Charles Chaplin

Reseñas generales

Chaplin (1889-1977) fue el rey de aquellos primeros treinta años del cine, cuando aún no existía el sonido. No lo necesitaba para contar cosas. Ahí está el filme El chico (1921), con ese vagabundo que, aunque miserable, vive feliz, hasta que un niño abandonado se cruza en su camino.

Es lo que lo saca de su estado de despreocupación, porque, pese a ser pobre, se siente obligado a adoptarlo. Ante la propia miseria, resignación, y ante la de los demás, rebeldía. Chaplin expuso la pobreza y la orfandad con una sensibilidad conmovedora.   El público se lo recompensaba en la taquilla y la crítica en los medios, y, sin embargo, jamás ganó un Oscar. De acuerdo, cuando se estrenó El chico este galardón aún no existía, pero sí con El gran dictador (1940), que en 1941 fue la segunda película más vista en EE. UU.

Expulsado de ese país por filocomunista, la industria hizo las paces con él en 1972, cuando por fin le dieron un Oscar –honorífico– y se llevó la ovación más larga de la historia de la Academia (12 minutos).

 

Era un perfeccionista, que podía obligar a los actores a utilizar el vestuario semanas antes del rodaje –para desgastarlo y que pareciera realista– o acabar con el agua de un pueblo entero para filmar una tormenta, como se dice que hizo para Rashōmon (1950).

 

En Hollywood adoraban a Kurosawa (1910-1998), y por eso copiaron mucho de su estilo, como los planos amplios, que creía que mejoraban las interpretaciones, o la filmación de la misma escena desde distintos ángulos. Steven Spielberg lo llamó “el Shakespeare del cine contemporáneo”. No solo por lo técnico, sino porque sus influencias artísticas iban mucho más allá de la cinematografía.

A Hitchcock (1899-1980) el Oscar a mejor director le pasó varias veces por delante. Fue nominado cinco veces, pero siempre parecía haber algún director mejor. Rebeca (1940) perdió ante Las uvas de la ira (1940), de John Ford, y Psicosis (1960) lo hizo ante El apartamento (1960), de Billy Wilder.

Supo utilizar el montaje mejor que nadie para crear miedo y suspense y jugar con sus argumentos para despistar al espectador, eso nadie lo discutió. Sin embargo, durante decenios, se quiso ver en su trabajo tan solo una buena técnica que escondía personajes e historias más bien huecos. En parte por esa razón, los premios se le resistieron.

Lee también

¿A quién quería impresionar Marilyn Monroe con su vestido cuando cantó a Kennedy?

Xavier Vilaltella Ortiz  Horizontal

El tiempo lo ha resarcido evidenciando su complejidad. Como pionero del suspense, mucho de lo que hoy es habitual en el género es invento de Hitchcock, como esos encuadres pensados para provocar inquietud, ansiedad, sospecha... También fue el primero en usar la cámara imitando la mirada del protagonista, creando en los espectadores la ilusión de que participaban en la escena.

Senderos de gloria (1957), Espartaco (1960), 2001: Una odisea del espacio (1968), ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú (1964), El resplandor (1980), La chaqueta metálica (1987)… Cualquiera de estas cintas podría haberle granjeado un Oscar al mejor director a Kubrick (1928-1999), pero nunca lo ganó.

Sus adeptos dicen que porque fue un adelantado a su tiempo, un genio incomprendido. Desde luego, hoy son todas películas de culto. Entre ellas hay dramas bélicos, comedias, ciencia-ficción… Cultivó varios géneros, pero siempre con el mismo objetivo, transmitir a través de la estética.

 


 

 

Comentarios 0

Todavía no hay comentarios.