El legado de los Páramo

Reseñas generales

A veces, descansar de las pesadillas del mundo es imposible. Aquellos que siguen con vida repiten nuestras historias una y otra vez como parlanchines, sin ni siquiera pensar cuál fue la razón por la que cometimos un sinfín de errores. Aun estando entre la vida y la muerte, la conciencia sirve de algo, y es que quizá exista un más allá de la vida. Un infierno que nos queme por estar malditos o un cielo que nos premie por no estarlo. No es algo que se pueda elegir, y más cuando estás destinado a hacer historia, que no necesariamente tiene que ser de la buena. Es en este punto fúnebre donde una parte de nosotros guarda la esperanza de conocer el paraíso divino, aunque hayamos sido demonios vivos y andantes en nuestra tierra.

Para la gente de Comala, no fui más que el borracho empedernido, mal padre y usurpador de tierras; en cambio, ellos para mí lo fueron todo. Tal vez sus pecados eran la razón de los míos, pues no se puede dejar atrás la sangre negra que corre por nuestras venas de generación en generación y que compartimos todos al existir un leve parentesco de familia entre los que viven en un solo suelo. "Pedro Páramo, Pedro Páramo", se escucha entre murmullos mi nombre. Ni siquiera los muertos pueden dejar de repetirlo en el infierno, aunque muchos de ellos significaron algo para mí, como lo fue el Padre Rentería, el mismo que tomó el poder de Dios en la tierra para condenarnos, aprobarnos o negarnos la entrada al cielo con sus oraciones vacías y carentes de amor por el prójimo. Ese que solía decir que mi sangre era pesada e indigna del perdón, después de entregarme a mi último hijo, Abundio, un desecho de las pasiones ocultas entre las ruinas de Comala. Ni siquiera él se escapó de su destino el día que tomó las armas para participar en la Revolución Mexicana. Yo llegué a pensar que sería el único tenido en cuenta por Dios, y he aquí en rastros mirándome.

Este pueblo ahora es un cementerio y todos ellos dejaron sus cuerpos físicos culpándome de sus deseos reprimidos, depravados y pecaminosos. Pero ninguno se preguntó cuál era la daga que me atormentaba el pecho al dormir. Nadie estuvo presente el día que mi amada, la inocente Susana, se fue con el malnacido de su padre, el mismo que pudrió su alma y eliminó cualquier rastro de castidad, o la mañana en que llegó la noticia de que mi padre, Lucas Páramo, había muerto en un tiroteo tras asistir a una boda. Ni siquiera pudieron comprender el dolor de ver a Miguel, mi hijo adorado, habiendo encontrado la muerte entre las sombras de la noche. Incluso ni Doloritas logró inspirarme un poco de perdón y compasión, pese a que fue la única que realmente conoció el cielo.

Aun mi hijo Juan Preciado, el mismo que vino a buscarme y nunca me encontró, murió junto a Dorotea, bajo los recuerdos de los muertos, sabiendo que éramos exactamente iguales. ¿No es acaso Comala el lugar donde solo mueren los que cometieron los siete pecados capitales de la Sagrada Biblia?

 

Comentarios 5

A
Amanda Ivanov16 de diciembre de 2024
Interesante
L
Lian H.15 de diciembre de 2024
Es muy buena tu reseña hasta el dolor del personaje lo transmite cada escrito. Pedro Páramo.
C
Cas LuFe15 de diciembre de 2024
En respuesta a Lian H.: Gracias Li. En verdad llegar a comprender los sentimientos que busca una pelicula es un verdadero reto y difundirlos ni se diga.
U
User-128714932415 de diciembre de 2024
Es un excelente escrito, debo confesar que hacía mucho tiempo no contaba con tanta inspiración para escribir. De hecho tuve que tomarme cinco copas de vino sansón, para luego sentarme a escribir. Gracias por sus comentarios. Lo son todo para mi, pues es mi primera reseña publicada en pelíplat.❤️
U
User-128714932415 de diciembre de 2024
Es un excelente escrito, debo confesar que hacía mucho tiempo no contaba con tanta inspiración para escribir. De hecho tuve que tomarme cinco copas de vino sansón, para luego sentarme a escribir. Gracias por sus comentarios. Lo son todo para mi, pues es mi primera reseña publicada en pelíplat.❤️

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