GUASÓN CON GUASA

Reseñas generales

Mucho se viene hablando en contra de la última versión fílmica de un personaje, extraído al cine desde el comic y que siendo villano se sustenta, en el universo de una franquicia tan antigua como nuestra infancia. “Guasón 2: Folie a deux” es el reciente estreno de la secuela de “Joker”, comentada cinta del 2019 dirigida por Todd Philips, que obtuviera el Oscar por la actuación de Joaquin Phoenix en el papel del payaso asesino, enemigo del superhéroe icónico de DC, Batman; aunque este no aparece ni en la primera ni en esta nueva entrega. 

 

El universo del hombre murciélago se ha visto realimentado constantemente desde 1939, no sólo con la ampliación de la historia del superhéroe en el comic, sino con producciones para la televisión y el cine que lo han sabido renovar en la imaginación de todos. Guasón es sin lugar a dudas, el mayor enemigo del superhéroe, némesis del justiciero de Ciudad Gótica e indudable símbolo del crimen en una ciudad donde la violencia y la corrupción son nexos paródicos con nuestra realidad. En el primer film, Todd Philips rindió tributo a las películas de otro cineasta, Martin Scorsese, especialmente a uno de sus filmes, “El Rey de la Comedia” de 1983, recogiendo en su propia película  la anécdota de un cómico mediocre que desea el éxito en un programa de televisión, desde esta urbe imaginaria que mucho tiene que ver con Nueva York. No sólo hizo participar entonces al actor protagónico de la cinta homenajeada, Robert De Niro; sino que lo convirtió en el personaje víctima del climax psicótico y criminal de su protagonista (lo que fue Jerry Lewis en el filme inspiracional). Joaquin Phoenix interpreta en las dos cintas de Philips a Arthur Fleck (supuesto nombre de “El Guasón”), sacando al personaje de la historieta y llevándolo hacia una narrativa absolutamente realista en comparación con sus caracterizaciones en otros filmes. Aquí, el personaje sirve para abordar el tema de la insania mental en la urbe contemporánea y el actor hace gala de expresividad en su transformación física y actitudinal, buscando exponer el origen de la ficción a partir de una historia nunca antes contada, pues su villanía siempre fue gratuita y preconcebida, aún en la saga más realista mostrada hasta entonces, la de “Batman: El Caballero de la Noche” de Christopher Nolan. 

 

“Guasón 2: Folie a deux” es la continuación de esta lectura psicologisante. El subtítulo, escrito en francés, significa “locura para dos” debido a la aparición de un coprotagonista, Harley Quinn, personaje femenino que desde su introducción a la historia ficcional del asesino bromista, durante la serie animada de Batman, en el 2002, no dejó de ganar popularidad como la pareja del antagonista del héroe, hasta ser interpretada por la bellísima Margot Robbie en la saga fílmica del “Escuadrón Suicida” (2016). Esta vez la interpretación está a cargo de Lady Gaga, cantante cuya gran potencia vocal sostiene una característica inusitada en el dramatismo de la trama, su acercamiento a la comedia musical (lo que parece contradecir la intención de realismo planteada en el primer filme). De hecho, el uso reiterativo de canciones y escenas de baile, rompiendo con la tensión dramática y facilitando el lucimiento de la actriz, ha sido uno de los recursos más criticados en esta cinta; pero “Guasón 2: Folie a deux” no es un musical y Harley Quinn no es el personaje principal, cómo cierta crítica pareciera interpretar.

 

En esta nueva entrega Arthur Fleck se enfrenta, desde la prisión, al juicio que decidirá su futuro y por consiguiente, el futuro de “El Guasón”. Ya desde el inicio, el filme muestra un corto animado muy al estilo de “Los Hermanos Warner” o “Merrie Melodies”, totalmente coherente con la narración, que plantea la doble personalidad del protagonista aquí caricaturizado; donde una sombra malvada persigue al payaso bueno y confundido, frente a las arengas de la maza que espera con ansias sus actos de criminalidad. Ese y no otro es el perfil de un hombre atormentado, empequeñecido por sus temores y culpas, frente a una sociedad hipócrita que lo sanciona y espera el resurgimiento de su villanía criminal. Su encuentro con Harleen Frances Quinzel (Harley Quinn) va a desencadenar la transformación del individuo, el acercamiento del reo, insignificante y perturbado, al poder; algo que no tuvo ni en la primera cinta donde los acontecimientos violentos de una sociedad lo condujeron a la demencia criminal. Quinn lo seduce a través del canto y en su imaginación surge el impulso hacia la gloria, las escenas musicales lo convierten en el ídolo que siempre quiso ser; mas no en el héroe malvado de las masas que, desde la prisión hasta las calles, pretende resurgir en el paisaje urbano. 

 

Harley Quinn es el personaje que mueve la trama llevando al hombre hacia la polarización entre el morbo asesino encarnado en la figura del Joker y la ansiada templanza esperada por el simple individuo Arthur Fleck. Ninguna de sus estrategias funcionan para hacer reaparecer al ídolo de la maldad: El incendio en una sala de cine pudo haberse desarrollado como un magnifico giro dramático que desencadenara la fuga en una historia de aventuras, la sublevación de los presos en el comedor de la prisión pudo servir como recurso para el escape en una ficción heroica, el fanatismo del jurado pudo haberle dado la libertad esperada en un drama maniqueo, el amor y la pasión por una mujer que sabe dónde quiere llevar a su pareja hubiera funcionado en una historia de amor; pero el realismo planteado otorga el dominio a las fuerzas de seguridad, las sublevaciones se contienen de manera natural, Fleck demuestra ser un perdedor incapaz de manejar su incontinencia sexual y aún menos capaz de convertirse en el líder de un movimiento criminal. La explosión que parece liberarlo sólo sirve para crear a dos personajes más dentro del universo referido: El fiscal Harvey Dent resulta con medio rostro quemado (¿”Dos caras”?) y Harley Quinn se consolida en su rol de villana. 

 

Arthur Fleck, que ha sido capaz de soportar los abusos del poder, reconoce de forma quijotesca haber visto la película que le otorga una identidad apócrifa y admite frente al juez que el Guasón no existe, huye de otro personaje caracterizado como tal y finalmente, sobre la icónica escalera del filme anterior, increpa a Harley Quinn, quién termina convertida en su antagonista, por su falsía. Fleck se enfrenta a la ficción que esperaban los malvados en la cárcel, el jurado en el juzgado y el público en sus butacas; el universo de Batman se derrumba, pero Todd Philips, el director, pretende salir indemne de esta guasa al colocar de manera velada, fuera de foco, en el último momento, a un personaje que ríe a carcajadas y se corta la cara con un cuchillo desde la comisura de la boca.

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