Al final L gana

Reseñas generales

L lo sabía. Interiormente lo intuía, pero luego de interactuar largamente con Rem, noto en ella la tendencia irrefrenable y protectora que tenia sobre Misa Amane. Aquella shinigami no tenia un comportamiento normal. Si la dejaban, seria capaz de dar su vida por ver a Misa a salvo. ¿Y si Kira sabia esto también? ¿Si Kira manipulaba a la shinigami para que acabe con él? Debía adelantarse, estar seguro. Por esa razón, realizo una investigación que lo llevo a desarrollar, junto a Watari, un dispositivo que llegaría a detener una parada cardíaca si fuera necesario. Este dispositivo instalado en el corazón, daría la descarga eléctrica necesaria para bajar las pulsaciones al mínimo y así poder fingir su muerte, dándole a Kira la sensación de haber ganado. L no quiso que Watari participase, debido que a su avanzada edad podía llegar a morir, pero aquel anciano insistió. Estaban juntos en esto y quería arriesgarse para atrapar a Kira.

Fue así que un día ocurrió.  Manipulada por Kira, Rem escribió los nombres de Watari  y L en su libreta. Cuando la parada cardiaca comenzó, el dispositivo en sus corazones se activo y detuvo sus muertes, pero bajando sus pulsaciones al mínimo, haciendolos parecer fallecidos. Rem, luego de esto, se desvaneció de la existencia. Kira, con una cara que demostraba triunfo, sostuvo en sus brazos a L, que en sus últimos instantes se dio cuenta que Light era Kira.

En la morgue de la policía, el dispositivo en el corazón de L comenzó a desfibrilar y despertó. Conmocionados, los policías no entendían nada, pero él les explico en detalle el plan y que había atrapado a Kira. Pero necesitaban pruebas irrefutables debido a la magia a la que estaban enfrentando. Al preguntar por Watari, L fue avisado que no logro sobrevivir y este se acercó a su cuerpo en un mar de lagrimas, para darle el ultimo adiós y prometer que atraparía a Kira. Inmediatamente después L fue escondido en el mas alto secreto, en una base militar de la Antártida.

Sabia que iba a llevar mucho tiempo atrapar a Kira, por lo que, aunque L no quisiera, debió darle dos años de ventaja. En todo este tiempo pudo espiar la investigación de Light y todos los acontecimientos se llevaron a cabo igual que la historia original. Salvo la aparición de Teru Mikami, que fue planeada por L. Near y Mello no existieron.

L fue quien movió los hilos para que Mikami tuviera la oportunidad de conocer a Kira. L poseía la Death Note de Rem, que le envió a este inteligente sujeto y con esto en su poder, demostró que era capaz de hacer su trabajo fielmente, consiguiendo la atención de Kira. La devoción de Mikami por Kira era increíblemente grande.

También L, por su parte, presionaba a Kira, quien siempre quedaba al borde de ser expuesto. Como aun no había borrado completamente el mal de la humanidad, decidió legar completamente las responsabilidades a Mikami, ya que el hacia un buen trabajo y alejaba sus sospechas de si mismo. Kira le decía a quien debía matar y Mikami obedecía a su Dios.

Al final, cuando Mikami es engañado por la manipulación de los cuadernos, Light estaba rodeado por los miembros de la policía y los antiguos colegas de L, quienes lo acusaban de ser Kira. La evidencia en su contra era abrumadora, y mientras las pruebas se acumulaban, Light se dio cuenta de que no tenía escapatoria. Acorralado y desesperado, su calma se quiebra, y por primera vez en años, el miedo y la impotencia se reflejan en su mirada. En un arrebato de desesperación, grita pidiendo los ojos de un shinigami, dispuesto a sacrificar lo que fuera necesario para exterminar a quienes lo acusaban y asegurar su victoria. Su arrogancia y soberbia se habían esfumado, dejando al descubierto su verdadera naturaleza: un hombre aterrorizado y solo.

Pero sus súplicas no obtuvieron respuesta. La policía no le dio oportunidad. En cuestión de segundos, una lluvia de balas atravesó su cuerpo, acabando con su resistencia. No podían arriesgarse a que semejante poder se consume en Kira. Herido y tambaleante, Light intentó avanzar unos pasos, como si en esos últimos momentos pudiera escapar de la muerte. Sin embargo, su fuerza se desvanecía con cada movimiento. Al borde de la muerte, su mente aún luchaba por asimilar la realidad: Kira había perdido.

Entonces, entre el ocaso de su vida, fuera de donde se encontraban, Light vislumbró una figura conocida que lo esperaba. Allí, sereno y sin rastro de odio, estaba L, vestido igual que siempre, encorvado y descalzo. L, se acercó lentamente, sin rastros de ninguna victoria en su expresión. No había odio, solo una tristeza profunda. Light se rinde, se deja caer, tose sangre. Ya no queda nada de él. Ryuk se despide de Light y escribe su nombre en la libreta, dándole descanso.

 

Sin decir palabra, L se arrodilla a su lado y, compasivo, extiende una mano hacia el rostro de Light. A pesar de todo lo que había ocurrido, L no encontraba satisfacción en esa victoria. Simplemente colocó suave su mano sobre la mejilla de Light, acariciándolo en sus últimos instantes. Sabía que, aunque habían sido enemigos mortales, compartían un vínculo que iba más allá del juego mortal en el que se habían visto atrapados.

 

Mientras Light, agotado, daba su ultimo suspiro, L lo levanta un poco, meciéndolo en sus brazos. De la misma manera que Light disfruto de ver a L morir, pero sin rencor. Con un gesto solemne, coloca su mano sobre los ojos de su Light y los cierra con suavidad para siempre. El gran Kira, el dios del nuevo mundo, partía en silencio temeroso y humano, acompañado por aquel que había sido su némesis y, en algún sentido, su único igual

Comentarios 1

A
Arlequin9 de noviembre de 2024
eso es un universo que me es totalmente ajeno. Buen artículo