Nación Nómada

Reseñas generales

Me encontraba en el avión transoceánico entre México y Madrid. Ocho o nueve horas perdidas en el espacio-tiempo, donde la hora se vuelve verdaderamente relativa, deja de importar y te encuentras más a solas contigo de lo que sueles estar. Comida de plástico y noches de sueños a medias, rutinas y ronquidos. Justo se cumplen dos meses desde que falleció mi madre, y ver Nomadland en estas circunstancias me generó una emoción muy compleja de describir.

 

Me gustó mucho que, desde el principio, se percibe que es un trabajo muy personal de todos los involucrados, lo que impregna el metraje de mucha calidez y relevancia. Con mucha honestidad, la directora trabaja varios paradigmas del nomadismo contemporáneo en las sociedades postindustriales, aplicando una base de realismo y combinándola con mucha sensibilidad. Sin maniqueísmos, dejando que las situaciones se expliquen por sí mismas y que cada quien saque sus propias conclusiones.

 

 

No hay elección posible ni vuelta atrás en el nomadismo. Estoy cumpliendo 12 años viviendo fuera de mi país y soy consciente de que ya no pertenezco a ningún lugar, y, al mismo tiempo, cada una de las muchas ciudades en las que he habitado es parte de mí, y algo de mí es parte de ellas. Una Frances McDormand absolutamente brillante y extraordinariamente bien arropada nos mete en la piel de una luchadora, una heroína sin capa ni espada que lucha por dignificar su propia existencia.

 

Frances McDormand 

 

La fotografía del filme es una verdadera joya, evocadora. Joshua James Richards propone una mezcla de indie y documental que funciona y enamora. Creo que, bien entendida en su forma más bella, muestra la gran potencia visual del paisaje estadounidense. En un momento tan complejo para este pueblo, Nomadland realza algunos valores del trabajo y la modernidad. La película plantea cuestiones que sí tocan el Estados Unidos de Twain, Whitman, Steinbeck y Kerouac.

 

Joshua James Richards 

 

En cuanto al guion y la narrativa, sinceramente creo que la historia se eleva y pone sobre la mesa una gran calidad. Círculos concéntricos de historias que no solo se cruzan de manera casual, como en otras cintas que utilizan la poética como fin y como medio. En Nomadland, las vidas de las personas importan y se alzan como castillos en el páramo de unas Badlands que vuelven al cine en un sólido y merecido homenaje a Terrence Malick. Los personajes son personas que en realidad has conocido alguna vez. La argumentación del metraje en términos cíclicos de la vida de una persona corresponde la perfección con las coordenadas que cada uno de nosotros surca en la vida.

 

Esta crítica no contiene spoilers porque, como toda buena obra dramática, esta película te transporta al mundo interno que cada quien posea. En mi caso, me lleva de regreso a la casa donde crecí, ahora sola y congelada en el tiempo, en la que todos debemos entrar para superar los duelos del nomadismo, ese lugar interior que resalta Nomadland y que cada uno de nosotros lleva en lo más profundo de su ser.

Comentarios 1

L
lulu ballester14 de febrero de 2025
Excelente reseña, esperaba un escrito sobre esta película pues, justamente si algo caracteriza el vínculo con el entorno es como se vive, si de modo sedentario o nómade. Me gusta mucho esta clase de personajes como el de Frances Mc Dormand en Nomadland o el de Koji Yakusho en Perfect Days (palícula que trabajo en mi reseña), porque son personajes sencillos pero a la vez heroicos que incorporan el espacio exterior en su cotidianeidad.

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