¿ME MORÍ?

Reseñas generales

 

 

 

¿ME MORI?

Primero de mayo de 2056 a diez días de mi cumpleaños 90, feliz porque después de tanto tiempo sin ver a mis hijos y nietos, me han dicho que todos vendrán a casa es una reunión sorpresa, ¿que como me enteré? eso no importa, lo cierto es que estoy muy muy pero muy feliz.

Me dice Maura la ama de llaves de la casa, que la cena esta lista y que van a servir, me siento a comer algo liviano, y en el preciso momento en que voy a llevar un bocado a la boca, se me presenta un dolor terrible en el pecho, siento como un punzón atravesando mi corazón, recuerdo haber caído al piso, no recuerdo nada más, debo haber perdido el conocimiento, ¿qué paso?, ¿dónde estoy? hoy debe ser mi cumpleaños, todos están, aquí mis hijos mis hijas, pero porque lloran y que es este sitio, me acerco, están mis hijos reunidos los tocó y mi mano atraviesa su cuerpo, es una pesadilla claro debo despertar, que es ese cajón con gente llorando a su alrededor, me acerco y soy yo, encerrado en un ataúd, ¿ qué pasó?, no me escuchan, pero yo sí a ellos.

Hoy desde esta estrecha caja me ven y lloran !hay mi Dios¡ ¿estoy muerto? no recuerdo cuánto tiempo ha pasado sin compartir en familia, pero bueno siempre los entendí, todos son personas importantes, muy ocupados, que orgulloso me siento de mis hijos e hijas, que buen trabajo hicimos mi esposita y yo, todos profesionales el mayor Juancho militar general de la República, en sus hombros la responsabilidad de la seguridad de un país, José Rafael un importante empresario, responsable de contribuir al crecimiento del producto interno bruto del país, y mis princesas Majo, Directora de cine, llevar la magia del cine y la televisión, Amanda psicóloga y cantante, tanta gente que ayudar, siempre entendí su distanciamiento, salvar al mundo al país, cada uno de los seres humanos con problemas, cada vez que veía sus nombres en los medios de comunicación o en las redes sociales, compensaba el no poder tenerlos a mi lado, Pero saben, ahora estoy triste, aquí en este incomodo cajón los veo llorar y lamentarse no haber compartido conmigo más tiempo, hablan de la necesidad de reunirse de ser más como una familia, siempre ocurre, hablan de cambiar, de mantener mayor contacto, pero mentira, cuando vuelvan a sus rutinas, se les olvidara, hasta el próximo muerto. Me ven y creen que no los veo, lloran inconsolables, cuan avergonzados se sentirán cuando encuentren entre mis cosas la nota que deje, pidiendo como último deseo que no me velarán, tienen demasiadas ocupaciones para perder su tiempo, con este viejo cadáver, incinerarme y arrojar mis restos al viejo árbol de durazno que sembré, ahora en este apretado cajón, quisiera que entendieran, que somos inmortales que el cuerpo que poseemos es un caparazón, y que en algún momento volveremos a estar juntos, no sufran, no se atormenten pensando que debieron estar conmigo, yo hice lo que debía hacer y ellos hicieron lo que tenían que hacer, como padres tenemos la responsabilidad de amarlos, educarlos, en principios y valores, ayudarlos hacer una carrera profesional, que les de independencia, para que algún día formen su manada, lejos de la que le dio la vida.

Porque tengo que escuchar los lamentos de quienes amo, porque no terminan de entender que la muerte no existe, que vivimos en un constante proceso de evolución, yo trascendí a otro nivel, no me lloren, aquí no siento dolor, más que el que me produce verlos sufrir.

Mira a Luis llorando y diciendo el inmenso valor de mi persona, hipócrita nunca sintió el más mínimo aprecio, por mi creía que era un viejo impertinente, cuando en realidad es un gran perdedor, inconstante, una desgracia, para las instituciones del Estado en que ha estado, por eso nunca ha logrado calar posiciones, pero siempre fue más fácil, echarme la culpa a mí o a cualquier otro de su estancamiento profesional. Por eso no quería que me velaran, la hipocresía está presente en este lúgubre cuarto, donde yace, mi cuerpo y desde aquí impotente debo soportar esta reunión.

Dios solo faltaban unos días para mí cumpleaños y decirle a mis niños, lo que quería que hicieran cuando pasara a este plano, pero claro siempre es tu voluntad, no sé ni entiendo que te motivo a traerme antes de mis 90, está bien lo acepto, que continúe este lúgubre momento, y que todo termine pronto, para cruzar el umbral de la eternidad, solo quisiera mi Dios que mis hijos e hijas sepan, que no me sentí olvidado por ellos, sus triunfos me acompañaron en todo momento, que siempre entendí que la distancia, no era olvidó, que los ame, los amo y los amaré, por siempre.

Después de un día, de llanto de falsas palabras y bueno también de gente buena que me quiso y que expresas cosas bonitas de mí, porque no voy a negar dejo grandes amores, buenos amigos, a los que no hubiese querido ver sufrir por mi culpa, aunque seguramente en pocas semanas no seré más que un recuerdo.

Ya están moviendo el cajón para trasladarme al crematorio, ya van a terminar con este carapacho que Dios me dio para estar en el plano terrenal, cuerpo del cual estoy muy satisfecho y agradecido con mi creador, atractivo, y con condiciones atléticas de primer orden, recorro la casa, por última vez, veo la luz de mi habitación encendida, ¿quién ha entrado? son mis nietos Ana Isabel junto a su hermano José David y sus primos Emiliano y Mía Paulina, José David el más inquieto ve sobre mi escritorio la carta donde pido, no ser velado, sale corriendo, se la entrega a su papá, este inmediatamente llama a la familia a la sala y les lee la carta. María José como siempre la más dramática, rompe en llanto y dice va quedar penando, todos los 11 de mayo, que es el día de su cumpleaños se nos va aparecer, Amanda José como psicóloga al fin pero sin ningún tacto le dice, te puedes calmar Bro, el muerto muerto está y no se le aparece a nadie, así es que cálmate, además no sabíamos nada y de todas maneras cuando nos entreguen sus restos, los lanzamos a su mata querida de durazno y así cumplimos medio deseo que es mejor que nada, ve a José Rafael y en forma de pregunta dice: ¿cierto ?, este asienta con la cabeza, al día siguiente entregaron mis restos mortales, Juan y José se encargaron de recibir el cajón de madera, con una cruz tallada en la parte superior, sigo cerca de ellos, me preguntó en qué momento dejo este plano, me siento solo, nadie me escucha, pero tampoco veo a nadie que esté como yo, será que me van a dejar aquí, penando, no puede ser, en la casa Majo y Amandi se encargan de los preparativos para arrojar mis restos al pie de la mata de durazno.

Se colocan asientos, están presentes algunos amigos y familiares, rezan un rosario, Juan y José son los encargados de arrojar mis cenizas, en ese preciso instante se me aparece un ángel, vestido de un blanco puro, hermosas alas que brillan como el sol, me dice hola José soy tu ángel de la guardia, lo abrazó con mucha efusión, y le digo, gracias por acompañarme durante mi estancia en el plano terrenal, lo que logré, viví, me vino de las manos de Dios, a través de ti, te agradezco tu disciplina y constancia para guiarme, aún y cuando en ocasiones no me lo merecía, bendecido seas, sonrió, le pregunto ¿bueno ahora que esperamos dónde está el túnel con la luz blanca?, se sonrió y dijo ese es un invento de los humanos, me puso la mano en el hombro y en un abrir y cerrar de ojos estaba en el cielo, con mis antepasados, mi papa, mama, abuelos, mi esposita, que se me había adelantado en este viaje, Desde el lugar en que me encuentro puedo ver a mis hijos y nietos, en la tierra, aquí se está bien no hay dolor no hay sufrimiento, pasamos el día alabando a Dios y en algunos casos nos da misiones, para ayudar al planeta tierra y sus habitantes.

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