Titanic, otro final

Personajes

TITANIC, otro final

Jack y Rose lideran una rebelión entre los pasajeros de tercera clase, para exigir acceso a los botes salvavidas. 

Encaramados a una mesa, logran gritar:

—¡Escúchenme todos! – dijo Jack

—¡No somos menos que los perros que ellos salvan! ¡Tenemos derecho a vivir! ¡Si nos organizamos, lo lograremos! – agregó.

Rose, aferrada a su mano, dijo:

—¡No somos maletas que flotan por sí solas! ¡Vivamos por nuestros hijos, para que nadie más les cuente nuestra parte de la historia! – subrayó.

La multitud, inspirada, comenzó a empujar las barreras que los separaban de la vida.

Una vez vencidos los marineros, decenas subieron a los botes salvavidas, decenas entre quienes no se encontrarían Jack ni Rose que, en medio del caos, habían olvidado asegurarse un lugar para sí.

Después de perder a Rose por un momento, Jack se encontró cara a cara con Carl, su malvado contendor, quien loco de furia solo buscaba golpearlo, por las veces que Jack lo había dejado en ridículo.

De repente, Jack le propuso un trato que no podía rechazar. Apelando a su orgullo y a su situación de privilegio, Carl se quedaría con Rose mientras Jack desaparecía entre las olas, para siempre. 

Esa era justo la venganza que acariciaba y que, por un momento, le devolvió la sonrisa al rostro. 

Pero, Sic transit gloria mundi su satisfacción fue lo efímera que puede ser una llama al viento, porque el enorme mamparo que sujetaba el bote se le vino encima animado por la tremenda fuerza expansiva de la explosión de la caldera que se hacía añicos varios pisos abajo. 

Esta no solo acelero el final con la enorme cuchillada que le asestó al barco en uno de sus extremos; si no que se tragó entero el bote de Carl, llevándolo directo, al mismísimo infierno. 

Ya libre, Jack encontró a Rose mientras el Titanic se empezaba a escorar.

—¡Rose! —gritó —. ¡No podemos rendirnos ahora!

Ella lo abrazó, temblando.

—Jack, no puedo más…

—Sí puedes —respondió él, con firmeza—. Mira, encontré esta maleta. Podemos usarla. Ayúdame a asegurar estas piezas.

Jack utilizando su habilidad de artesano aprovechó la flotabilidad de una enorme maleta a la que fue uniendo varias piezas que mejorarían la navegación.

Ya en el agua, estuvieron hasta el amanecer, animándose uno al otro a pesar del frío, los tiburones y de un misterioso pasajero que la noche entera había intentado desembarcarlos, obligándolos a luchar por su vida. 

—No voy a dejarte, Rose. Prométeme que seguirás luchando – suplicó Jack

—Lo prometo —susurró ella, con lágrimas en los ojos.

Justo cuando el frio estaba a punto de ganarles la partida, descorriendo el velo de la bruma apareció el rescate esperado. Desde la torre vigía de un viejo salmonero noruego a un avispado grumete, le pareció ver una mancha blanca que cadenciosa se movía al ritmo de las olas. Jack y Rose habían sido salvados.

Años después, los cuadros de sobrevivencia del Titanic de Jack, llegaron a cotizarse en millones. 

Con su fortuna ambos fundaron un astillero que revoluciono la navegación.

—Hicimos historia, Jack —dijo ella con una sonrisa.

—¡Lo hicimos Rose, lo hicimos!

Comentarios 2

E
Eli Digiovani18 de noviembre de 2024
Si hubieran superado juntos semejante catástrofe, sumado a su hermosa historia de amor (imposible), seguro que seguían juntos para toda la vida. ❤️ que fenómeno raro se ha dado en Peliplat... tantas personas preguntándose por la muerte de Jack en Titanic... será una deuda pendiente a nivel inconsciente que nos quedó a una generación?
U
User-121372489517 de noviembre de 2024
Esa es una muy linda historia pero la mejor versión es la que podemos relatar el escritor dando un final feliz para quedar contentos y no irnos tristes.

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