Océanos estelares

Reseñas generales

Desde sus primeros años el cine presentaba al público escenarios espaciales verdaderamente ingeniosos, como es el caso de Viaje a la Luna de Georges Mélies, que hacia 1902 nos muestra una luna poblada en un escenario ficticio al estilo teatro. Se vuelve interesante esta visión porque estábamos muy lejos de las interpretaciones espaciales de Carl Sagan que, sin duda, enriquecieron nuestra idea de lo que hay en el universo. En 1951, Robert Wise nos pondrá a pensar sobre nuestra condición con El día que la Tierra se detuvo que, aunque no nos muestra el espacio exterior, sí trae a la tierra a sus habitantes para darnos un mensaje importante, al cual por lo visto ignoramos por completo. Hacia 1968, Kubrick nos mostrará un espacio más abierto a bordo de una nave y una computadora que, si se puede decir, se vuelve loca, en Odisea 2001. Pero sin duda fue George Lucas con Star Wars quien nos muestra un espacio no tan solitario, que al igual que en Viaje a la Luna, rebosa de vida en muchos planetas, con una multitud de seres que viene oprimidos bajo un enorme imperio. Luego vendrán de los confines del espacio monstruos terribles como Alien; amistosos, como ET; enemigos mortales, como Enemigo mío; viajantes solitarios, como ALF, y una gran infinidad de seres que nos aseguran que no estamos solos en el espacio. Pero no es hasta este siglo, gracias a la magia de lo digital, que podemos ver un espacio sideral casi tal cual como el que los físicos han descubierto y han mostrado al mundo.

El espacio, entonces, pasó de ser un lugar abismalmente solitario, lleno de peligros y cosas terriblemente desconocidas, como bien señalaba el norteamericano Lovecraft, al escribir que los horrores venían desde tiempos inmemoriales al haber nacido junto con el universo, y que desde el confín de los tiempos nos asechan desde las sombras, a un lugar que puede albergar una gran diversidad de vida. Hoy sin duda, se suman a los planetas de la Guerra de las Galaxias infinidades de mundos más con películas como Dune, Valerian, Solaris, Prometheus, al mismo tiempo que nos muestra fenómenos físicos como cinturones de asteroides, agujeros negros, planetas con varias lunas o soles, estrellas gigantescas o enanas.

Podríamos creer que el cine ya no tendrá nada más que ofrecer, pero si consideramos que en el espacio hay tantas galaxias como granos de arena en la tierra, entonces no nos queda más que considerar que allá afuera existen tantas posibilidades de vida y de escenarios como la imaginación lo permita, pues existe un infinito capaz de albergar cualquier forma de vida o de creación, no nos sorprenda que el infinito sea producto de nuestra imaginación, al igual que en La historia interminable de Michael Ende, y que todo lo que podamos imaginar se materialice en algún lugar, por lo que, quién sabe, a lo mejor podríamos encontrar, para goce de los terraplanistas, un planeta perfectamente plano, en donde sus teorías funcionen exactamente como ellos creen.

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