GENIO INCOMPRENDIDO.
Reseñas generales
Película de valores humanos, de buenos ejemplos, de admiración hacia Thomas Alva Edison (Milan, Ohio, 1847 – West Orange, Nueva Jersey, 1931), famoso inventor, científico y empresario norteamericano que sin embargo tuvo una pre y adolescencia donde sufrío mucha incomprensión por parte de su entorno vecinal en la pequeña población donde vivía, hasta tal punto que incluso se le prohibió asistir a la escuela (en su patria chica la gente creía que el joven Thomas estaba "loco" o era un "peligroso idiota"). Sin embargo poco a poco les fue demostrando a los desconsiderados y segregadores, que él era todo lo contrario: un genio autodidacta, un héroe valiente hasta tal el grado de exponer su vida por salvársela a otro.
Una película deliciosa, en blanco y negro, también en versión coloreada, que levanta el ánimo y resulta un acicate para espolear la condición positiva del ser humano.
- Sinopsis
En la historia de la Ciencia son numerosos los ejemplos de personalidades que toparon con el conservadurismo de sus contemporáneos pero que acabaron por confirmar intuiciones geniales que permitieron avanzar en el conocimiento científico. FEDERICO DI TROCCHIO toma a estas figuras -Colón, Galileo, Velikovski, etc.- como punto de partida para poner de relieve en EL GENIO INCOMPRENDIDO la sangrante paradoja que emerge de confrontar el objetivo último de la ciencia -ampliar nuestro conocimiento de la naturaleza- con el academicismo y la abulia crítica de la comunidad científica a la hora de enfrentarse a nuevas teorías.
Es la historia de un genio boliviano llamado Germán Chávez, que nació en Cotoca, en el departamento de Santa Cruz, Bolivia. Siendo niño, se mudó a Santa Cruz de la Sierra e ingresó al mejor colegio de la ciudad, donde se destacó con numerosos éxitos. Después viajó a California, para estudiar la carrera de Economía en la mejor universidad de los Estados Unidos. Estando en el primer semestre de su carrera, fundó una gran empresa llamada Universe Quantum LLC, la cual se convirtió en la corporación más exitosa de ese país. Se casó con una bella rubia francesa, con quien llegó a tener una pareja de gemelos. Estando en la cúspide de su vida, fue enjuiciado por violar la ley antimonopolio, con lo cual fue condenado a diez años de prisión y una multa de siete mil millones de dólares. Lo perdió todo: familia, empresa y bienes. Cuando estaba en la cárcel, deprimido, experimentó una visión con Dios, que le dijo:
- Germán, hijo mío, no te he abandonado. No desistas. Te he elegido para que des de alimentar a cada uno de los niños de las calles del Mundo. Esa es tu misión.
Autodenominarse “genio incomprendido” es un atrevimiento que por lo menos resulta un ejercicio de ego absoluto, y como máximo, un roce con la locura. Bardo, falsa crónica de unas cuantas verdades, de Alejandro González Iñárritu (Ciudad de México, 1963), contiene mucho de los elementos anteriores. Los estandartes de la película se podrían definir como: locura, ego, familia y personalidad.
El director de Amores Perros (2000) nos sorprende con su última entrega cinematográfica, que es una exploración de los nichos más personales del autor. La premisa es básica: Silverio Gama (Daniel Giménez Cacho) recibe un galardón por un reportaje que tiene potencia para lanzarlo a la cima. El hecho de ser premiado lo pone en confrontación directa con lo que significa ser un artista, desde la interioridad. La película trata de eso: la amplificación de la percepción del artista, al cual se añade el conflicto de la identidad, contraponiendo todo lo que configura la realidad para Silverio.
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