“Me curé, ¿verdad?”

Reseñas generales

 

 

LA NARANJA MECÁNICA, dirigida por Stanley Kubrick, compite por el puesto número uno como una de las películas más distópicas de su género. Estrenada en 1971, está inspirada en la novela de Anthony Burgess.

 

Siendo pequeña, escuchaba cómo la película se había convertido en un tema obligado entre los adultos, dándole a la sociedad de la Venezuela de aquella época un sentido de modernidad y vanguardia.

 

Consideremos que no vimos la película en Estados Unidos ni en Europa: la vimos en un pueblo petrolero de los años 70, cuando Venezuela aspiraba a ese mismo nivel de calidad de vida estadounidense, pero aún con un pensamiento propio de principios del siglo XX. Este contexto nos ofrece una visión diferente y nos abre la puerta para un análisis único.

 

El cine era sinónimo de modernidad e intelecto. Quienes veían una película la juzgaban, y eso los convertía en personas interesantes. A esto se sumaba la moda: los peinados altos de las mujeres, cócteles en mano mientras sus gargantillas resonaban al subir el vaso a sus labios, fumando con pitilleras; pantalones anchos, zapatillas de plataforma, colores psicodélicos, y vinilos eran parte de la escena. Hablar de cine infería un aire de refinamiento y estatus intelectual.

 

Ya adolescente y queriendo conocer de qué me había perdido, finalmente logré verla. Sufrí de arcadas por el impacto que me causó la película, además de una gran decepción, pues no tenía la madurez necesaria para asimilarla. Su nombre me parecía el de un carrusel ruso. El ritmo de la película, al principio, me mareaba y me enredaba. Las pestañas postizas y esos ojos desorbitados que se acercaban y alejaban en movimientos serpenteantes quedaron grabados en mi mente desde entonces y regresan aún hoy como flashbacks.

 

Los asesinatos brutales, hiperviolentos y sin sentido, al peor estilo de Charles Manson y su familia, junto con el outfit blanco de Alex, se han convertido en iconos del cine de los 70. Es una película desgarradora, con una escenografía inolvidable y personajes que atravesaron generaciones. Nos guste o no, es un juicio visceral donde la clara línea divisoria entre victimario y víctima se diluye, cambiando de roles según avanza la trama.

 

Es una sátira sobre la locura del absurdo, la sinrazón y el caos estrafalario y vil, ambientada en un mundo imaginario, decadente y ordenado. Hay una estética que exalta el sexo puro y duro, con un manejo de colores primarios y una simbología que da nuevo significado a elementos como el sombrero de hongo, los tirantes, el outfit blanco, y el arte psicodélico. También destaca el lenguaje particular de la película, con palabras de otros idiomas para referirse a comportamientos y roles.

 

El personaje principal, Alex, es un asesino antisocial acompañado por sus droogs: Pete, Georgie y Lerdo. ¡Malditos locos desquiciados! Y tú, Kubrick, ¿aún tomas tu leche plus? Cada personaje, además de los principales, representa un arquetipo social con una pureza visual y psicológica impecable.

 

Las locaciones, cada una más deslumbrante que la anterior. El mobiliario debería considerarse de colección, y cada toma es un póster, donde se refleja una combinación de caos y orden, haciendo de la fotografía una belleza pura.

 

La musicalización burlesca e irónica nos deja sin palabras. Kubrick —me quito mi imaginario sombrero de hongo y me arrojo desnuda a tus pies—.

 

Nunca insistiré lo suficiente en reconocer, valorar y disfrutar el espacio, los detalles, la sincronía y la extravagancia en su mejor exhibición de la escenografía.

 

El uso del plano contrapicado refuerza la dominación, el poder y lo intimidante.

 

Fue un filme transgresor, atrevido y controversial, que no podría haberse hecho mejor en otra época. El uso de recursos le da un sello único, individual y trascendente. Los temas de carácter ético y filosófico son centrales en la trama. Lo recomiendo a aquellos que disfrutan de este tipo de cine que cruza todos los límites y para quienes se preguntan:  ¿Tenemos una verdadera libertad o somos todos una naranja mecánica?

 

 

 

Comentarios 1

A
abraxas23 de octubre de 2024
Aún no he visto esta película, ni he leído el libro, pero me llama la atención la buena crítica que tiene, me gusto tu articulo