Otro tipo de antihéroe
Reseñas generalesSegún la definición de la Real Academia Española, un antihéroe es un “personaje destacado o protagonista de una obra de ficción cuyas características y comportamientos no corresponden a los del héroe tradicional”. El término normalmente se aplica para referirse a aquellos personajes que realizan actos heroicos, pero por razones o métodos cuestionables.
Sin embargo, también se aplica a otro tipo de personajes: aquellos que no parecen un héroe tradicional por su apariencia, falta de habilidades o defectos, pero que en el fondo sí lo son. Un personaje que sea débil, feo o tonto, pero que aun así tenga los valores, principios e incluso los logros de un héroe tradicional, también puede ser llamado antihéroe.
La diferencia fundamental entre estos dos tipos de antihéroes es que el primero sí que puede tener cualidades heroicas, como ser fuerte, inteligente y atractivo. Pero tiene defectos en su personalidad que nada tienen de heroico, como ser inmoral, violento, cruel, asocial o desagradable en cualquier otro sentido. El segundo tipo es un héroe tradicional de corazón: noble, amable, desinteresado, educado, correcto… pero no tiene la apariencia o las habilidades especiales propias de un héroe tradicional.
Este tipo de antihéroe tiene que esforzarse aún más para alcanzar la victoria que un héroe tradicional, precisamente por no tener esos atributos. Su historia puede girar alrededor de como él si consigue esos atributos para realizar los necesarios actos heroicos, pero también puede ser la historia de como un ser ordinario logra cosas extraordinarias. Allí reside el encanto de este tipo de héroes, pues nos hace sentir que nosotros, simples seres mortales sin fuerza, inteligencia o belleza, podemos alcanzar la consecución de actos heroicos a pesar de todo.
De este tipo de antihéroe, mi favorito es Hipo, de Como entrenar a tu dragón. Producida por el estudio DreamWorks y ligeramente inspirada en un libro infantil inglés del mismo nombre, esta película tiene por protagonista a un joven chico que no calza para nada es los estándares de héroe de su sociedad.
Hipo vive en una pequeña isla vikinga que está en guerra con los dragones, por lo que todo y todos están orientados a cazar y matar a dichas bestias. Pero Hipo no solo no atina a acercarse a cazar un dragón, sino que cada intento suyo es patético y crea muchos problemas a todos.
Contrario al estándar vikingo de la tribu, quienes son fuertes, rudos, fornidos y ágiles en combate, aunque no muy listos, Hipo es pequeño, flacucho, débil y torpe. Si que tiene buenas cualidades heroicas: es creativo, perseverante, valiente y muy, muy inteligente, pero esas no son cualidades apreciadas por sus pares, por lo que se le menosprecia como un inútil y un causa problemas.

A pesar de todo eso, Hipo esta decidido a ser un guerrero caza dragones como lo son todos en la isla, aunque en el fondo lo que busca en realidad es aceptación (algo que todos queremos y buscamos). Pese a todos sus fracasos y los reproche que recibe por los problemas que causan esos fracasos, nunca se da por vencido y continúa intentando. Su perseverancia y resiliencia son sin duda heroicas.
Consciente de que no es fuerte ni ágil, Hipo usa su ingenio para construir un mecanismo que le ayude a derribar un dragón. Y decide probarlo no con cualquier dragón, sino con el más peligroso, para impresionar a todos. Su invento funciona y derriba al temido dragón Furia Nocturna, pero luego no se halló capaz de matarlo y en su lugar termina domesticándolo y entrenándolo. En el proceso descubre que los dragones no son las peligrosas bestias que creían, y que la convivencia pacífica con ellos es posible. Todo un logro digno de un héroe.
Pero cuando finalmente decide mostrárselo a su gente, de nuevo se encuentra con el rechazo. Y peor aún, su propio padre lo repudia y usa a su nuevo mejor amigo dragón para guiarlo a la batalla final contra el dragón alfa, desoyendo sus advertencias de que será una muerte segura.

Reconociendo el por qué no mató al dragón y con al apoyo de sus compañeros de entrenamiento, antes quienes lo molestaban pero ahora sus amigos, Hipo llega al campo de batalla para liberar a su dragón y juntos, volando como uno solo, derrotan al gigantesco dragón alfa y ponen fin a la guerra. Un logro aun más heroico.
Lo que más me gusta de este personaje es que pasó mucho tiempo tratando de calzar en lo que le decían que debía ser, y pese a los fracasos nunca se rindió. Pero Hipo solo alcanzó el éxito cuando dejo de tratar de ser lo que no era (un cazador de dragones) y empezó a ser lo que es realmente (un entrenador de dragones) Para mí, Hipo nos enseña que debemos ser quienes somos realmente. Usar las habilidades que ya tenemos en lugar de perder tiempo y esfuerzo tratando de desarrollar habilidades que no tenemos. Que lo que ya tenemos es suficiente, solo hay que descubrir como usarlo de la manera correcta.

Al final de la película Hipo sigue siendo pequeño, flacucho, débil y torpe, y peor aún, ahora lisiado. Pero es el mejor entrenador de dragones, en lugar del mejor cazador de dragones. Y ahora si es reconocido por sus pares como el héroe que siempre fue. Así pues, Hipo en realidad es todo heroísmo, pero cuenta como antihéroe por ser físicamente todo lo contrario a lo que un héroe debería ser, según los estándares de su sociedad. Ya en las secuelas de la película, Hipo a crecido y se ha vuelto más alto, fornido y guapo, coronándose así como un héroe tradicional en toda regla.

Otro antihéroe de este mismo tipo es Po, protagonista de la popular saga Kung Fu Panda, también del estudio DreamWorks. En la primera película Po es un gran admirador de los artistas marciales de kung fu, pero para nada es uno él mismo. Y muy al contrario de lo que un luchador de kung fu debe ser, Po es obeso, patético y muy torpe. Pero es inesperadamente elegido para ser el guerrero dragón, quien debe proteger al valle de un peligroso enemigo.

El maestro Shifu pasa un muy mal rato tratando de entrenarlo para convertirlo en el guerrero dragón, pues Po no solo no tiene la apariencia, sino tampoco la destreza de un luchador de kung fu. Pero Po es muy consciente de sus defectos y no se da por vencido, pues quiere ser mejor. El maestro Shifu descubre como usar la mentalidad poco ortodoxa de Po para entrenarlo de tal manera que pueda aprender y mejorar, por lo que el panda gordinflón logra convertirse en el guerrero que esta destinado a ser, siendo como es en realidad en lugar de luchando consigo mismo. Y al igual que Hipo, Po sigue siendo obeso, patético y torpe al final de la película, pero ha alcanzado la realización y la aceptación al desarrollar sus habilidades de la manera correcta.





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