El Refugio Perfecto...

Reseñas generales

JASON AND THE ARGONAUTS(Don Chaffey- 1963) “Películas… el refugio perfecto”. Así comenzaba la promo de un canal de cine de tv. por cable. Y por mucho agua que ha pasado bajo mi puente, nunca he vuelto a escuchar una definición tan precisa, tan exacta de lo que, al menos para mí, significa EL CINE. Es que, como tal, el cine es una irresistible propuesta de evasión, de escape, de momentánea huida(aunque sea tan sólo por un par de horitas) de nuestra diaria rutina, de ser los mismos seres aburridos y grises de ayer, hoy y seguramente, mañana. Cada película es una puerta que se abre al entretenimiento o una invitación a ser otro/a; jugar a ser héroe por un ratito, besar a la chica o chico más deseada/o, sufrir con un drama al lado del padeciente, sentir que el miedo te cala hondo o permitir que el vendaval de una gran aventura te despeine y te sacuda el esqueleto … porque al final de ese par de horitas, cuando ruedan los créditos finales y se enciende la luz, todo vuelve a ser igual, seguís peinadito y gris.

Ray Harryhausen , productor y creador de los efectos especiales del film. A su derecha Armstong y Kovack vigilados por la diosa Hera

Para mí, todo comenzó una tarde sabatina de una lluvia torrencial. Habré tenido no más de 8 o 9 años. Debía regresar a casa corriendo bajo esa cortina de agua cubriendo un par de cuadras. No era tanto, pero como era de prever, llegué a casa “hecho sopa”. Después de secarme y cambiarme, mi vieja me acercó una taza de mate cocido caliente, algunas galletas, una manta y prendió el viejo tele blanco y negro como para acompañar la entrada en calor. “Cine del Sábado” recién arrancaba y la peli iba de un tipo de la antigua Grecia que debía reunir una suerte de equipo para atravesar, por océano y en una embarcación muy particular, casi todo el mundo conocido por entonces, con el fin de encontrar un objeto preciado. En su viaje tendrían que sortear numerosos peligros con criaturas y seres fantásticos incluidos, pudiendo recibir una limitada ayuda de sus dioses. 

Cuando el film acabó, yo ya no era el mismo. Esa película había cambiado mi(corta) vida para siempre; me había abierto y dejado la llave de aquella puerta que les mencionaba, hacia otra (nueva para mi) dimensión.

 

JASON Y LOS ARGONAUTAS resultó ser la cinta en cuestión y para muchos(me incluyo) constituye  la obra más acabada de Ray Harryhausen, y vaya si este verdadero artesano de los efectos especiales tiene varias sobre sus hombros… La historia más en detalle? Jasón debe recobrar el “vellocino de oro” que yace en Colquis para, así, aspirar al trono de Tesalia y destronar al usurpador Pelias. El viaje, gracias a Dios y a Harryhausen estará plagado de peligros y obstáculos en la forma de criaturas fantásticas, sumadas a humanos traicioneros y amores en ciernes, pero nuestro héroe cuenta con la ayuda de los dioses... hasta un cierto punto. Organizando una suerte de Juegos Olímpicos va armando lo que será la tripulación del Argo, la nave que los llevará a Colquis(o no?), incluyendo ni más ni menos que al, ya por entonces, legendario Hércules. La epopeya del muchacho va cobrando gran dimensión cuando debe vérselas con seres mitológicos como Las Arpías, Talos el gigante de bronce o La Hidra de Siete Cabezas. Un aparte merece la batalla final que los valientes guerreros libran contra el ejército de esqueletos que el rey Eetes invoca para acabar con ellos. Estamos hablando de 1963. Sincronizar, movimiento a movimiento; coreografiar toda la lucha para que la ilusión cobre “vida”, obteniendo la sensación de movimiento a partir de la sucesión de fotogramas (stop motion) es sencillamente, y permítaseme ponerme de pie, la obra de un verdadero GENIO, cuando el actual CGI o la idea de una simple computadora eran objeto de ciencia ficción. La escena es hasta hoy, no sólo considerada como una obra de arte, sino que ha sido emulada y homenajeada por varias cintas de similar temática. Todd Armstrong, Nancy Kovack y Laurence Naismith, entre otros, protagonizan este clásico de Aventura y Fantasía excelentemente valorado por la crítica (93% Rotten Tomatoes, 73% Imbd, etc) que, como suele suceder en estos casos, no tuvo gran éxito de taquilla en el momento de su estreno. Sin embargo, el destino le tenía reservado un lugar de privilegio en el “Olimpo” de las obras de culto del género. A punto tal que, allá por 1992, la noche en que Harryhausen recibía su merecidísimo Oscar a la trayectoria y contribución tecnológica de manos de Tom Hanks, éste a modo introductorio le tira una frase que hicimos nuestra todos quienes admiramos a esa figura enorme de la Historia del Cine: (refiriéndose a las mejores películas popularmente consideradas en dicha Historia)"…Algunos dicen El Ciudadano Kane, otros Casablanca… yo digo Jason y los Argonautas"  

Por eso, de tanto en tanto, cuando la vida de adulto se pone intensa, o aún cuando me sorprendo a mí mismo siendo demasiado técnico al analizar un film, hago una pausa y vuelvo a esa, mi "película de confort". Porque subir a bordo del Argo a emprender la travesía junto a Jasón y sus héroes dando batalla a cuanto bicho Harryhausen ponga en el camino, es también un viaje a ser niño otra vez, un recordatorio ocasional  de por qué amo el Cine y  las películas son Mi Refugio Perfecto.

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