EL SACRIFICIO DEL HÉROE
Reseñas generalesLa muerte de John Coffey, aunque injusta, nos viene a mostrar que a veces en la vida no hay finales felices. El fin de la trama, demuestra como los prejuicios sociales y el odio de las personas, hacen juzgar equivocadamente a alguien más, porque la forma como se sienten, no les permite discernir los hechos para llegar a conclusiones que se ajusten a lo que podría ser más justo.
Por la forma en la que se desarrolló la historia y, debido a la época en la que fue ambientada, las probabilidades de vida de Coffey no le habrían dado muchas posibilidades de ser feliz, en mi mente hay dos panoramas en los que habría sido más digerible y esperanzador el final:
Para el primero, creo que una manera en la que el personaje pudo vivir, y tener un poco más de tiempo, habría sido que Paul Edgecomb, interpretado por Tom Hansk, hubiesen ideado un plan para que Coffey a través del tacto, le pudiera mostrar a los padres de las niñas asesinadas la verdad de lo que pasó, y que éstos lo perdonaran, al tiempo que transfiriera a ellos parte de sus poderes para que así ayudaran a otras personas. Sin embargo, y viéndolo desde un punto de vista más realista, quizás habría obtenido el perdón de ellos, pero los demás habrían seguido presionando para que fuera electrificado. Así como Paul no pudo hacer nada y quedó con el cargo de conciencia toda la vida, los progenitores tampoco iban a lograr mucho. Sin embargo, como la historia no cuenta de dónde salió Coffey, ni nada de su vida anterior, a modo de dar una lección a todos aquellos que seguramente no creerían que era un alma pura, y para dar un cierre tranquilizador para los espectadores del filme, al momento de la muerte del hombre en la silla eléctrica, el escritor pudo haber ideado la posibilidad de que vieran salir su alma y convertirse en un ángel que parte en un aura de luz, demostrando así que el nuevo testimonio tendrán los padres arrepentidos es veraz y que la inocencia del hombre también lo era.
La otra manera en la que se me ocurre que Coffey pudo tener al menos un final distinto, es que tras dar testimonio mediante alguna acción de su inocencia ante los padres de las niñas, los policías, encabezados por Paúl , lo hubiesen ayudado escapar. En su huida, una multitud enardecida por creerlo culpable lo sigue y, en medio de la oscuridad de la noche desaparece tras un destello de luz que enceguece a todos. Pues, con la grandeza de sus poderes, se teletransporta a otro lugar y su cuerpo cambia de forma, teniendo así la oportunidad de una vida en la que se da cuenta de que no todas las personas son malas. Y es que al final el personaje se rinde ante la vida, hastiado de ver tanta crueldad en la humanidad. Sería genial un final en el que se pusiera de manifiesto la justicia y el amor, donde John Coffey pudiera ser feliz ayudando a otras personas hasta que encuentre otro ángel al que pueda transferir su don.
De otra manera, la muerte del héroe es inminente, o estaría condenado al desprecio y al odio de todos quienes lo creen culpable, confinado de por vida, dando ayuda de forma clandestina como cuándo sanó a Melinda Moores, pero siendo prisionero de las circunstancias por su apariencia física y color de piel.

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