Vertigo (1958)

Reseñas generales

Es una de las películas más icónicas de Alfred Hitchcock y, al mismo tiempo, una de las más sobrevaloradas del cine clásico. Considerada por muchos como una obra maestra inalcanzable y colocada en numerosas listas de "mejores películas de todos los tiempos", la cinta sigue siendo objeto de veneración. Sin embargo, al analizarla desde una perspectiva más crítica, es fácil argumentar que la fama que ha alcanzado está desproporcionada en relación con sus méritos reales, particularmente si se la compara con otras obras de Hitchcock o incluso con otros thrillers psicológicos de la época.

Uno de los aspectos que contribuye a la sobrevaloración de Vértigo es la forma en que ha sido idealizada por la crítica cinematográfica. Aunque su estilo visual es impresionante, especialmente con el uso innovador del "dolly zoom" para representar el vértigo del protagonista, la narrativa de la película no está a la altura de esa experimentación técnica. La historia, centrada en la obsesión del detective Scottie Ferguson (James Stewart) con una mujer a la que intenta recrear en su mente, puede parecer excesivamente compleja y, a menudo, inalcanzable para el espectador promedio. Este enfoque en la psicología de los personajes, si bien notable, a veces se siente forzado y demasiado intelectual, lo que hace que muchos espectadores se desconecten emocionalmente.

El principal problema con Vértigo es que la película exige un nivel de interpretación que no siempre es accesible o satisfactoria. La historia de obsesión, manipulación y reconstrucción de la identidad está claramente diseñada para provocar una reflexión profunda, pero no se presenta de una manera que invite a la empatía. Scottie, el protagonista, es un personaje ambiguo y, en muchos sentidos, problemático: su obsesión por Madeleine (Kim Novak) no solo es peligrosa, sino que también se convierte en una reflexión más sobre la fragilidad humana que sobre una narrativa convincente. En lugar de ser una historia que involucra al espectador de manera emocional, Vértigo a menudo resulta más un objeto de análisis que una experiencia sensorial.

Esta desconexión emocional también se ve reflejada en el ritmo de la película. El tono pausado y la duración de más de dos horas de Vértigo pueden resultar pesados para quienes esperan un thriller dinámico o un suspenso constante. Mientras que en otros trabajos de Hitchcock, como Psicosis o Los pájaros, el suspense se construye de forma eficiente y constante, en Vértigo la tensión se diluye debido a largos periodos de desarrollo lento y reiterativo. A menudo, el suspense está más en la mente del espectador que en la trama misma, lo que puede generar frustración y cansancio.

Otro elemento que contribuye a la sobrevaloración de Vértigo es el exagerado análisis de su simbolismo. La película está repleta de significados ocultos y referencias psicológicas, desde el simbolismo de los espejos hasta la noción de la identidad fragmentada, pero estos recursos no siempre se traducen en una mayor profundidad para la audiencia. En lugar de enriquecer la experiencia, el exceso de interpretación académica ha hecho que Vértigo sea más un tema de debate en las facultades de cine que una película que pueda disfrutarse sin necesidad de un análisis académico exhaustivo. Es una película que invita a la academia más que a la acción visceral.

La crítica ha sido clave en la construcción de la imagen de Vértigo como una obra maestra, pero al hacerlo, se ha ignorado la dificultad de conectar con el público general. Las películas más apreciadas tienden a tener un equilibrio entre la complejidad temática y la accesibilidad emocional. En el caso de Vértigo, este equilibrio se rompe, ya que la carga intelectual parece opacar el disfrute puro de la película. En lugar de un thriller que emociona, se presenta una película introspectiva que requiere de un esfuerzo considerable para ser comprendida y disfrutada en su totalidad.

Por último, el culto alrededor de Vértigo también se ha visto alimentado por su estatus como la "gran película perdida" de Hitchcock, lo que ha generado una especie de reverencia casi religiosa hacia ella. El hecho de que fue en su momento recibida de manera más tibia por parte de la crítica solo ha incrementado su atractivo en los círculos cinéfilos, convirtiéndola en una pieza de culto sobre la que se dice que "solo los más entendidos la aprecian realmente". Esto ha contribuido a crear una especie de mito que envuelve a la película, a veces en detrimento de una apreciación más objetiva de su valor cinematográfico.

En conclusión, Vértigo es una película que, si bien tiene méritos técnicos y visuales, está sobrevalorada en gran medida debido a su desconexión emocional, su ritmo lento y su exceso de simbolismo. Si bien es una obra importante en la historia del cine, la forma en que ha sido idealizada por la crítica y su estatus como "la mejor película de Hitchcock" no se corresponde con la experiencia de muchos espectadores que encuentran difícil conectar con su narración y sus personajes.

Comentarios 1

A
Arlequin29 de enero de 2025
Buena suerte con eso!.

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