AFTERSUN EN MIS SUEÑOS

Reseñas generales

Hace dos años se estrenó Aftersun: Atardecer. Aunque la vi recién a principios de este año, puedo decir con seguridad que es una joya cinematográfica. Escuché por ahí que no era recomendable verla un domingo de bajón, pero, querido amigo, lo hice. La vi en un domingo en el que el peso de la existencia agobiaba mi respiración. La primera vez que la ves, tal vez no entiendas del todo lo que está pasando, pero sabes que algo no va bien. ¿Te ves reflejado en aquel silencio? Tal vez sí. Seguramente eres Calum, tratando de lidiar con una sonrisa mientras todo se desmorona por dentro, o quizá eres el espejo de lo que realmente reflejan la depresión y la ansiedad. No lo sé. Lo único que sé es que me siento mal, pero he entendido que Aftersun es un reflejo de mis huesos, mis sueños y mis oscuros demonios.

La escena que más me impactó fue cuando Calum intenta quitarse el yeso de su muñeca; la inocencia de Sophie lo llena todo en ese momento. Al terminar de verla, sentí un vacío inexplicable. Lloré inconsolablemente toda la noche, y al día siguiente, en mi habitación, las lágrimas seguían consumiéndome. En mis segundas y terceras visualizaciones noté las pequeñas sutilezas escondidas en las escenas, como cuando Sophie canta en el karaoke y Calum no la acompaña. Esa ausencia es un reflejo del peso de la existencia que lo ahoga. Ver la inocencia de Sophie a esa edad duele aún más porque un niño no comprende el sufrimiento de las personas que lo rodean. Esa desconexión añade otra capa de tristeza a la historia.

Aftersun es una joya que se entrelaza con las fibras del ser. Las frases duras de la película, como cuando Calum dice que no se ve llegando a los 40, y mucho menos pensó en llegar a los 30, son recordatorios brutales de cómo la vida transcurre. Uno puede sentirse viejo incluso a los veinte. Odiamos que la vida pase a toda velocidad y pronto nos damos cuenta de que hemos crecido más rápido de lo que esperábamos. Es especialmente impactante porque así se sintió Sophie al alcanzar la misma edad en la que su padre desaparece por completo de su vida.

La escena del baile final, con la canción de David Bowie y Queen de fondo, resuena profundamente. Al igual que Sophie, siempre querrá bailar ese último baile. La promesa fallida de su padre golpea con fuerza, sobre todo al inicio de su adolescencia, una etapa tan delicada. Sin embargo, lo que más destaca de esta joya cinematográfica es su llamado al entendimiento del sufrimiento y el silencio de los demás.

Gracias, Charlotte, por producir esta película, y gracias, Paul Mescal, por darle vida a Calum. Siempre te amaré, Calum, y desearía poder darte un abrazo, así como tú a mí. Aftersun no es solo una película; es un espejo que nos invita a confrontar nuestras emociones, nuestros vacíos, nuestro ser y nuestras propias historias no contadas.

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