De Filadelfia a Buenos Aires
Reseñas generales
De Filadelfia a Buenos Aires es el titulo que le di a la secuela de la película Filadelfia de 1993, basada en hechos reales, sobre el SIDA, escrita de una forma lineal y sin giros inesperados.
Para quienes aun no vieron Filadelfia y desean conocerla, en la categoría: “La película que siempre me hace llorar”, podrán leer la reseña que escribí de la misma. Gracias por tu atención.
De Filadelfia a Buenos Aires
Todo comenzó la tarde del 31 de diciembre en una casa de estilo arquitectónico, derivado de un gótico evolucionado desprovisto de rigidez, con elementos decorativos oníricos y surrealistas ubicada en la zona norte de Buenos Aires.
La casa es de un famoso cineasta argentino, llamado Fernando Ferrini quien es la columna vertebral de la comunidad de cinéfilos en Argentina.
Ferrini había decidido invitar a algunos amigos conformando un grupo heterogéneo de personas, al festejo de la última noche del año de 1993.
De una belleza hipnótica repleta de originalidad, el salón comedor estaba casi listo para la reunión, solo faltaba las bebidas, mientras el sol desaparecía y el cielo se hacía cada minuto más oscuro. 
A la reunión entre otras personas, asistirían el Dr. Richard Spencer, experto en virología, flaco como dos espaguetis y de nariz curvada que le otorgaba un perfil único, André Gallimard, diplomático francés, aficionado al sándwich de mortadela y al vino tinto, Luis Martínez, ejecutivo de publicidad, un tipo tan impaciente como entusiasta, Raquel Diaz, una mujer de curvas bien pronunciadas especializada en investigación científica, Mariano Aguirre, jugador de futbol con una espalda tan rígida como un acantilado y de microscópica voluntad para otras tareas.
Gastón Gandini, arquitecto con una filosofía de vida poco convencional, Agustina Paz, licenciada en psicología con mas de dos trastornos de la personalidad y cabello de zanahorias, Javier Spinoza, presidente de la Cámara de Diputados, un tipo terco y obstinado, quien tenía reputación de grosero, Claudio Romano, anticuario adicto a los libros negros de teología y Andrew Beckett, y Miguel Álvarez su pareja, a quienes Ferrini había conocido en Filadelfia y comenzado una amistad.

Ferrini, no era un hombre de los que siguen los parámetros de la moral, era un hombre audaz, pragmático y divertido, de ojos claros como el color de la Coca Cola con hielo. En el jardín tenía algunas esculturas exóticas, 12 Monos, 101 Dálmatas y algunos Perros de la Calle . Su mejor amiga era Norma Aleandro quien como actriz protagonizó La Historia Oficial y la película trajo a la Argentina el primer Oscar en el 85.
Como un rayo de luz, mas adentro de la noche en la reunión, Fito Páez interpretó en el piano su éxito del momento: El Amor después del Amor, el álbum más vendido en la historia del rock argentino.

Ferrini, quien apreciaba a Andrew de una manera especial, estaba dispuesto a hacer lo necesario, para que recupere la salud y les pide a los invitados un momento de atención con el deseo de pronunciar las siguientes palabras:
" Esta noche queridos amigos me siento feliz y agradezco su presencia especial , mi intención es brindar por el ser humano, en tanto que para mí es el verdadero creador de las cosas, y por sobre todas las cosas, el arte y la ciencia.
En estos momentos, como ustedes saben Andrew esta atravesando una enfermedad causada por el virus de inmunodeficiencia humana y mi deseo mas glorioso sería ver recuperado a mi amigo.
"En primer lugar y por este motivo voy a lanzar en los próximos días, una afrenta en los medios de comunicación, contra la Iglesia católica: quien a tomado la decisión de no respaldar el uso de preservativos como medida de prevención así como también la acuso de concebir y pregonar fábulas falsas sobre las pestes, y muchos otros temas que detallaré en su momento sobre esta institución irresponsable e ineficaz .
Por esto y teniendo en cuenta que el acto de esgrimir con la palabra como arma de lucha no alcanza, he creado una fundación donde trabajaremos en pro de la ciencia y la tecnología aplicada a la salud para dar cura a los enfermos de SIDA, una enfermedad contagiosa que no solo incluye a los homosexuales"…
Este acaudalado cineasta detiene el discurso para mostrarles su última adquisición antigua, un misterioso manuscrito encuadernado en piel, un documento de 1408 años atrás, borrado de la historia, el manuscrito fue analizado en un laboratorio de Suiza donde confirmaron la originalidad de la obra dada la calidad del papiro, su color y sus fibras.
En el se detallan las formulas para crear vacunas mediante el uso de raíces de determinadas plantas que combinadas con ciertos químicos curan diferentes tipos de cáncer incluyendo el VHI.
Ferrini cierra su discurso mencionando que su Instituto Privado de Cinematografía, seguirá apoyando el desarrollo de la industria cinematográfica, como lo hace desde hace veinte años y presentará ante las autoridades políticas que correspondan un proyecto, donde la idea es que un porcentaje del valor de las entradas al cine que deriven de películas realizadas en su productora, sea redirigido a su fundación con el fin de utilizar el dinero para el desarrollo de proyectos científicos.
Andrew Beckett conmovido, sintiéndose débil, se pone de pie para abrazar a su amigo Fernando Ferrini, y se retira a descansar, al día siguiente abordará con Miguel (Antonio Banderas) su vuelo de regreso a Filadelfia.
Dos meses después regresa a Argentina para inyectarse la vacuna que lo curaría del SIDA, producida en el laboratorio de la Fundación Fernando Ferrini, esta vez lo acompaña su amigo Joe Miller, (Denzel Washington) quien fue su abogado defensor en el juicio por el que Andrew fue despedido del bufete de abogados donde trabajaba, por contraer SIDA.
Beckett en agradecimiento por su curación le entrega a Ferrini una cifra importante de dinero, del que había ganado en el juicio para que otros enfermos recibieran la vacuna gratuitamente.
Joe Miller comenzaría a trabajar en Argentina como presidente de la firma de abogados de la fundación.
Tiempo más tarde la fundación tendrá sedes en Nueva York, Londres, Paris, México y Ciudad del Cabo.

Andrew, totalmente recuperado y tras la ruptura con su pareja Miguel, se radica en Buenos Aires, y comienza una relación con Gastón Gandini, el arquitecto a quien conoció en la reunión en casa de Ferrini. Años mas tarde, fascinado por el fútbol argentino, como empresario, es agente de futbolistas y presidente del Club Boca Juniors.

De esta historia queda desarrollar el conflicto: como reaccionaron las farmacéuticas ante una vacuna que cura el VIH y además es gratuita.






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