La versión de Sauron
Reseñas generalesOs contaré una historia al calor de mi fogata solitaria mientras atardece. Una historia sobre historias incompletas y villanos qué son héroes y héroes convertidos en villanos.

Pareciera que la historia siempre es una sola versión, la versión que más se repite. Aquella termina por convertirse en la verdadera, aunque no lo sea, aunque solo sea una verdad a medias o acaso, la mitad de la versión completa.
La raza de los hombres tiene un viejo adagio: “La historia la escriben los vencedores”.
Así es. En eso siempre han sido sabios.
Esto lo pienso ahora desde el destierro y la huida, caminando tierras extrañas y escondido en páramos, cuevas y marismas. Desde la perspectiva del que ha sido vencido. Aquel cuya versión fue silenciada. Conmigo morirá la mitad de una verdad. Mi crónica no será contada en Numenor ni en Rivendell.
Fui parte del último gran ejército de Sauron, fui tal vez, un orco al mando de muchas tropas defendiendo Mordor por última vez. Conocí al señor oscuro y lo dí todo por el. Sin embargo ya ni siquiera recuerdo mi nombre después de tanto trasegar y ocultamiento, buscando que no me descubriesen los que ahora reinan en este nuevo imperio de un solo rey, he perdido mi identidad, perdiendo la tierra y la unidad con los míos. Nada queda de Mordor salvo ruinas, también esas ruinas soy yo.
Dijeron en su momento sus enemigos que Sauron era el mal, la tiranía y el terror. ¿Pero acaso no es esto precisamente lo que la tierra media se ha convertido en la actualidad desde que el gran señor oscuro quedara reducido al polvo y su reino a la deshonra? No hay orco, ni trasgo, ni trol, ser de tierra, aire, agua o acaso fuego que haya habitado entre la cordillera entre el Ephel duath, la planicie de Gorgoroth o el valle de la muerte qué no sea hoy un paria miserable, perseguido, esclavizado o muerto por hombres, elfos o enanos. ¡Es el nuevo reino de la paz! Quien no quiera esto, hará como yo, vivir oculto.
La versión de Galdalf sobre esta gran guerra es la que terminó por imponerse. Una versión que nadie ha revisado jamás.
El gran Gandalf que ahora vive las mieles de su gran triunfo sobre el “mal” lejos de la tierra media, más allá de las esferas, en el inalcanzable Alfheim donde partió con los Elfos y la sociedad del anillo para no retornar jamás.
Pero acaso alguien se pregunta ¿Porque habría de dejar esta tierra liberada del supuesto mal y justo cuando está lista para resurgir? ¿La deja justo ahora? ¿En el momento de su reconstrucción para supuestos mejores tiempos? ¿O más bien en la plena decadencia de su caída? Gobernada ahora por una canalla de mercenarios y adictos a la guerra.
Os diré que esto no es más que una versión tendenciosa y parcial de los hechos. La versión de un fanático fundamentalista.
Gandalf el gran hacedor de hechizos, señor de los dones de la religión de la magia, se sirvió de la ignorancia y el miedo para crear una animadversion inaudita en contra de mi señor. Vituperar a un gran rey qué quizo unificar los reinos bajo la directriz de un gobierno centralizado, libre del yugo de los magos y su poder, un mundo lejos de la violencia de las guerras de los elfos y los hombres, lejos de la avaricia ciega de los enanos y lejos de la candidez infantil manipulable de los Hobbits.
Sauron era un gobernante visionario que supo ver la gran prisión que escondía un mundo gobernado por una élite de príncipes de cada raza, peleándose en guerras etermas desde el principio de los tiempos por sus vanos territorios y posesiones, esclavizado por sus vicios y controlados por la religión de los magos. Sauron imagino otro mundo. Un mundo donde los orcos detentaran por fin la libertad de ser e hicieran de la tierra media su lugar tanto como lo era para el resto.
Se dice que Sauron era tirano y déspota. No lo fue conmigo ni los nuestros. Nuestro Señor fue justo con los suyos y gobernó en tiempos duros en su contra, y al mando de grandes huestes qué pelearon por el y dieron todo, incluida la vida por su causa. Nuestra causa. ¿Quien daría su vida por un tirano odiado? ¿O por un mal padre? ¿Cuantos desertarían? Nadie lo hizo. Nadie. Porque nuestro señor era uz de los suyos. Terrible y oscuro con nuestros enemigos ¿como más podría ser cuando era odiado y tu tierra asediada? Era nuestro líder y defendía nuestra tierra y sus dominios. Tierras Perpetuamente asediadas por las huestes asuzadas en contra nuestra por Galdalf y su asociación de magos, los guerreros elfos y los aun más sanguinarios hombres.
Gandalf era el verdadero gran hechicero tirano, dispuesto a defender ese orden del que ni elfos, ni hombres ni enanos conocen sus profundos designios. Sauron sabía cuales eran esos designios pues los aprendió del gran rebelde que fue su maestro Melkor. Una esclavitud invisible pero no menos feroz ni mortiferas. La esclavitud disfrazada de dicha y libertad que es hoy la tierra media. En fin, una vieja tiranía continúa silenciosa su destino.
Los elfos se han ido tras vencer al señor oscuro, han dejado la tierra media, renuncian a su reino a los mortales hombres que viven su corta vida en pugnas permanentes por el poder y la gloria. Sus vidas traducidas en guerras y exterminios. ¡Oh el gran Aragorn cosechó su recompensa! ¡Una espada partida para siempre!
Los enanos mientras tanto ruñen obsesivos sus pobres tesoros bajo las montañas. Y yo junto a los orcos y su descendencia mientras tanto vivimos en la ignominia del éxodo y el apartheid. Odiados como razas malditas. ¡Esto es la tierra media, tras el fin de Mordor! No es el paraíso qué prometió Gandalf, ese que ahora celebra desde lejos su gran victoria con una sonrisa en sus labios. Su versión ha triunfado.
El fuego de mi humilde fogata se apaga en medio de este paisaje yermo. Cae la noche de un día más huyendo y escondiéndome de las tinieblas qué surgieron tras la destrucción de Mordor. Os dejó mi versión mientras me sumerjo en mi sueño de sombras.

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