Navidad psiquiátrica
Reseñas generalesCuando en época navideña se aprehende a un reconocido y buscado asesino en serie, las cosas cambian para el director del establecimiento carcelario a cuya ala psiquiátrica va a parar este “buen y excelente muchacho” que solo se alimenta de carne humana y es un experto manipulador.
Seis capítulos (lastimosamente, el final no fue el que y cómo esperaba) en los que, a partir de cerca de las 20.00 h, esa vida carcelaria, cambia. Para bien y para mal de todos.
Sin ser demasiado cruel, acá en Colombia, un 24 de diciembre a las 18.00 h, un juez de garantías, por solicitud de la fiscalía, envía a alguien a “residir y acomodarse” un tiempo en cualquiera de nuestras destartaladas, malolientes, vetustas, e inseguras prisiones. En la serie, es lo mismo y no, dada la diferencia de sistemas judiciales, aunque, valga aclarar, acá se van a oxidar junto a un muro por cortesía del juez, sin que se le haya dado oportunidad siquiera de explicarse en la mayoría (12 de cada 6 casos) de ocasiones; allá, primero se lo escucha (al detenido) y luego el juez decide si es viable o no enviarlo a la cana.¿Bonito, cierto?
Pero el lector se va a preguntar; ¿Por qué recomiendas esa serie, después de haber hablado tantas “maravillas” del sistema? Lo reconozco. Tengo un poco alto el ego en este sentido.
Es recomendable, a mi modo de ver, al desentrañar una serie de dinámicas familiares que vemos en buena parte de los hogares: hijos díscolos, secretos y verdades reveladas en esa noche mágica, traiciones, infidelidades, etc.
Vemos a Simón, nuestro héroe, y buen amigo asesino serial tan ampliamente buscado por grupos de poder, que trata de… ¿Cómo se dice? Evitar un desastre.
Noche de paz, noche de horror, llena de fuego y el resplandor de las armas usadas para cazar a un director y un asesino serial, ambos con con cojones sin duda.
Pero pasa que Navidad, no siempre es alegría, también la hay decepcionante, triste, fría, vacía… o llena de emociones, de grupusculos formados entre poderosos o entre los mismos reos; una Navidad que, incluso, puede estar llena de odio, y ¿Saben algo? Eso no le quita al hecho de que sea serie o película, la recomiende para esta época.
Humor, dolor, drama, acción. Casi los mismos elementos que encontramos en otros “clásicos navideños”,repartidos estos, en un patio verde, una unidad roja, recepción, la oficina de Hugo, aquella casa en donde mantienen retenida a su hija, que morirá salvo que Huguito, le entregue Simón a los malandros.
Y, en medio de todo, Navidad. Fiestas, familia, amigos.
En poco más de seis horas se tiene entonces una Navidad diferente. Sin regalos, obsequios, licor y demasiada fiesta, pero si, con traición, golpes rastreros, máscaras y maldad. Como en cualquier psiquiátrico.
¿La recomiendo? Totalmente, si se quiere salir de esos estereotipos de Kevin y Jhon McLane, y de los regalos prometidos y del peludo verde (Grinch), y los 50 de Joselito, y Mauricio y palo de agua y Diomedes Díaz y la gran fiesta de los hogares colombianos. Si por mí fuera, la repetiría de nuevo, pero lastimosamente ya salió de la programación de Netflix {;(


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