EL ARTISTA
Reseñas generalesDrama de coproducción argentino-uruguaya-italiana del 2008 dirigida por Mariano Cohn y Gastón Duprat, con guion de Andrés Duprat (quien también actúa), música de Diego Bliffeld, sonido de Adrián de Michele y Aníbal Girbal, maquillaje de Clara Dompé, fotografía también a cargo de Cohn y Duprat, montaje de Santiago Ricci, vestuario de Lorena Llaneza.
Actores: Sergio Pángaro, Alberto Laiseca, Andrés Duprat, Enrique Gagliesi, Ana Laura Lozza, Luciana Fauci, Arturo Caravajal, Diego Perdomo y la participación de dos grandes artistas y un sociólogo: León Ferrari, Rodolfo Fogwill y Horacio González.
Alberto Laiseca hoy cumpliría años, lo conozco por el programa que hizo junto a Mariano Cohn y Gastón Duprat en el canal I-SAT, hoy fallecido como el autor: Cuentos de terror, cuentos realmente más que terroríficos, narrados magistralmente por el literato argentino, quien también ofició como un gesticulador excelente, un no-actor-actor que en esta película de hace ya 16 años, se luce con creces por la combinación ideal entre movimientos espasmódicos, expresiones faciales propias de alguien entre loco, deprimido y desencantado por la vida. Este personaje es un paciente de un geriátrico, que es cuidado por Jorge Ramírez, un médico que tiene grandes aspiraciones de convertirse en un gran artista, la trampa se nos revela recién en la mitad de la obra y queda claro que se trata de una injusticia enorme, que ningún ser humano con buen corazón podría llevar a cabo como empresa ambiciosa, sin embargo, eso lamentablemente sucede.
A la locura triste de Romano (el personaje de Laiseca) se le añade a dúo el hieratismo de Jorge, cuyo complemento generará la fama y el dinero. El artista reflexiona sobre el arte contemporáneo con una comicidad que antecedió mucho tiempo a la serie Bellas Artes, continuación natural de este film: mismos autores, trama con ciertas similitudes y un comentario irónico y mordaz sobre la legitimación de cualquier cosa, lo que nos incita a preguntarnos lo mismo que en la serie de Martínez: hay un límite para la subjetividad? Cualquier persona puede transformarse en un artista validado por las instituciones y críticos?.
Lo que queda claro es que la inmoralidad se cuela con relativa facilidad por entre medio del poder mercantil del arte, museos y galerías pueden ser víctimas sin percatarse nunca de una enorme habilidad individual para el engaño. Pero lo que resulta aún más curioso, es que no se trata de un único individuo consciente sino de dos, la diferencia radica únicamente en el interés de un lado y el desinterés del otro por el enriquecimiento, pero claro, no es posible olvidarse de que la conciencia de uno es parasitaria de la del otro sujeto, por lo tanto se da un fenómeno extraño: hay un aprovechamiento de la falta de lucidez, pero aún así es imposible que uno no sepa cuál es el objetivo del otro, puesto que no hace falta ser muy inteligente para percatarse de que una inconsciencia sería antirrealista o fantasiosa.
Alcanzar el estrellato pisando cabezas para muchos no fue tan difícil, al punto tal de que el mundo está y puede estar lleno de personalidades que no tienen su renombre bien merecido y eso también es algo que amerita pensarse. Percibí en una escena, en la que Jorge le lee a Romano un libro que habla sobre Duchamp y el dadaísmo, una crítica deslizada a través de una pregunta de Jorge: “si yo agarro esto, un teléfono, cualquier cosa y lo pongo en un museo y digo esto es arte, soy un artista”?. Esta es una interrogación que aún aturde en los pasillos de las galerías y museos, así como también a nosotros, quienes criticamos películas o quienes simplemente, en una charla de café entre amigos, dudan y cuestionan lo que se establece como de gran calidad artística.
Quiero cerrar con una frase memorable y sobresaliente, emitida por Laiseca en una entrevista para canal Encuentro: Para qué sirve el arte? Famosa pregunta pelotudísima. Para qué sirve el aaaarte? Te lo voy a decir. El arte sirve para que funcione todo lo otro. Para eso sirve el arte, Sencillamente. La imaginación es el motor. No hay sistema capitalista sin arte? Probablemente, pero no hay arte tampoco, sin sistema que lo acerque a unos pocos o por el contrario, a las mayorías sociales. Qué es el Arte con mayúscula y qué es el falso arte o el no arte es la tarea que amerita desentrañar.




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