"He..."

Reseñas generales

…"Todo comenzaba en un estar, repleto de libros, enciclopedias, fotos de recuerdo; con fragancia a Agua de colonia y lentes sobrios de precisión. Ella era pequeña, pero ése dejo que veía, ésa paz infinita; una luz movediza la inspiraba e imaginaba una barita mágica invisible que sólo ella a sus 8 años hacía funcionar. Sus juguetes eran pocos, su vestimenta prolija y aseada, pero de segunda quizás. Su encanto era maravilloso, su curiosidad metódica la exaltaba del montón. Nadie comprendía su léxico, sus códigos; todos quedaban aturdidos cuando hacia un preguntón; el por qué la atrapaba, y nadie la socorría; excepto un ser, imponente; que…con su sabiduría, su mansedumbre y rectitud, hacia que todo el público familiar quedara en suspensión como una pausa con un control remoto que interactuaba con lo real, con la cuarta dimensión metafóricamente hablando. Su piel morena, su voz pacífica y a veces con un tic nervioso como detalle que lo caracterizaban y que ella no podía resistir una pequeña risa inocente que, en recuerdos, en cada rincón escucha. Cada momento vivido para ésta Princesa Dorada eran guardados y archivados en su corazón como lo más afortunado del planeta. Era lo que más la inundaba de alegría, de mero respeto y honor. Pasaron los años, ella fué creciendo y tomando como tal sus pasos, los pasos de aquel señor agigantado que, con un sombrero tejido, una boina, un sweter, un aperitivo con limón , almuerzo de verduras varias y pescado eran su mejor menú. Las risas del gigante resonaban por toda la casa, y su seriedad y concentración eran de lo mejor. Ella ha observado cada detalle minúsculo de su persona, que enamoradamente e inmensamente recordará con gran pasión. Tómame del brazo, eran compañeros de obligaciones y respeto atención. Ella convertida en mujer, a través de su trato y respeto, con una mirada firme y fija agradeció. Éste gigante se fué apagando, sus libros quedaban olvidados, su radio a veces no estaba prendida, sus notas, hojas en blanco, pues amaba hacer síntesis de aquellos informes ó cosas que realmente aprendía con dedicación. 

Hasta que algo absorbió al inmenso .., y todo apagó.

Los titanes estaban descabellados, buscando pertenencias, y cosas de valor. En cambio, la que fué niña una fiel aprendiz de él, abrió la puerta con total desesperación…dónde?, dónde?, nada, sólo sus cosas, pero eso gigante no apareció, su voz, su risa, nada… Ella lo único que deseaba era su esencia, ése oído, esa voz que por tanto tiempo le enseñó. Al partir, esa mujer llevó con total orgullo su cárdigans de años y aún así por tres años lo usó. Sus libros, su olor guardó en lo más profundo de su ser… Siempre llevará sus enseñanzas y las pasará a todo aquel que la necesite ó reciba. Frente bien en alto, con honor y en su memoria; nunca de los nunca habrá nadie como el gigante dorado con alas de hierro, a quien dicha niña llamaba: “Mi alma”.

Gracias..- dedicado a mi abuelo: Suboficial Mayor de la Fuerza Aérea Argentina *Julio César*

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