Destino final
Reseñas generalesEl destino final es un régimen aduanero que permite importar mercancías con exención de derechos o con un tipo reducido. Se aplica cuando las mercancías se utilizan para un uso específico.
Por otro lado, Destino Final es también el nombre de una franquicia de películas de terror estadounidense. La saga incluye cinco películas, cómics y novelas.
Las películas de Destino Final son: Destino Final (2000), Destino Final 2 (2003), Destino Final 3 (2006), Destino Final 4 (2009), Destino Final 5 (2011).
<No es que queramos ser pesimistas, pero es que amigos, si se ven envueltos en algún embrollo con la Muerte y por el motivo que sea se libran de palmarla en contra de su voluntad lo tienen más crudo que Ken Watanabe cuando katana en mano se enfrentó a los fusileros japoneses en El último samurái. Aún así, les daremos una serie de consejos para que puedan eludirla (o al menos lo intenten), al estilo de Max Brooks en su aclamado libro “Zombi - guía de supervivencia”. Si la cosa no resulta les queda el consuelo que no se tendrán que gastar los 15 euros de turno que cuestan los manuales del señor Brooks. Vamos allá.
Como la Muerte nunca hace vacaciones se pilla un cabreo de tres pares de cojones cuando la people se marcha de viaje, así que mejor eludir trayectos en avión, en coche e incluso utilizar el transporte público (el metro es mortal en Destino final 3 y el autobús en Destino final 5). De hecho, hasta el tren es malo… sin llegar a subirse a él, y si no, que se lo pregunten a Sean William Scott, que en la primera parte de Destino final es decapitado por una cuchilla tirada en la vía que es impulsada por el paso de un tren hacia su pescuezo.
Lo mejor es ir a patita y aún así corres el riesgo de que te caiga un ladrillo en la cabeza (¿no es cierto, Devon?) o que un camión despistado te aplaste contra el suelo como si fueses el Coyote del Correcaminos, tal y como sucede al final de la primera entrega.
De toda la anatomía humana la Muerte tiene predilección por la zona ubicada entre el pelo (quien lo tenga) y el cuello, y se las ingenia para hacernos perder la misma de formas bien diversas, ya sea porque un ascensor nos decapite, o porque un tubo de PVC incrustado en nuestro vehículo nos abra un agujero nuevo en medio de la cara.
Con suerte puedes llegar a mantener la cabeza sobre los hombros… aunque no te sirva de nada, ya que una revisión ocular rutinaria puede acabar quemándote la vista y mandarte al otro mundo en menos que canta un gallo, o bien que la muerte juegue a hacer bricolaje con tu cabeza y te agujeree la cabeza con una pistola de clavos.
Pues va a ser que no. Si no podemos bañarnos por el riesgo a ahogarnos con la cortina del baño si nos matamos Luis

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