Mi trauma y mi héroe

Reseñas generales

Mi trauma y mi héroe

 

¿Que pasara por nuestra mente cuando nos identificamos con el villano de una película y no con su esplendoroso héroe? ¿Será el físico el de Chris Hemsworths en la “Saga Mad Max: Furia”? Que después de todo no resulta tan atractivo en esta interpretación, pero nos hace recordar su papel del dios del trueno ¿o no fue esa una de esas razones por la que es coprotagoniza esta película? O mejor aún, amamos a los villanos por el tono de voz enriquecedor como el de Tom Hardy en “Batman: El caballero de la noche asciende”, sin mencionar que también estuvo en la “Saga Mad Max” pero con una coprotagonista más comunicativa y no hablo solo de las palabras. Quizás queremos hacer esto más sencillo, que al mismo tiempo es complicarlo un poco y arrastramos no físicos o voces imponentes que nos hace vibrar nuestro lóbulo temporal lo que parece absurdo, pero no lo es, nuestra mente nos hace una jugada espectacular en todo lo relacionado con ese “ello” escondido en nuestro ser, nos hace entender a “Thanos” y su horrible método para mejorar el consumismo tan absurdo de nuestra especie, no se hagan los desconocidos, el señor tenía razón, pero creo que su fallo recae en su marco teórico, de lo contrario su metodología hubiera sido otra. ¿Será que triunfó en otros universos? Esas preguntas que a veces no dejan dormir a aquellos sumergidos en los comics y que sus mejores sueños, por fin la competencia que cuenta con villanos más poderosos haga una película, tan solo una película que valga la pena, así como la entrada cine, las palomitas con gaseosa y el tiempo que gastamos. Pero no nos desviemos de esto, todo iba por buen camino hasta mencionar a “Thanos”, la cuestión es esta: ser un antihéroe es mucho mas sencillo que no serlo, esto se debe a que si antes se mencionaba cualquier tipo de trauma en el séptimo arte, ahora se enmarca, y es que como no, si nos encanta justificar los actos negativos y en algunos casos atroces de nuestro personajes, teniendo en cuenta que no estamos muy lejos de nuestra realidad, asimismo, somos en nuestra relaciones interpersonales, es por esto que cuando en una pantalla de cine se nos aparece este hermoso y atractivo villano, su trauma nos hace recordar los nuestros o bueno, para no ser tan ofensivos, los problemas no resueltos de nuestra infancia y esto termina dándole un eco notable a lo que somos y que también parece ser aceptable en un mundo donde las críticas y las reseñas resumen nuestras realidad, pero que parecen estar condenados a no juzgar, o quien juzgaría al Joaquín Phoenix en su papel del “Guasón”, la primera claro está, ya que la segunda, mejor no opinar, porque de esto se trata, de no juzgar ni ser juzgados. Siguiendo con este personaje y el ataque de risa incomodo en el autobús, con su psicóloga que avergüenza la profesión y después de mi ataque de ansiedad en esta película, no pude evitar las ganas inmensas de detener el mundo y decir: la salud metal es importante, ya que lo aterrador no recae en identificarse en un personaje asesino, porque después de todo es ficción, lo que no es ficción es su trastorno mental, que es una realidad y más común de lo que creemos, aunque lo callemos. 

Para ser más claros: no nos identificamos con las acciones, pero las entendemos y justificamos porque sufrimos igual, somos una sociedad egoísta donde el morbo nos lleva a disfrutar más que a concientizar, y donde mi antihéroe que resulta ser mi verdadero héroe no es por los poderes que tenga, sino porque tiene mi trauma y me siento escuchado por un personaje inexistente, porque lo que existe en la sociedad me excluye de ser el héroe, incluso mi propio héroe. 

 

Jhoanna Del Toro

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