LGM producciones.

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