¿Dr. Cronenberg?
Reseñas generalesHace como un mes, tuve la oportunidad de ver Crash (la de 1996, no la de Paul Haggis) en un cine de mi ciudad. Había escuchado hablar de la película a través de una amiga que, tras verla, por más de que intentara, no lograba expresar lo que había visto. La llamé y sin saber mucho, fuimos. Me intrigaba el hecho de que ella no pudiera describirme ni que había visto ni que había sentido y tuve la necesidad que presenciar qué podía dejar boquiabierta a alguien que estaba constantemente expuesta a la gran pantalla.
No demoré mucho en entender el silencio que le había provocado Crash. Salí del cine intrigada, curiosa, asqueada, perturbada y ante todo contenta. Porque parte de mi odio la película. Me pareció irreverente y obscena. Como si se estuviera juntando un puñado de ideas aleatorias y haciéndolas pasar por arte. Pero mi otra parte comprendía su perversión y lo que David Cronenberg intentaba hacer. Esa mezla de sentimientos me hizo darme cuenta que, de alguna manera, me había llegado la película y no hay mejor sensación para un cinéfilo.
Ahora me pregunto si al final mis primeras ideas sobre Crash quedan invalidadas porque tal vez, la película si cumplió su propósito. Aunque creía entender algo de lo que se intentaba transmitir, no sentía que había visto suficiente. Crash despertó en mí ganas de conocer más los simbolismos y significados detrás del arte del director. Enseguida después, me encontré absorta mirando películas de él.
Enseguida vi Dead Ringer (1988), Crimes of the Future (2022) y The Fly (1986), inspirada levemente en un cuento de 1957 con el mismo nombre. A pesar de que este era solo un vistazo de lo que es la filmografía de Cronenberg, encontré un patrón que se repetía en todas. Las cuatro comparten, de distinta manera, una cierta obsesión con el cuerpo humano y cómo lo dominamos física y mentalmente. Varían en su forma de demostrarlo: en Crash, lo vemos a través de la heridas, en Dead Ringer, con la medicina, en Crimes of the Future, con la cirugía estética y en The Fly, con la ciencia. El cuerpo, a su vez, es sexualizado tanto en sí solo como con el otro. La mutilación del cuerpo, que es vista por el ojo del espectador como grotesca, es planteada en la película como atractiva demostrando una vez más esa fascinación del director. El sexo (no necesariamente explicito como visto en su película Crimes of the Future) pasa a ser intrínseco al cuerpo humano.
David Cronenberg contribuye a quitar el taboo de la sexualidad en la gran pantalla sin guardarse nada. Reitera el tema del cuerpo y la ciencia pero no deja de lado la exploración de géneros como la ciencia ficción y el thriller. Su cine, polémico para muchos, innova en sus tramas y mundos extraños. Atrapa y genera sentimientos en sus audiencias. Puede gustarte su cine o no pero es innegable que conmueve a quien lo mire. Sin duda fue uno de los mejores descubrimientos que tuve este año, una ficha infravalorada en el mundo del cine.







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