Suspiria (2018)
Reseñas generalesSuspiria (2018) remake
Estas figuras, normalmente pintadas como encarnaciones absolutas del mal, suelen ser retratadas como obstáculos que el héroe debe superar. Sin embargo, en Suspiria (2018), Luca Guadagnino nos entrega un relato profundamente ambiguo, donde las antagonistas, las brujas del aquelarre de Markos, no son simplemente caricaturas de maldad, sino entidades complejas, cargadas de contradicciones y luchas internas.
Desde su perspectiva, su historia no es de terror, sino de preservación, poder y redención. Las brujas no son monstruos, sino guardianas de un conocimiento ancestral que se debate entre la supervivencia y la corrupción. Esta es la historia de Suspiria, vista a través de los ojos de quienes están atrapadas en los márgenes del mito y la historia.

Las Brujas y Su Contexto: Entre la Historia y el Misticismo
La Academia Markos no es solo un lugar de enseñanza artística, sino un refugio y una trinchera. En Berlín de la posguerra, en una época marcada por el trauma de la guerra y la división política, las brujas existen como símbolos de una resistencia arcaica, una comunidad femenina que sobrevive en un mundo dominado por la violencia masculina.
Para las brujas, su pacto con la Madre Suspiriorum es más que un acuerdo de poder: es una lucha contra el olvido y la obsolescencia. Son conscientes de que el tiempo las persigue, no solo en la forma de la vejez y la mortalidad, sino también como un borrador cruel que amenaza con despojar al mundo de su legado místico.
En palabras del propio Luca Guadagnino:
"Este no es un cuento de terror simple. Es un diálogo con la historia, con la culpa, y con el rol del poder femenino en un mundo que siempre lo ha temido."El aquelarre de Markos no ve en sus actos magia negra, sino un deber moral para proteger su linaje, aun cuando esto implique sacrificios.

La Llegada de Susie Bannion: Una Profecía y un Reto
Cuando Susie Bannion llega a la academia, las brujas la reconocen inmediatamente como algo más que una estudiante. Para Helena Markos, la decadente líder del aquelarre, Susie es un medio para prolongar su existencia; para Madame Blanc, es una figura de renovación.
La tensión entre Markos y Blanc no es solo un conflicto de poder, sino una batalla filosófica sobre el propósito del aquelarre. Markos representa la corrupción, una líder que ha traicionado los principios fundamentales de las brujas al anteponer su inmortalidad a la integridad del grupo. Blanc, por otro lado, busca algo más puro: un renacimiento del aquelarre bajo una nueva guía.
Desde el punto de vista del aquelarre, Susie no es una víctima. Es un elemento disruptivo, una presencia destinada a cambiar su destino para bien o para mal. En ese sentido, las brujas no la manipulan por maldad, sino por necesidad.

El Ritual: Redención y Juicio
El clímax de Suspiria ocurre en un ritual que podría ser interpretado como un espectáculo de horror, pero para las brujas es una ceremonia sagrada. Es el momento donde las fuerzas que han moldeado su existencia se encuentran: la corrupción de Markos, la duda de Blanc y la revelación de Susie como la verdadera Madre Suspiriorum.
Desde el punto de vista de las brujas, el ritual es una última oportunidad de redención. Blanc, que se opone al abuso de Markos, ve cómo su idealismo se enfrenta a la dura realidad de un aquelarre al borde del colapso. Cuando Susie revela su verdadera identidad, no solo juzga a Markos y a sus seguidoras corruptas, sino también a la estructura misma del aquelarre.
Sin embargo, este no es un castigo sin propósito. La intervención de Susie no es un acto de destrucción, sino de purificación. Su decisión de perdonar a Blanc demuestra que incluso en el corazón del caos, hay lugar para la redención.
Las Brujas: Guardianas y Víctimas de Su Propio Poder
Al final, las brujas no son villanas en el sentido tradicional. Son mujeres atrapadas en un ciclo de poder y decadencia, guardianas de un conocimiento que las consume tanto como las define. Helena Markos, por ejemplo, no es un monstruo sin matices; es una figura trágica, una líder cegada por su deseo de inmortalidad, que sacrifica el bienestar del aquelarre por su propia supervivencia.
Madame Blanc, por otro lado, es un reflejo de las dudas y las contradicciones inherentes al poder. Aunque intenta preservar los ideales del aquelarre, su complicidad con los métodos de Markos demuestra que incluso los ideales más elevados pueden ser corrompidos.

Reflexión Final
Mirar Suspiria desde la perspectiva de las brujas es enfrentarnos a una narrativa profundamente humana, cargada de dilemas morales y existenciales. Sus acciones no son justificables, pero tampoco son incomprensibles. En su lucha por preservar su poder, enfrentan las mismas preguntas que cualquier figura de autoridad: ¿cómo equilibrar la tradición con la necesidad de cambio? ¿Cuándo el poder se convierte en corrupción?
Como dijo Guadagnino:
"El horror de Suspiria no es solo el que vemos, sino el que vive dentro de sus personajes. Es el terror de enfrentarse a lo que somos capaces de hacer en nombre de lo que creemos."
En última instancia, las brujas de Suspiria son un reflejo oscuro de la humanidad misma: ambiciosas, contradictorias y desesperadas por encontrar un propósito en un mundo que constantemente amenaza con olvidarlas. ¿Son villanas? Quizás. Pero también son, como todos nosotros, víctimas de su propia naturaleza.



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