Django sin-cadenas, el verdadero superhombre de Nietzsche

Aspectos socioculturales

 

“Mi amor, la libertad es fanática
ha visto tanto hermano muerto
tanto amigo enloquecido
que ya no puede soportar
la pendejada de que todo es igual
siempre igual, todo igual todo lo mismo”

(Los Redondos)

 

Friedrich Nietzsche construye su concepto de superhombre -übermennsch- en torno a su lectura de Goethe, en quien siempre encontró una profunda fuente de inspiración. En categorías netamente nietzscheanas, el superhombre se trata de un principio rector que constituye una suerte de horizonte existencial y criterio ideal de transformación individual y personal. Es aquello que una vida digna de ser vivida, pretende llegar a ser; no sin antes vencer las limitaciones morales y culturales que lo separan de su versión ulterior. 

 

Casi al inicio de su obra Así habló Zaratustra, describe tres transformaciones del espíritu, que apuntan al camino casi ascético que debe recorrer el hombre gradualmente para conocerse y realizarse, y engendrar dentro de sí al übermennschmuriendo a la moral tradicional de los corderos. Zaratustra, tras pasar cuarenta años en el desierto, baja a predicarle a los hombres que Dios ha muerto, y la doctrina del superhombre. El superhombre es quien ha trascendido todas las limitaciones que le fueron impuestas por la moral tradicional, y es capaz de darse sus propios valores, para domeñar él mismo su destino, afirmando la vida.

 

 

El superhombre es aquel que llega a romper con los valores tradicionales, y se inventa los propios. 

Podemos pensar en el protagonista de la versión de Tarantino de Django  como un claro modelo de superhombre, que trasciende su propia condición de esclavo para darse a sí mismo los valores que elija.  

En el caso de esta historia, aquel que escogimos como übermennsch es paradójicamente un esclavo en sentido literal, lo que constituye una gran metáfora o justicia poética de lo que para Nietzsche representa el hombre occidental. El autor, en su obra La genealogía de la moral, distingue dos tipos de moralidad, la moral de los señores y la moral de los esclavos o los corderos. 

 

La moral de los señores se trata de un tipo de moral afirmativa que encarnan para Nietzsche los fuertes, los verdaderamente nobles; y representa una manera de concebir la moral en la que se afirma y valora la vida, la creatividad, la fuerza, el poder, la grandeza, y el vigor, es decir todos los valores que son desdeñados y negados por su contraparte la moral de los esclavos. 

 

La moral de los corderos es la moral que fue modelando en Occidente el judeocristianismo, y su exaltación de la compasión, la humildad, y el amor al prójimo como valores a los cuales aspirar. Nietzsche ve en esta moralidad el origen de una sociedad que valora la sumisión y la debilidad, en lugar de exaltar la fuerza y la grandeza. Según el autor, esta moralidad consistió primeramente en una reacción de los débiles contra los fuertes, convirtiendo las cualidades de los oprimidos en virtudes morales universales. 

 

Un elemento central en esta moralidad es el resentimiento, una forma de odio y rencor hacia los fuertes y poderosos. Renegando de la posibilidad de derrotarlos, el débil se conforma de manera pusilánime con demonizarlos y despreciarlos. La moral de los esclavos da valor positivo a la debilidad, la sumisión, la pobreza de espíritu, el sufrimiento y la modestia como conductas ejemplares. Es en este contexto donde sacrificarse y victimizarse resultan conductas arquetípicamente ponderables, teniendo como consecuencia la negación de sí mismo; por eso desde esta perspectiva se considera dicha moralidad una búsqueda completamente antihumana.

 

 

Este es el ethos donde precisamente encontramos sumido a Django, cuando el Dr. King Schultz lo descubre y le propone un trato que promete darle la libertad. Poéticamente también, -porque no vamos a decir que la película sea intencionalmente la historia de un esclavo que deviene en superhombre-, el camino de Django hacia su libertad comienza cuando conoce a un alemán, con quien además se pone en búsqueda de Broomhilda von Shaft, su esposa que recibió de su nombre de la valquiria desobediente castigada por los dioses y finalmente despertada por el héroe Sigfrido. Vale decir a nuestro favor que este mito es tomado por el compositor Wagner, gran inspiración de la primera etapa de Nietzsche como pensador, de quien incluso toma la cuarta opera de esta serie como el título de una de sus obras, “El ocaso de los dioses”. 

 

En Así habló Zaratustra encontramos tres transformaciones que representan un proceso simbólico de evolución espiritual y personal de superación, y constituyen un camino que conduce hacia la libertad y la autoafirmación. El primero de los estadios es el del camello, quien representa el espíritu de carga que soporta pesados mandatos sobre sus espaldas. Se caracteriza por ser una etapa de sumisión en la que los individuos no pueden hacer otra cosa que aceptar lo que se les manda externamente sin cuestionarlo. Es un momento de docilidad y sometimiento, identificado con la aceptación del deber-ser llevado para colmo con paciencia y resignación. El camello se arrodilla para ser cargado, y es capaz incluso de romperse soportando cargas que considera propias, pero que le son impuestas por los otros. Es exactamente así como conocemos a Django, en quien ya sofocaron todo intento de rebeldía. 

 

El león es la segunda transformación, y representa la fase de rebelión, fuerza y destrucción de viejas creencias. En esta fase el espíritu se rebela contra las normas y se da el quiebre con los valores tradicionales y los ideales ajenos que le fueron impuestos. No es todavía una misión del león crearse nuevos valores, sino que su papel es el de la negación y la destrucción. Nietzsche describe esta fase como la rebelión del espíritu que grita “No-quiero” frente al mandato del dragón que le dice “Tú-debes”. 

 

Este estadio nos hace pensar en todo el proceso que Django realiza consiguiéndose su libertad. Hacia dentro de la narrativa de la historia, la libertad real del personaje no se identifica con el simple hecho de recibir su libertad como esclavo. Si bien la esclavitud funciona como un nivel de opresión objetivo externo que lo detiene de perseguir sus propios objetivos, podemos decir que siendo todavía esclavo Djangoes libre en su interior, puesto que su voluntad no se identifica con la de sus señores; y aún más, que una vez liberado de su condición de esclavo, no es todavía plenamente libre, puesto que esta libertad en papeles no le alcanza para llevar a cabo lo que pueda elegir libremente. La esclavitud resuena en el personaje, y metafóricamente en cualquiera que desee convertirse en un superhombre, de múltiples maneras y en distintos sentidos. 

 

 

En esta fase destructiva, entre la esclavitud y la libertad, Django aprende el oficio de cazarecompenzas y busca a su último señor no ya en relación de vasallaje, sino desde una paridad que incluso lo convierte en su enemigo. De esta forma consigue oponerse y vencer al dragón que este representa, decirle yo-quiero a su tú-debes arquetípico. Nietzsche dice que son valores milenarios los que brillan en sus escamas del dragón, quien incluso asegura “todos los valores brillan en mí”. Algo de eso resuena más adelante cuando Candy reconoce poder descubrir el brillo en algunos esclavos.

 

El león, en categorías nietzscheanas, es aquel que es capaz de crearse libertad. Y precisamente en este estadio alcanza, no solo su libertad legal en papeles, ganada con su propio trabajo acompañando al Dr. Schultz, sino que la posibilidad de comenzar a construir su camino personal de trascendencia y superación de los límites. Una gran muestra de estén proceso es su imagen nueva, montando a caballo, con ropa elegante y completamente señoril y empoderado. 

 

Nietzsche asegura que Zaratustra no vino para constituirse pastor y formar rebaños, esto perpetuaría la condición de corderos que se someten a la moral de otros; Zaratustra baja hacia los hombres para incitar a muchos a apartarse del rebaño. Es lo que hace el dentista (¿Nuestro Zaratustra?) con Django, sacándolo de la fila de los esclavos, llevándolo con él para que aprenda eloficio y pueda ganarse su libertad, regalándole con esto además la posibilidad de enfrentarse con su propia historia y cerrar los ciclos pertinentes. 

 

Otro elemento crucial en la constitución del superhombre es el de la superación del hombre común, o último hombre, aquel que lo antecede y representa todo lo que dista al individuo de su capacidad de trascender como tal. El último hombre simboliza la mediocridad, la conformidad y la falta de ambición, realidades que en el proceso de erigirse como superhombre el individuo, o Django, debe subvertir y dejar atrás, con verdadera voluntad de poder. El superhombre es la completa oposición a esta forma de vida común, pasiva y resignada, y debe abandonar cualquier seguridad para atravesar todo tipo de desafíos, adversidades, y dolores en pos de transformarse.

 

 

En este camino por liberarse y dar la libertad a quien ama, durante esta sinuosa fase destructiva y violenta, Django se ve impulsado a quebrar todo su sistema de valores morales cuando elaboran un plan en el que él debe interpretar a un mandingo, es decir un negro que maneja esclavos para la lucha. De manera casi teatral Django asume este rol y lo lleva hasta las últimas consecuencias, contradiciendo todas sus creencias y valores. 

Es propio del superhombre profesar una individualidad radical. El übermennsch es profundamente individualista y no asume ninguna norma impuesta socialmente por el grupo, ni se preocupa por el juicio que puedan hacerle los demás. Está llamado a actuar desde su propio sentido de propósito y con la creatividad que esto le requiera; por esto la originalidad, la valentía, y la independencia son sus características principales. Por eso Zaratustra no debe llevar compañeros muertos, y según se dice en el libro, será llamado ladrón por los pastores, buenos y justos.

 

La primera señal de renuncia a la moral, y el primer limite que el protagonista cruza, lo vemos cuando le dispara a su primer objetivo frente a su hijo. Sin embargo, esta individualidad queda patente más adelante con el verdadero punto de ruptura de la moralidad, y la primera transgresión importante de los límites morales que elige creativamente y por su propia voluntad. Esto sucede cuando por orden suya, para mostrarse consistente en su interpretación de esclavista, castigan a un esclavo en Candyland soltándoles a los perros hasta darle muerte. Django contempla el espectáculo sin mostrar ninguna emoción, sin bajar siquiera la mirada frente a la terrible escena. Es que, abandonando la moralidad de los esclavos, ya no hay lazos de hermandad ni fraternidad, solo está el superhombre frente a todo aquello que dista de su libertad y sus objetivos.

 

Nietzsche arremete también contra el resentimiento mencionado anteriormente, como un bastión de la moral esclava. El superhombre desprecia el resentimiento en cuanto que es una forma de debilidad en la que los incapaces culpan a los fuertes de su propio estado. Django no siente resentimiento ni culpa, se mantiene recio en su voluntad de autonomía y no tiene compasión de otros que se encuentran donde él estuvo, porque fue capaz de salir de allí con su propia fuerza.

 

El niño es la tercera transformación, es inocencia y olvido. El niño representa un nuevo comienzo, la posibilidad de crear los nuevos valores. Nietzsche dice que el niño es quien posee el sagrado sí que se necesita para el juego de crear, en la tarea de darse los valores. Recién en esta etapa el espíritu es capaz de dejar la carga del camello y la rebeldía del león, paras convertirse en aquel que tiene la libertad para crear y afirmar su propio ser, sus propios valores. El niño es símbolo de la nueva creación, sin las ataduras del pasado. Una vez superadala negación puede propositivamente crear algo que sea completamente nuevo. Sin el deber que pesa sobre el camello, y sin la carga que adopta el león que es la necesidad de la negación, ahora el niño es capaz de afirmar la vida; el estado de máxima libertad. Recién entonces el espíritu puede actuar de su voluntad propia, sin restricciones, disfrutando lúdicamente de la existencia como si se tratara de un juego. 

 

 

La gran tarea que lleva a cabo el superhombre, y aquello que lo caracteriza como tal, es la afirmación de la vida. El übermennschabraza la vida en todas sus formas, incluyendo los aspectos que le resulten más complejos de asumir al último hombre, como el dolor, el sufrimiento, la muerte y el caos. El amor fati, o amor al destino, es esencial para la grandeza del superhombre, ayudándolo a poder asumir la vida con toda su crueldad y dureza sin necesidad de consuelos metafísicos posteriores. El superhombre no teme ningún juicio en el más allá por sus acciones, por eso no siente culpa de sus actos; el único principio rector que considera es el eterno retorno de lo mismo, como horizonte existencial.

 

El eterno retorno resulta simplemente un criterio iluminador de la propia vida, y una pregunta reguladora y examinadora de la existencia personal. Consiste tan solo en la posibilidad ad hoc, en la que por cierto Nietzsche no cree que exista de manera real, de que tras la muerte algún demonio nos ofrezca la opción de volver a repetir la vida que acabamos de vivir, exactamente como sucedió. En el caso de que la idea nos agrade y nuestra respuesta sea afirmativa, significa que el Paraíso prometido por las religiones lo hemos disfrutado en vida; mientras que si la sola posibilidad de que esto ocurra nos causa terror, nuestro Infierno acabamos de vivirlo terrenalmente. 

 

Finalmente el superhombre tiene siempre en su corazón la idea del espíritu libre; en palabras del propio Nietzsche, alguien que ha roto con las cadenas –imagen que nos arroja sin escalas en la referencia a la película- de los dogmas y los mandatos, la tradición y la superstición. El superhombre no está atado a ningún ideal trascendental, y es por esto que el anuncio de que Dios ha muerto expresa y sintetiza la necesidad de crear su propio destino sin ninguna entidad externa o superior que tenga el control sobre la vida, una vez haya liberándose de todo resabio de moral esclava. El übermennsch asume el vacío metafísico de absolutos que le genera esta nueva existencia sin angustiarse por ello, sino viviéndolo con altura y entendiéndolo como una oportunidad para ser su propio creador y juez.

 

El camino que recorre Django en toda la película, es una búsqueda de emancipación, a través del desafío a la moral establecida, que termina con la consecución de la victoria en su lucha por la autoafirmación. Su libertad primera consiste en realidad en una primera condición de posibilidad de alcanzar la verdadera libertad que le representa el darse sus propios valores y vivir según su ley. El übermennsch es quien forja su propio destino, creándose las posibilidades él mismo frente a los límites que dispone, es así que Django toma el control de su propia vida y se da un presente y un futuro elegido por el mismo, pese a los condicionamientos del racismo y la esclavitud, gracias a su determinación y su valentía, constituyéndose como alguien fuerte y vigoroso en todo el sentido nietzscheano. 

 

 

En el medio de este proceso deja atrás todo atisbo de la moral de los esclavos, destruyendo para eso sus los valores que lo condicionaban. Deja una forma de vida donde cargaba con la sumisión y el sufrimiento y adopta por sus medios la moral de los señores, centrada en la fuerza, la afirmación y el poder. En cuanto deja de ser esclavo, rechaza la moral pasiva que le fue impuesta y toma una actitud activa de búsqueda y venganza, impartiendo su propia justicia, autoafirmado su vida. El personaje se transforma en el arco central de la película, pasando desde la esclavitud en sentido literal, hasta convertirse en su propio dueño, que se inventa sus valores y puede imponer su voluntad por sobre las reglas establecidas que lo condenaban a depender de los otros. 

 

En este proceso de emancipación que describimos no solo muere él a la moral de los corderos, y asesina a quienes fueron sus señores, sino que incluso debe dejar morir a su maestro, el Dr. Schultz, quedando al final completamente solo para autodeterminarse, sin ningún tutor o ni ningún superior en quien cotejar sus acciones. 

El superhombre nietzscheano, no solo destruye los valores antiguos como dijimos, sino que crea sus nuevos valores. Rechazando el confort y la comodidad que podía ofrecerle su nueva vida como liberto, decide volver a exponerse al peligro y el sufrimiento, esta vez de manera voluntaria y no por orden de los otros, para vengarse y liberar a su esposa, creando él su justicia personal y dándose la tarea de que se cumpla. Toda su capacidad es puesta en juego para completar su empresa, rompiendo todo lazo con el pasado en la medida en que se acerca a transformarse en quien se crea su propio sentido de moralidad. 

 

En las ciudades esclavistas, molesta verlo a Django montar caballo, y es así como encarna él mismo la figura de quebrantador de tablas de valores, el infractor propuesto por Zaratustra, el verdadero creador.

 

 

Cuando vuelve a caer en la esclavitud luego del caótico tiroteo en la mansión de Candyland, esta vez Django es capaz de liberarse solo, utilizando tan solo su ingenio para matar a quienes lo transportaban y escapar.

 

Repudiando cualquier tipo de compasión, o lágrima compasiva como la llama Nietzsche que la identifica como una de las principales manifestaciones de la moral de los esclavos por su naturaleza de negación de la vida, regresa a la mansión con un calculado plan de venganza final y no deja a nadie con vida, desoyendo toda súplica. 

 

Tras finalmente liberar a su esposa, ambos escapan cabalgando, dándose la vida que ellos mismos deciden crearse a fuerza de haber impuesto la voluntad del fuerte sobre cualquier norma establecida. Django sonríe ya completamente libre, con la alegría y la inocencia del niño, que afirma su propia vida. 

 

Filosofía puchito.

 

“Es decir un mundo satisfactorio para gentes razonables. ¿Y quedará en él alguien, uno solo, que no sea razonable? En algún rincón, un vestigio del reino olvidado. En alguna muerte violenta, el castigo por haberse acordado del reino. En alguna risa, en alguna lágrima, la sobrevivencia del reino. En el fondo no parece que el hombre acabe por matar al hombre. Se le va a escapar, le va a agarrar el timón de la máquina electrónica, del cohete sideral, le va a hacer una zancadilla y después que le echen un galgo. Se puede matar todo menos la nostalgia del reino, la llevamos en el color de los ojos, en cada amor, en todo lo que profundamente atormenta y desata y engaña. Wishful thinking, quizá, pero ésa es otra definición posible del bípedo implume.” (Cortazar)

 

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