I Origins
Reseñas generalesReferido a la película “I Origins”
Recientemente vi la película y quedé flasheado, tocó cuestiones que en lo personal tengo muy presente y sobre las cuales suelo meditar con bastante frecuencia como ser la vida, la muerte, la reencarnación, la ciencia, etc. Y justamente luego de un par de días (cuando por fin salí del shock de lo emocional y de la “increíblemente comunicativa expresión de la niña al final de la peli”) fue que comencé a racionalizar la historia y justamente pensaba (además de “qué historia tan dramática”) en qué hubiera pasado si no ocurría el accidente del ascensor.
Yendo al grano creo que la historia lamentablemente no hubiera terminado bien de todas formas, ya que queda en evidencia que no había una real compatibilidad entre los personajes (Sofi e Ian) a nivel pareja. Viendo la cosa en perspectiva la relación se basaba en una aventura pasional que no tenía futuro, o al menos por mucho tiempo. La relación de la pareja era como el enamoramiento que reina al principio de cualquier relación y luego, si no hay una verdadera afinidad de ideas, principios y actividades, se hace muy difícil que ese proyecto llegue a buen puerto.
Por eso, imagino… que de haber subido por las escaleras en lugar de haber tomado el ascensor por ejemplo, (además de que Sofi lo hubiera agradecido), seguramente en un principio hubieran comenzado a enroscarse apasionadamente en su departamento como solían hacer, pero luego inevitablemente las miradas hubieran dado lugar a un silencio y ese silencio a una conversación. Luego las palabras se hubieran transformado en preguntas ya un poco incómodas como para seguir en ese estado de éxtasis y finalmente ella hubiera prendido la luz de la habitación.
Y así meditativamente en silencio y con una expresión de tristeza, melancolía y un baño de realidad, ella termina de sacarse el vestido de casamiento lentamente, pero esta vez solo para volver a ponerse su ropa casual, colgarse la mochila, sacar una pastilla de menta de su boso, ponérsela en la boca y dirigirse hacia la puerta del departamento sin mirar atrás.
A esto, él luego de haber intentado varias veces convencerla de seguir con la escena “romántica”, finalmente se rinde y acepta que la relación era solo eso, una aventura loca de sexo y pasión desenfrenada, pero sin sustento para poder continuarla en el tiempo. Lo bueno dura poco.
Así entonces luego de unas miradas contemplativas de cariño y de aceptación, lentamente salen juntos del edificio en el ascensor (que esta vez sí funciona bien) y al llegar a la vereda se despiden con un abrazo y un beso.
En los créditos se ven flashes de que cada uno siguió con su vida acorde a sus principios; ella viajaría a la India para realizar tareas de ayuda humanitaria y él sigue en el campo de la ciencia trabajando y realizando investigaciones en el campo de la visión además de publicar libros y artículos al respecto.
Alguna que otra vez volverían a cruzarse sus caminos y al verse, se saludarían con un gesto de melancolía y esa mirada.

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