Dear santa
Reseñas generalesUna niño accidentalmente escribe mal "Santa", y en su lugar invita a Satanás a que le traiga un juguete para la Navidad.Fecha de estreno: 25 de noviembre de 2024 (Estados Unidos)
Director: Bobby Farrelly
Historia de: Peter Farrelly, Ricky Blitt, Dan Ewen
Duración: 1h 43m
Productores ejecutivos: Gretel Twombly, Pete Jones, Kevin Barnett.
Destinatario confundido
Liam Turner, un niño disléxico, acaba de mudarse de ciudad con sus padres Bill y Molly por una tragedia familiar no especificada. Se acerca la Navidad, y Liam no es el niño más popular de la escuela, se ha hecho amigo del afroamericano de dientes enormes Gibby y esta enamoradísimo de la niña de rasgos asiáticos Emma, con la que apenas se atreve a cruzar palabra. La relación de Bill y Molly no pasa por su mejor momento, y discuten por todo, por ejemplo porque su hijo quiere escribir una carta a Santa Claus, el padre cree que ya es muy mayor para eso, pero la madre considera que hay que dejarle con esa ilusión. El caso es que Liam, por su dislexia, dirige su carta por error no a Santa, sino a Satán, en forma de gordito con la cara de Jack Black, y aunque no puede traerle sin más lo que le pide, puede concederle, al modo de los genios, tres deseos. Una vez concedidos, el alma de Liam será para el diablo. El avispado Liam tiene intención de usar dos, y no el tercero, pero claro, la vida es complicada.
Los hermanos Peter y Bobby Farrelly vuelven a sumar fuerzas, después de firmar juntos como directores su última película en 2014 con Dos tontos todavía más tontos. Luego el primero emprendió una carrera en solitario más seria dejando atrás la zafiedad de antaño, que hasta le dio el Oscar a la mejor película con Green Book, mientras el otro se esfumó hasta volver solo en 2023 con Champions, el remake estadounidense del Campeones de Javier Fesser. En el film que nos ocupa, ambos son productores, el primero coguionista y el otro director. Y se encuadran en el cine familiar con niños protagonistas y de corte navideño –en Navidad transcurría también Green Book–, aunque introduciendo el inesperado elemento diabólico, que puede desconcertar acerca de cuál es el público objetivo del film, porque a priori, y más con Jack Black, podríamos pensar que estamos ante un título gamberro y zafio, cuando más bien podemos dejarlo en que es simplemente travieso.
Así, se evita cualquier aspecto siniestro o de controversia, digamos que estamos ante un cuento en forma de comedia amable, que sigue la estela de clásicos como El diablo dijo no de Ernst Lubitsch; en realidad, Satán, que incluso resulta ser un diablo menor, responde al arquetipo de un genio, lo que pasa es que la broma de Santa y Satán que desata la trama, sólo se puede hacer de este modo. Total, que si uno no se pone en plan teólogo inflexible que vocifera “qué locura, cómo se trivializa al demonio, esto es equívoco para tiernos infantes”, y se queda en la lectura “ingeniosa”, tenemos una narración sencilla y de buenos sentimientos, donde el pequeño Liam, Robert Timothy Smith, demuestra una bondad y madurez que ya querrían otros compañeros, o incluso sus padres, hasta el punto de ganarse el corazoncito de Satán, que cualquiera diría que en el fondo es un ángel caído recuperable –Jack Black no tiene que esforzarse demasiado para atrapar la simpatía del espectador hacia su personaje–, que podría ganarse su par de alas. En fin, considero la película amable y adecuada para pasar un buen rato, con momentos logrados como la del concierto en que Liam y Emma tienen su primera cita.




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